16/10/13

¿Quién secuestró la democracia?


En el verano del 2010, Fidel Castro, el otrora presidente de la República de Cuba, vaticinó una inminente destrucción global. En cuestión de semanas estallaría un conflicto bélico, una especie de Tercera Guerra Mundial, donde las armas nucleares devastarían el planeta. Solo una persona, solo un ser humano –llamado Barack Obama- tendría a su alcance la posibilidad de detener el desastre. Además debía actuar con prisa porque el horror se desataría dentro de unos pocos días. Por suerte esta predicción apocalíptica no pasó de ser otro síntoma más de la decrepitud del anciano dirigente cubano. La pesadilla encarnaba lo que podría ser la fantasía más descabellada de un dictador; es decir, el sueño en el que una sola persona quedaría investida con el poder de decidir el destino de toda la humanidad.

El Congreso norteamericano acaba de poner en práctica una versión del delirio castrista. Ahora un solo hombre, el  Líder de la Mayoría en la  Cámara de Representantes o una persona por él designada, tiene la capacidad de evitar –a estas alturas solo dispone de unas pocas horas- no una catástrofe nuclear; pero sí una crisis económica mundial. La Cláusula 4, de la House Rule XXII  del Congreso estadounidense establecía lo siguiente:
When a stage of disagreement have been reached on a bill or resolution with House or Senate amendments, a motion to dispose of any amendment shall be privileged
(Cuando se ha llegado a un momento de desacuerdo con la Cámara o con el Senado en torno a un proyecto de ley o resolución, se privilegiará una moción para derogar cualquier enmienda.)
A altas horas de la noche del 30 de septiembre pasado, la Cámara de Representantes modificó esta ley. En la sección 2 de la HRes.368, el congreso promulgó lo siguiente:

Sec. 2. Any motion pursuant to clause 4 of rule XXII relating to House Joint Resolution 59 may be offered only by the Majority Leader or his designee.\
(Sección 2. Cualquier moción en conformidad con la cláusula 4 de la ley XXII, relacionada con la Resolución Conjunta No. 59 de la Cámara de Representantes, solo puede ser propuesta por el Líder de la Mayoría o por uno de sus designados.)

Esta alteración de la ley fue aprobada por la mayoría republicana, con 228 votos a favor y 199 en contra.

En resumidas cuentas: La posibilidad presentar una moción que ponga fin al cierre del gobierno o que impida la posible suspensión de pagos de la deuda, es ahora y por ley una atribución exclusiva del Líder de la Mayoría. Todo el planeta queda a sus pies. Confiemos en su buena voluntad y que Dios lo tenga en la Gloria por los siglos de los siglos. 

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