9/1/12

Aerogramas



Ray Johnson, 1977

El arte de los últimos cien años se ha caracterizado por el esfuerzo por romper con las tradiciones estéticas anteriores y al mismo tiempo insertarse provocativamente en el campo artístico de su tiempo: ir en contra de figuras consagradas, tendencias dominantes y lugares comunes, que a su vez desafiaron lugares comunes previamente impuestos.  Es decir,  las creaciones artísticas han perseguido quebrar las reglas establecidas. Esto es algo que, a su vez, sólo puede conseguirse imponiendo restricciones internas propias, aquellas que harían visible las diferencias con respecto a otras creaciones. 

Uno de los más difíciles retos de buena parte del arte de los sesenta consistió en crear obras de arte que se apartasen del mercado y abrieran circuitos de distribución alternativos al sistema de galerías. Incluso lo que Lucy Lippard llamó desmaterialización del arte produjo documentos –textos, gráficos, fotografías, videos y bocetos- que pasaron a formar parte de las colecciones de los museos y fueron integrados al mercado de arte.



On Kawara, 1970


Desde su aparición, el arte postal ha resuelto parcialmente estos problemas mediante la imposición de un conjunto de restricciones éticas e igualitarias: las obras no se comercializan, no se censuran, ni son evaluadas por expertos en la materia. Tampoco hay curadores. Todas las creaciones son aceptadas a la hora de exponerse.  Estas auto-restricciones se han conservado con notoria fidelidad –si bien algunos artistas han comercializado sus obras y han entrado exitosamente en los museos-y posiblemente hayan contribuido a que el arte postal haya perdurado durante más de medio siglo, desde sus inicios a comienzos de los años con artistas como Ray Johnson y Robert Filliou.

Las formas de distribución han sido fundamentalmente el correo, el fax y el internet. Estas variantes permiten un intercambio más afectivo entre remitentes y destinatarios. Existe la posibilidad de crear obras más personalizadas y colectivas, en relaciones de correspondencia.  Además, las redes de distribución se hacen más dinámicas, convirtiéndose a veces en complejos entramados de enlaces, en los que cualquiera puede entrar y participar. El arte postal aspira a poner en práctica la creencia de que cada hombre es un artista.

El arte postal ha sido una de las primeras manifestaciones de un arte transnacional. En la América Latina de mediados de los setenta, no fue sólo un entretenimiento ni una posibilidad de oponerse al mercado. Por el contrario, constituyó una herramienta política para enfrentar a los poderes dictatoriales. En Brasil, la Exposicao Internacional de Arte Postal, celebrada en 1976, fue censurada por el gobierno militar. Numerosos artistas fueron encarcelados y torturados. 
  


Clemente Padin, Castilla de C.Central, 1973.


En el aerograma el sobre es el contenido mismo de la carta.  Las pinturas aeropostales de Eugenio Dittborn, por ejemplo, están cuidadosamente plegadas, listas para ser desdobladas y colgadas en las paredes.  

Eugenio Dittborn, 2007

La artista canadiense Moyra Davey ha incorporado los rasgos formales de aerograma –sellos, dirección manuscrita del destinatario y marcas de las oficinas de correos- a sus fotografías, convirtiéndolas en collages y en formas de conferirles un carácter más intimista a las imágenes.


Moyra Davey, 2009

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