18/5/12

Una voz en el silencio


Hace unos días escribí una entrada que llevaba por título Y sin embargo…se mueve.  Fue mi reacción inmediata al artículo de Miriam Celaya Y sin embargo, ¿qué sería? , publicado en Diario de Cuba. El único comentario que recibí –y que agradezco,  a pesar del desacuerdo y los evidentes insultos- provino de alguien que firmaba como Carlos Medina de Rebodello. Me gustaría copiar su réplica porque ilustra muy bien algunos de los criterios que sirven para sostener la creencia en la necesidad del embargo comercial. Escribe Medina de Rebodello:
Ernesto Menéndez-Conde: o eres un redomado mentiroso castrista, o eres un ignorante supino. Es falso que "los productos cubanos no se pueden vender en Estados Unidos". Falso de falsedad absoluta.1. El embargo americano a las RELACIONES DIRECTAS USA-Cuba nunca ha sido estanco. Ha continuado el comercio por medio de México y Canadá desde hace más de 50 años. Puedes encontrar ron y habanos cubanos en todas partes en USA.2. Cuba compra directamente a USA alimentos, porque la idiota revolución castrista no ha sido capaz ni siquiera de producir los alimentos necesarios a su propia población. Hasta hace un año detenían a quien intentara producir tomates en su casa.3. El embargo, llamado mentirosamente bloqueo por el castrofascismo fue provocado por los Castro para poder justificar una economía de guerra y así poder gastarse en dinero ruso en aventuras militares en todo el mundo. Carlos Medina de RebolledoSecretario general interinoFederación Mundial por los Derechos Humanos en Cuba.
El primero de los criterios que suelen empuñar muchos de los partidarios del embargo comercial es la ofensa personal. Rebodello no me deja otras opciones que ser “redomado mentiroso castrista” o “ignorante supino”.  No es la primera vez que escucho esos ataques, y otros peores. Creo que ya son un lugar común.  La posibilidad de un cubano que esté a su vez en desacuerdo con el gobierno cubano y en contra del embargo comercial estadounidense, les resulta por completo inconcebible a muchos de quienes abogan por las restricciones comerciales. Esas personas, entre quienes posiblemente figure Rebolledo, debieran aceptar que hay mucha gente que opina de un modo similar al mío y que además -si se considera la ineficiencia del embargo comercial, el abrumador rechazo de la comunidad internacional y los usos estratégicos que hace el gobierno cubano de las sanciones económicas- no se trata de ninguna opinión descabellada. Es por el contrario una postura que defiende una alternativa plausible frente al más de medio siglo de una política obsoleta y que a estas alturas no puede exhibir muchos logros. Es decir, existen muy buenos argumentos para defender la idea del embargo como una política fallida.

De todos modos, Rebodello trata de corregir mi 'mentira’ (supuestamente he dicho una falsedad) y mi ‘ignorancia’.  Lo desconcertante es que lo haga con una falsedad y desde la más insólita ignorancia.
Es falso que "los productos cubanos no se pueden vender en Estados Unidos". Falso de falsedad absoluta, me asegura Rebolledo.
¿El comercio ha continuado por medio de México y Canadá? Es posible, si Rebodello entiende por comercio los muy limitados productos cubanos que la aduana estadounidense permite traer de la isla. Lo otro sería entonces el mercado negro, porque salvo obras de arte, los productos cubanos no pueden ser comercializados en los Estados Unidos. Ignoro dónde resida Rebodello, pero al menos en Nueva York no pueden encontrarse por ninguna parte los tabacos ni el ron cubano. Tampoco en los otros lugares donde he vivido.  Incluso si lo que este comentarista dijera fuese cierto, aquí tendríamos una prueba más de la ineficiencia del embargo comercial estadounidense.

Los puntos 2 y 3 de su réplica los comparto en gran medida. Es cierto que no se trata de un 'bloqueo', como afirma la propaganda del gobierno cubano. También es indiscutible que el sistema imperante en Cuba no ha sido capaz de producir los alimentos para abastecer a la población (entre otros muchos fracasos). No sé  si el embargo haya sido provocado por Castro, pero si es muy posible que el ex –gobernante se haya encargado de acentuar las hostilidades y hacer todas las maniobras posibles para que las restricciones comerciales sigan en pie y se robustezcan. Así que no discrepo mucho con lo que me escribe Rebolledo. Sólo que estos son malos argumentos para defender la política estadounidense. Si el gobierno cubano ha empobrecido al país y no está en condiciones de alimentar a la población, la limitada circulación del capital ha sido, en cambio, una herramienta política que ha servido para oprimir económicamente al ciudadano,  controlar y ningunear a la oposición política y consagrar la presente falta de libertades en la prensa. El embargo estadounidense ha contribuido a obstruir el flujo del capital y, por ende, ha incidido al mismo tiempo en el deterioro económico del país y en la conservación política del régimen autoritario.

El escrito de Celaya en DDCuba me resultó curioso porque se trata de las pocas opiniones que, dentro de Cuba, parecen convenir en que el embargo tiene alguna utilidad.  Con todo, la autora afirma que siempre se ha manifestado en contra de las restricciones comerciales. Hasta el momento, y que yo sepa, los partidarios de las sanciones económicas no se han tomado la molestia de encuestar a los cubanos que residen en la isla y que, en su gran mayoría, también están inconformes con el gobierno de los Castro. Raras veces se toman el trabajo de escuchar la opinión de esas millones de personas.

En cuanto a la voz de la comunidad cubana en el exilio, cuesta entender cómo no logra un mayor espacio mediático. Un sondeo llevado a cabo en el 2008 por la Brookings Institution y la Universidad Internacional de la Florida, recogió que el 55 por ciento de los cubanos del sur de la Florida estiman que el embargo comercial debe terminar. El 67 % consideraba que las limitaciones para viajar a Cuba, bajo la presidencia de George W. Bush también debían suprimirse, al igual que las restricciones sobre el envío de dinero, ambas ya derogadas.  Es decir, si uno se atiene a esa encuesta, ni siquiera el embargo tiene las simpatías de la mayoría de los cubanos en el sur de la Florida. 

En Cuba rige una dictadura. Eso no hay quien lo ponga en duda. ¿Debiera Estados Unidos comerciar con dicho régimen? Creo que sí, porque sería precisamente la manera de combatirlo. De todos modos estas son cuestiones éticas que la política internacional estadounidense frecuentemente ha relegado a un segundo plano. Los ejemplos son perfectamente conocidos. Mencionaré dos. Estados Unidos sostuvo excelentes relaciones comerciales con Pinochet y en la actualidad los vínculos económicos con China son bastante vigorosos.


3 comentarios:

  1. los que defienden el embargo diciendo que no funciona me hacen reir. si no funciona entonces para que lo mantienen? siempre he pensado como tu que el embargo es el pretexto perfecto y quitarlo es mucho mas desestabilizador para un regimen dedicado a aislar a su poblacion del resto del mundo que mantenerlo. Y no era solo una opinion. En alguna ocasion un grupo de amigos firmamos una carta dirigida a la FNCA pidiendole que presionara al gobierno norteamericano para levantar el embargo. No obstante, llegados a esta etapa del raulismo en que requieren desesperadamente de inversiones y con Chavez a punto de entrar en otra dimension no estoy tan seguro.

    ResponderEliminar
  2. En primer lugar, debo expresar mi pesar por los términos en que me referí a Ernesto Menéndez-Conde, en lo que se refiera a acusarlo de redomado castrista o de ignborante supino, ya que su respuesta muestra el talante dialogante de un hombre serio, que de esos hay mnuy pocos en Cuba y Latinoamérica, si es que eres uno de los nuestros. I apologize, como se dice en Inglés. Reitero que nunca ha existido "bloqueo de todo el mundo por orden de Estados Unidos" como enseñan en las escuelas de primarias de Cuba a los escolares. Por el contrario, la autodefensa americana por causa del robo de los bienes de empresas en Cuba en 1959, que el comunismo nunca devolvió (igual como hizo el Imperio ruso que nunca devolvió los 654 toneladas de oro robadas a las reservas de España en 1939). Para poder entender el embargo comercial y diplomático en contra de la Revolución cubana, tenemos que remontarnos a la situación creada por la reacción de ira del Presidente Eisenhower por el espolio. ¿Qué fue un error? No olvidemos que USA vivía la Guerra fría iniciada por el Imperio ruso de Stalin, que ya en 1932 había decidido la creación de condiciones para realizar La Guerra mundial socialista, que condujo a la Guerra civil de España por su valor estratégico de salida al Atlántico. En ese conexto, la II Guerra mundial no es nada más que una reacción alemana ante el peligro soviético, y que mejor que realizarla desde su base cultural ancestral socialista-nacionalista. Fue guerra de los socialismos entre sí, como la Guerra civil de Yugoslavia ante el desmembramiento de la Unión Eslava de Tito. ¿Qué sigue siendo un error pretender aplastar la Revolución castro-fascista con embargos e intentos de asesinato? La historia lo dirá y será muy pronto.
    Prof. Carlos Medina de Rebolledo

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias, Carlos. Acepto sus disculpas y valoro mucho sus palabras. Mis saludos.

    ResponderEliminar