29/3/19

Blowin' in the wind, una traducción.


He ensayado esta traducción, tal vez no muy literal, de la conocida canción Blowin’ in the wind. Usé el verbo “ulular” sin estar del todo convencido de que sea el más acertado. Dylan se refiere al sonido que produce una ventolera, algo que la expresión “soplando en el viento” parece comunicar muy tímidamente.



El ulular del viento

¿Cuántas cuestas uno tiene que descender,
antes de que lo consideres un ser humano?
¿Cuántos mares tendrá que sobrevolar una paloma blanca
antes de dormirse en la arena?
¿y cuántas veces tendrán que volar las bombas
antes de que sean definitivamente prohibidas?
La respuesta, amigo mío, está ululando en el viento
La respuesta está ululando en el viento
¿y cuántos años puede durar una montaña
antes de ser erosionada por el mar?
La respuesta, amigo mío, está ululando en el viento
La respuesta está ululando en el viento
 ¿y cuántos años algunos pueden vivir
antes que les permitan ser libres?
¿y cuántas veces alguien puede dar la espalda
y fingir que sencillamente no vio nada?
La respuesta, amigo mío, está ululando en el viento
La respuesta está ululando en el viento
¿y cuántas veces alguien tendrá que mirar hacia lo alto
antes de llegar a ver el cielo?
¿y cuántos oídos habrá que tener
antes de poder escuchar a los que lloran?
¿y cuántas muertes harán falta para saber
que ya ha muerto demasiada gente?
La respuesta, amigo mío, está ululando en el viento
La respuesta está ululando en el viento

12/3/19

Trazos en los márgenes



Los dos primeros tomos de mi libro Trazos en los márgenes ya se encuentran a la venta. Es una tirada limitada -y numerada- de 150 ejemplares, de los cuales una veintena están reservados y otros diez ya se han vendido. Sobre Trazos en los márgenes el curador y crítico de arte Gerardo Mosquera escribió:

El arte cubano se ha inclinado considerablemente hacia la figuración y las ideas a lo largo de su historia. Al contrario de otros países de América Latina -como Argentina, Brasil y Venezuela-, conocidos por sus fuertes movimientos de arte abstracto, la plástica no-figurativa cubana ha sido minoritaria y muy ignorada hasta hace poco. Sin embargo, artistas de gran interés practicaron pintura y escultura geométrica e informal en la isla, en la década de 1950 y a inicios de la siguiente. Ellos están siendo «descubiertos» y legitimados internacionalmente en muestras y publicaciones recientes, que han tenido un gran impacto.Pero la bibliografía al respecto es aún insuficiente, sobre todo en cuanto a estudios en profundidad. De ahí que este libro en tres tomos resulte excepcional, al constituir el primer tratado general sobre el tema, fruto de años de investigación y análisis exhaustivos. En este primer tomo, Ernesto Menéndez-Conde profundiza con rigor y erudición en las complejidades de la abstracción en el contexto cubano, enfocando en su definición y sus intrincadas relaciones con la identidad nacional y el compromiso social del arte. Su examen, tan actual para la historiografía del arte cubano y latinoamericano, avanza más allá de estos ámbitos hacia una discusión general de la abstracción, sus polémicas, y los debates ideológico-culturales de la época.

El segundo tomo incluye un prólogo del artista y crítico de arte Antonio Eligio Fernández (Tonel), del cual extraigo dos fragmentos.

Este es un libro iluminador por la atención del autor a eventos, instituciones, obras y personajes (tanto «mayores» como «menores») que parecían sepultados en un olvido inexcusable, y por el enfoque -abarcador, inclusivo- en un dominio (el de la evolución y el destino del arte abstracto, y de varios de sus más fieles defensores, en los años que siguen a la Revolución de 1959) que se presta como pocos a la interpretación superficial o parcializada. Con trazos precisos y convincentes, el autor va desplegando ante sus lectores la complejidad fascinante del asunto que le ocupa.
El libro es igualmente atractivo por el talento que demuestra su autor para presentar los temas abordados de una manera clara y amena, con una prosa directa, bien ajustada al propósito de relatar sin aburrir. En la voz de Menéndez-Conde confluyen la autoridad del historiador -alguien que apoya cada afirmación en fuentes y referencias precisas-, y la fluidez del narrador -uno que casi siempre logra sortear la necesaria profusión de datos, nombres, y fechas-, en un tono que conquista la atención del lector.
Trazos en los márgenes es una investigación que puede considerarse un hito en el estudio del arte cubano del siglo veinte.
Antonio Eligio Fernández (Tonel).



Los interesados en adquirir el libro pueden ir a este enlace:
https://edicionesdador.myshopify.com/collections/all