26/4/26

La portada de la revista Time y un diseño de Julio Lorente.

 


La portada de la revista Time respalda los discursos que esgrimen los voceros del régimen de La Habana. Las fichas de dominó pudieran leerse en el sentido de "Cuba sufre presiones que conducirían irremediablemente a una caída". Del mismo modo, admite ser interpretada como “por lo pronto, durante estos meses que corren, Cuba enfrenta y contiene las presiones”. No olvidemos que “Before the Fall”  también puede traducirse como “Antes del otoño” y hay muchas expectativas de que en noviembre los republicanos pierdan las elecciones generales, con lo cual Trump quedaría más debilitado y maniatado para obrar. El título de la revista está integrado al propio diseño y acentúa la ambivalencia. Por un lado, la bandera cubana se alza como una resistencia frente a la inminente caída y, en ese caso, estaríamos asistiendo al momento anterior a la pérdida de la soberanía nacional. Por otro, Time parece referirse a los meses que preceden al otoño, cuando podría cambiar el escenario político norteamericano y las presiones sobre la resiliente nación cubana podrían aliviarse.

Lo que sí parece menos ambiguo es el empleo de la bandera cubana. No nos dice “el gobierno resiste o contiene provisionalmente las presiones”. Tampoco sugiere que únicamente va a caer el régimen de La Habana. Lo que Time afirma sin ambages es: “la nación cubana resiste” o “con la caída del gobierno cubano el país también va a perder su soberanía”. Con el uso de la bandera, Time evoca una supuesta unidad del pueblo cubano en respaldo del régimen frente a las presiones que está sufriendo el país. O sea, Time repite la propaganda en la que se atrinchera el totalitarismo de La Habana, que se asocia a sí mismo con la imagen de una soberanía nacional y se atribuye unas simpatías populares que no posee. 



Cuatro años antes, el diseñador Julio Lorente había ironizado contra la visión sesgada que ahora ofrece la revista estadounidense. En su trabajo, el texto “63 años de exitoso socialismo”, contrasta con la mano alrededor de la vela, que alude a los cotidianos cortes de electricidad. La ironía resulta todavía más acentuada si pensamos que la imagen de Lorente también contiene una referencia paródica a la pintura tenebrista de los siglos XVI y XVII, donde la llama de una vela, o los rostros intensamente iluminados en la penumbra, aludían a una beatitud que se imponía sobre el oscuro mundo terrenal. Los ideólogos del régimen, ante la imposibilidad de ocultar el deterioro material por el que atraviesa la sociedad cubana, han acudido a un subterfugio similar al representado de manera burlona en la imagen de Lorente. Según esa visión ideológica, las carencias materiales no han impedido que los cubanos bajo el socialismo lleven una vida espiritualmente más plena, en la que —a diferencia de las deshumanizadas sociedades capitalistas, en las que prevalece la voracidad por acumular riquezas— comparten amistosamente sus escasas pertenencias, encuentran respuestas creativas frente a los problemas, saben reírse de las precariedades y pueden consagrarse a realizar sus sueños de convertirse en escritores o artistas. Es una defensa maquiavélica del fracaso económico, ya que además parece aportar una mirada crítica hacia el socialismo y ofrecer el espejismo de una libertad de expresión, como si dentro de Cuba, estuviese permitido denunciar las miserias en las que viven atrapados los ciudadanos. El “no tendrás nada, pero serás feliz” ha sido una manera retorcida de respaldar al régimen. En uno de sus ejemplos más insólitos, el documental mexicano ¿Quién diablos es Juliette? (1997), presenta a una adolescente quien, debido a las condiciones de pobreza en las que vive, se ve precisada a prostituirse. La muchacha, una menor de edad —tenía dieciséis años cuando se rodó el filme—, es aparentemente más dichosa que una atractiva joven mexicana, quien se siente sola en Manhattan, donde trabaja como modelo del pintor Julian Schnabel. La portada de Time repite una imagen parecida, al evocar una resiliente soberanía nacional, con el valor espiritual de unidad colectiva de la nación, simbolizado por la bandera. El trabajo de Lorente es profético. 

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