Wilman Villar Mendoza murió en un hospital de Santiago de Cuba, luego de cincuenta días de una huelga de hambre. Tenía 31 años y dos hijas. Nuevamente el gobierno da muestras de su falta de voluntad para escuchar a la oposición. Ni siquiera formas extremas de lucha pacífica, como las huelgas de hambre, logran conmover a la dirigencia cubana.
El régimen
agoniza. Eso no es un secreto para nadie. Sólo que, de manera trágica e irresponsable, el grupo enquistado en el
poder deja cada vez menos posibilidades para que se realice una reconciliación nacional.
Los octogenarios líderes ejercen la
violencia de estado con tal de prolongar una ideología en la que nadie cree, continuar la censura de la prensa, la falta de libertades individuales y la implementación de un proyecto económico disfuncional e incoherente. Un proyecto que empobreció al país y engendró una corrupción que carcome a toda la sociedad.
Corto, concreto y muy claro, saludos
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