17/1/12

Lacrimosa de Calixto Álvarez



Día de lágrimas aquél
en que resurja del  polvo 
para ser juzgado el hombre reo.
Perdónales,  pues,  Dios  piadoso  Jesús, 
Señor, dales  el descanso. Amén



Estos versos, atribuidos a un monje franciscano del siglo XIII ( Tomás de Celano), adquirieron  notoriedad gracias a la  Lacrimosa, una de las más conocidas piezas del  Réquiem de Mozart. Al  igual  que  han  hecho muchos otros compositores, el músico cubano Calixto Álvarez, los incorporó, cantados en latín, a su  Réquiem Osún. Pero Álvarez  los combinó con  rezos yoruba y agregó disonancias que tienen un acento marcadamente contemporáneo.



La obra de Álvarez incluye experimentos como la poco conocida ópera electroacústica Venus y Adonis, además de su  larguísima trayectoria como compositor de música incidental. 


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