4/12/12

Arte participativo y el papel del espectador en el contexto cubano (Segunda parte)

Para leer el texto desde el inicio hacer clic en este enlace Arte participativo y el papel del espectador 


Sandú Darie, Estructuras transformables, 1956

Hay al menos tres términos que resultarían muy útiles para acercarse a la idea de arte participativo. El primero es la noción de “obra abierta”, creaciones sobre las que el espectador podría intervenir y modificar sus rasgos estructurales y por lo tanto alterar las variables semánticas de la obra. Un buen ejemplo lo encontramos en las Estructuras Transformables, que el artista rumano Sandú Darie expusiera en la Habana en 1956, en lo que podría ser la más temprana muestra de arte participativo en Cuba. Darie construyó unas estructuras, hechas con varillas de madera, que el público podría mover y alterar.

 Un ejemplo contemporáneo lo constituye la pieza que el artista Luis Trápaga, presentó como parte de la exposición We are porno, Sí (2008). Trápaga hizo unos consoladores con caramelo. Los espectadores podían tomar estas formas fálicas y emplearlas de diversas maneras, entre las que figuraban consumirlas  y con ello diluirlas en la saliva y desgastarlas. Como se puede ver por las imágenes, el trabajo de Trápaga era también y en esencia, cómico. El humor es, me parece, unos de los rasgos dominantes del arte participativo en Cuba.



Luis  Trápaga, We are porno, Sí (2008)


Un segundo concepto que guarda relación con la idea de arte participativo es la noción de “escultura como campo expandido”, introducida por Rosalind Krauss, en un texto que es hoy lectura obligada para cualquiera que se aproxime al arte contemporáneo. Básicamente Krauss observó lo insuficiente que resultaba el concepto tradicional de escultura ante la emergencia de obras que se apropian del entorno. No solo el término “escultura” se vuelve inoperante para hablar de estas creaciones, sino que la arquitectura o el paisaje, dejan también de funcionar como tales y adquieren otras funciones (Krauss las define de manera negativa como “no arquitectura” y “no paisaje”). Además, aunque Krauss no llegó a desarrollar esta idea, la expansión de las imágenes en el espacio, implica algún grado de participación del espectador con (o dentro de) la imagen. Paso a poner un ejemplo, tomado del arte cubano reciente.La artista Rachel Valdés colocó un largo espejo en el Malecón. De cierta manera era en sí mismo un muro que separaba dos visiones o, si pudiese decirse así, dos alternativas. Los visitantes se verían reflejados frente a una ciudad en ruinas. Del otro, la imagen aparecería contra el mar, como un horizonte o una esperanza, lo cual en el contexto cubano, guarda una relación directa con la inmigración.


Rachel Valdés, Detrás del Muro, XI Bienal de la Habana, 2012

Un tercer concepto que me gustaría mencionar es el de estética relacional, divulgado a fines de los noventa por el curador francés Nicolás Bourriaud. En este caso, son las relaciones entre los espectadores las que parecen constituir la esencia de la creación artística. El artista se dedica a crear las condiciones para que se realicen dichos intercambios. Para la muestra colectiva Detrás del Muro (XI Bienal de la Habana), Inti Hernández construyó un banco circular. Quienes se sentaran allí, posiblemente se sintieran inclinados a dialogar, seguramente por la proximidad física en que se encontraban unos con otros. La invitación al diálogo es una alusión de marcado contenido político; pero para hacer todavía más acentuada la referencia, un segmento del banco parece evocar una posición de poder. 


Inti HernándezBancontodos, Detrás del MuroXI Bienal de la Habana, 2012

Otro ejemplo de la estética relacional en Cuba lo encontramos en el Grupo DIP. Al igual que la muestra Cocodrilo Smile, es otro de los pocos ejemplos de mail art en Cuba. Las siglas DIP quieren decir Departamento de Investigaciones Públicas. El nombre suena un poco como un órgano de los servicios de inteligencia. El grupo comenzó a enviar cartas con citaciones a direcciones particulares. Los destinatarios, sin saber qué era exactamente aquello de Departamento de Investigaciones Públicas y sin estar en contacto unos con otros, debían asistir a una hora determinada a un sitio del Malecón Habanero. El DIP creó una congregación de personas que desconocían los motivos por los cuales se estaban reuniendo. Fue un ensayo que demostró que la capacidad de convocatoria de los servicios de inteligencia cubanos podía ser usurpada con relativa facilidad.  


Tania Bruguera, Logo del Partido del Pueblo Migrante, México, 2012

Dentro de esta estética relacional, me gustaría detenerme en otro tipo de obras, que no solo propician que los espectadores dialoguen entre sí. También se sirven de la institución arte para que se hagan públicas voces que no poseen una suficiente legitimidad como para ser escuchadas. En casos afortunados, las obras adquieren una vida propia como en el Immigrant International Movement, fundado por la artista cubana Tania Bruguera, en Corona, Queens. El proyecto se inició en el 2010 y tenía previsto durar por un año. Ahora ha logrado extenderse hasta 2015 y se ha ampliado a Ciudad México, donde tiene una nueva filial, El Partido del Pueblo Migrante. Desde el espacio del arte podría surgir una representatividad cívica para los desposeidos o gestarse alguna voz para los inmigrantes.

Este tipo de arte frecuentemente incluye el diálogo directo entre el artista y el público. Y por diálogo me refiero no a cualquier intercambio de gestos, sino específicamente a la producción de textos, sea en sus formas escritas o habladas, donde el espectador puede decir algo que no le está permitido expresar de manera pública.

 En las entradas siguientes comentaré algunos ejemplos de este género de creaciones dentro del contexto cubano 

30/11/12

Arte participativo y el papel del espectador en el contexto cubano (Primera parte. La sonrisa del cocodrilo)





En las palabras iniciales de Cuban art in the Postwar Period, un texto que se publicó en el libro Art Cuba: The New Generation (2002), el crítico de arte Eugenio Valdés Figueroa, preguntaba cómo se podría divulgar o producir el arte en una sociedad donde los medios de difusión masiva estaban bajo el control del estado. Esta pregunta sigue siendo fundamental en el contexto cubano. Hay una insuficiente -a menudo ninguna- difusión de las creaciones artísticas. En ese sentido, debiera hablarse de un efecto de censura, tal y como la define el pensador francés Jacques Derrida:

La censura... no consiste en reducir al silencio absoluto. Es suficiente con que limite el campo de los destinatarios o de los intercambios en general. Hay censura desde el momento en que ciertas fuerzas (vinculadas a poderes de evaluación y a estructuras simbólicas) limitan, simplemente, la extensión de un campo de trabajo, la resonancia o la propagación de un discurso (...) Desde el momento en que un discurso, aunque no esté prohibido, no puede encontrar las condiciones para una discusión o una exposición ilimitada, se puede hablar, por excesivo que esto parezca, de un efecto de censura. (90- 91)

Esta definición de una censura que en lugar de prohibir obstruye la capacidad de  circulación de las ideas, podria resultar muy útil a la hora de pensar las relaciones que, en la práctica, mantienen el arte cubano y las instituciones gubernamentales. Los artistas y curadores deben explorar formas alternativas de divulgar y concebir las creaciones artisticas, si realmente aspiran a que estas tengan algún tipo de repercusión dentro de la sociedad cubana. 

Los organizadores de la muestra Cocodrilo Smile (mayo-junio de 2012), que se presentó como una actividad paralela a la reciente XI Bienal de la Habana, pensaron en al menos tres iniciativas encaminadas a burlar el control institucional. La primera fue el uso del internet. La exposición era una forma de lo que suele llamarse mail art, del que existen pocos precedentes en el arte cubano. Varios caricaturistas de la diáspora enviaron sus dibujos por correo electrónico, luego se imprimieron en la Habana y finalmente se colgaron en las paredes del apartamento del opositor Antonio Rodiles. 

El empleo de la vivienda privada como espacio expositivo fue la segunda idea de Rodiles. Esto no era nada nuevo. En 1994 los artistas Ezequiel Suárez y Sandra Ceballos habían fundado Espacio Aglutinador, y en una especie de manifiesto escribieron la explosiva frase: “Joseph Beuys dijo: cada hombre es un artista, a lo cual nosotros agregamos: cada casa es una galería”. Espacio Aglutinador –en la actualidad Laboratorio Aglutinador- tiene ya unos 18 años de fundado y posteriormente aparecieron algunos otras –realmente pocas- galerías privadas . Sin embargo, estos espacios emergentes se han insertado en las propias instituciones contra las que en un inicio reaccionó Espacio Aglutinador. Para exhibir deben solicitar las pertinentes autorizaciones y, a veces, han tropezado con dificultades para llevar a cabo sus actividades. 


Lo que hizo Rodiles es más cercano a lo que aquí, en los Estados Unidos, se llama galería pop up. Espacios para exponer que se usan por un breve periodo de tiempo (a veces unos pocos días). De este modo, se pasó por alto el requisito de solicitar permisos institucionales. Cocodrilo Smile quedaría entonces no tanto como una exposición; sino más bien como una fiesta entre amigos, donde además se rifaron las caricaturas. 

Un tercer elemento consistió en la forma de divulgar la muestra. La exposición se promocionó de manera pseudo-clandestina, mediante el secreto y el rumor callejero (sobre el empleo del rumor en el arte cubano de las últimas décadas, puede consultarse el texto de Eugenio Valdés anteriormente citado).



Las caricaturas que se presentaron en Cocodrilo Smile difícilmente habrían podido ser más irreverentes.  El dibujante Alfredo Pong representó a Raúl Castro luciendo el uniforme de un policía batistiano, Garrincha expuso el dibujo Ciberguerra: una imagen de Fidel Castro, aterrado  ante una memoria flash que funcionaba como una pistola. Otros caricaturistas también enviaron dibujos controversiales .El humor político nunca había llegado tan lejos dentro de Cuba, ni siquiera en fechas anteriores a 1959. Este es otro de los aciertos de Cocodrilo Smile. Sin embargo, la capacidad para provocar fue, dentro de Cuba, muy limitada, incluso cuando probablemente muchas personas se hubiesen enterado de la muestra a través de las informaciones que se filtran de rebote, desde fuentes como internet, las nuevas tecnologías, Radio Martí y el rumor callejero.



Esta escasa resonancia social demuestra al menos tres cosas. Lo primero es que sin la posibilidad de propagar el debate en los medios de difusión nacionales, las exposiciones de arte tienen pocas oportunidades de incidir sobre el estado de opinión pública o de ser medianamente provocativas. Lo segundo es que los contenidos críticos de las imágenes podrían no ser del todo eficientes como maneras de hacer política, al margen de si son o no promovidos institucionalmente. El arte, para insertarse satisfactoriamente en la vida política, debiera acudir a formas que trasciendan este nivel meramente semántico. Por último, los mecanismos de divulgación están integrados a los sentidos que comunica la imagen. Una caricatura que representa a Raúl Castro como un policía batistiano podría transmitir un mensaje ambiguo: el sentido de totalitarismo o represión policial que se representa en el dibujo se confirma por el carácter pseudo clandestino que tuvo Cocodrilo Smile; pero, al mismo tiempo, parece contradecirse porque  la obra, en definitiva, logró exponerse sin tropezar con ningún tipo de represalias por parte de las instituciones. 

Esta ambigüedad semántica es análoga a la posición que, según Pierre Bourdieau, el artista ocupa en la sociedad. De acuerdo con el sociólogo francés, los artistas conforman el grupo dominado de la clase dominante, de ahí que usualmente mantengan una postura ambivalente hacia el poder. Por un lado, ejercen la crítica de los mecanismos de dominación y simpatizan con los oprimidos, por otro disponen de un espacio privilegiado para enunciar dicha crítica. Esta dualidad se expresa con toda nitidez en el campo artístico cubano y quizás nadie la tipifique mejor que el artista Kcho. Sus instalaciones, hechas con neumáticos y remos, parecen aludir, aunque sea de manera engañosa, a la emigración ilegal. Sin embargo, en contra de lo que parecen sugerir sus obras, Kcho no solo es un defensor a ultranza del gobierno cubano; sino que sus anti-monumentos han conocido una notable consagración institucional.  Las instalaciones de Kcho son un homenaje al balsero y a la vez un modo de estetizar las embarcaciones improvisadas que construyen los emigrantes. Son también, y sobre todo, medios que las instituciones aprovechan para autocelebrar una supuesta flexibilidad y capacidad para aceptar la criticaEl artista y el poder son aliados, por mucho que el primero pueda conservar la apariencia del inconforme.

En las próximas entradas comentaré sobre algunas tentativas que han perseguido ir más allá de estos conflictos. 

17/10/12

Wonderland




Comparto esta reseña sobre Wonderland, la reciente muestra del artista cubano Rafael López-Ramos. El texto se publicó en el número 140 de la revista Arte al Día. Por un inexplicable descuido de los editores, el escrito apareció bajo el nombre de Jesús Rosado. Un error que fue posible corregir en la versión digital, aunque no pudo arreglarse en la revista impresa. Aprovecho la ocasión para felicitar al artista y amigo por su cumpleaños.



Wonderland. Consumismo y erotismo en los collages de Rafael López-Ramos.
Ernesto Menéndez-Conde

Los situacionistas llamaron détournement a una práctica artística que consistía en tomar una mercancía y transformarla en un objeto artístico, de forma tal que  se negara a sí misma como mercancía y, por lo tanto, subvirtiera el imperativo de consumir que caracteriza al capitalismo contemporáneo. Los collages recientes de Rafael López-Ramos parecen seguir una lógica semejante. En su caso son las estrategias publicitarias las que se vuelven contra sí mismas. López-Ramos se sirve de los anuncios que aparecen en las revistas, los recorta y los traslada a sus lienzos. En particular, acude al desnudo femenino para desmontar el carácter de mercancía sexual que distorsiona el erotismo. Como han observado numerosos pensadores contemporáneos, en la actualidad lo que genera complejos de culpa no son las prohibiciones sobre el goce; sino el hecho de no haber disfrutado lo suficiente y no satisfacer las demandas del placer. López-Ramos presenta un mundo banalizado y opresivo precisamente porque está inundado de contenidos sexuales.

López-Ramos aspira a mostrar cuánto hay de pesadilla en las imágenes publicitarias. Sus collages son inusuales formas de un erotismo atractivo y al mismo tiempo chocante. Los cuerpos sensuales de las modelos, las zonas erógenas de la mujer aparecen descarnadamente asociadas a productos cosméticos, a precios de mercancías y a frases que nos ordenan comprar.

Los collages recuerdan a las representaciones pop e incluso a los montajes fotográficos que cualquier adolescente pegaría en alguna pared de su dormitorio. Uno podría pensar que se trata de una práctica bastante trillada. Pero un acierto de los trabajos que López-Ramos exhibe en Wonderland, consiste no sólo en acudir a asociaciones que pudieran parecer degradantes para la mujer; sino en mostrar el carácter invasivo y cotidiano de dichas imágenes. 

Si pudiese decirse así, son obras anti-pornográficas. En uno de los collages encontramos a una joven desnuda, reclinada sobre unas finas telas. El anuncio de un helado de almendra y pistacho cubre la cara de la modelo. El producto alimenticio se torna obsceno, degradante tanto para la figura femenina como para el consumidor.

En otras piezas, los chorreados de pintura están visualmente emparentados con el semen. Los collages de López-Ramos pueden interpretarse como tiradas contra el carácter comercial de la pintura y el arte actual. Aquí el espectador tropieza con una de las más notables paradojas del arte contemporáneo: la crítica al mercado se realiza mediante obras que, a su vez, son mercancías. Quizás no haya manera de salir de este círculo vicioso. Tal vez por eso López-Ramos lo asuma con cinismo. En esto hay una cuota de lucidez: el destino, al parecer inexorable, del arte que ejerce la crítica de las sociedades de consumo es precisamente el ser asimilado por el mercado al que se enfrentan. 

4/10/12

Ganadores y perdedores


Casi todos los medios de prensa coinciden en que Obama perdió el debate de anoche. Ese fue el veredicto. Pero ¿qué quiere decir exactamente eso de ganar o perder un debate por la presidencia de los Estados Unidos? Enumeremos los argumentos de los mass-media: el presidente miró menos a la cara de su adversario, titubeó en algunas ocasiones –mientras su rival se mostraba vigoroso y seguro-, no tuvo el poder de despertar las emociones de la audiencia, se enfrascó en una discusión excesivamente técnica y aburrida,  no captó un chiste de su rival. Obama dio la impresión de no estar lo suficientemente enfocado y se le vio muchas veces cabizbajo, como si consultara sus notas o se sintiese atribulado. Se podrían señalar algunos otros detalles. 


El problema es que ninguno de esos elementos contribuye a definir las políticas que cada candidato sostiene. En la decisión sobre quién realizó un mejor desempeño, la exactitud de los datos que se manejaron –Romney tergiversó las cifras con mayor frecuencia-, o la falta de claridad en las propuestas parecen estar relegadas a un segundo plano. 

En el debate por la presidencia de los Estados Unidos lo que tiene un peso mayor es el lado histriónico.
El público adora las sutilezas del lenguaje corporal, la proyección de la voz y las ingeniosas maniobras prepararas de antemano por los asesores. 

La prensa, apoyada en las encuestas, declara vencedor a un candidato que en varias ocasiones se basó en datos que no se corresponden con las estadísticas, no ofreció grandes detalles sobre cómo implementará sus políticas de saneamiento de la economía y desdijo gran parte de las declaraciones que hizo en los meses anteriores. Para los medios de información, el ganador fue el que, entre otros males:

-Hará recortes en los impuestos que serán favorables a los sectores económicamente más pudientes de la sociedad, en detrimento de los fondos destinados a la educación.

-Amenaza con derogar inmediatamente la reforma de salud defendida por la  administración Obama. Una ley moderada y enrevesada, pero que, con todas sus limitaciones, supone un mayor bienestar público con respecto al pasado.

-Aumentará el presupuesto destinado a la industria bélica.

-Tiene expectativas de fomentar la industria petrolera, mientras no mostró ninguna voluntad por desarrollar  proyectos de energía alternativa.

-Cortará fondos para la divulgación y el financiamiento de las creaciones artísticas. Una agenda que afectaría a organizaciones tan importantes como el National Endowment for the Arts, PBS y NPR.

Todo esto se discutió en el debate de anoche y debió haber quedado claro para los televidentes; pero de todos modos el "ganador" fue el que demostró haber ensayado con más eficiencia cómo mirar a los ojos de su oponente, el que practicó con mayor disciplina un modo de hablar más vehemente y tuvo una mayor habilidad a la hora de manipular las estadísticas. 

2/10/12

¿La suerte está echada?



Una reunión del canciller cubano Bruno Rodríguez con un grupo, que incluía a miembros de CAFE (Cuban Americans for Engagement). No asistí a dicho encuentro. No se hizo ninguna invitación pública, ni se divulgó por ninguna vía. Fue, por lo tanto, un evento privado y, francamente, tampoco me habría interesado en lo más mínimo estar allí. Solo puedo llevarme una idea de lo que se conversó a partir de las referencias que hoy publican los sitios web CubaEncuentro y DDCuba y sobre todo el reporte de la profesora universitaria María Isabel Alfonso, quien se declara vocera de CAFE.

No conozco con detalles la plataforma de esta organización. Simpatizo, sin embargo, con lo que parece ser uno de sus pilares: demandar al gobierno norteamericano el cese incondicional del embargo económico que ha mantenido durante medio siglo. Comparto, además, las peticiones que Alfonso le hizo al canciller cubano, tal y como las describe en su página web. Observo, por último,  que dichas solicitudes fueron enunciadas con una innegable voluntad de diálogo.

Alfonso enumera los reclamos que, desde su punto de vista, propiciarían un intercambio más dinámico entre el exilio cubano y el gobierno de los hermanos Castro.  1. Participación activa de la diáspora en las reformas económicas que emprende el gobierno. 2. Compatibilizar las regulaciones migratorias cubanas con los estándares internacionales. Esto, de acuerdo con Alfonso, significa: a) reducir las leoninas cotizaciones que se establecieron para los pasaportes y visados.  b) restringir los permisos de entrada a la isla sólo a personas que constituyan algún tipo de amenaza para la seguridad nacional. 3. Sentar algunas bases para un proceso de reconciliación nacional y, finalmente, 4. incrementar los intercambios culturales. Aquí Alonso se refiere, en concreto, a la necesidad de eliminar los obstáculos que impone el gobierno cubano para que los intelectuales y artistas que residen en el extranjero puedan llevar sus creaciones y puntos de vista al pueblo cubano.

Lo primero que hizo oportunistamente el canciller Rodríguez fue aislar a este minúsculo grupo de invitados (CAFE estaba representado solo por Alfonso y por López-Levi, que no pudo acudir al encuentro) de otros supuestos ‘malos’ exiliados. Pero incluso los partidarios de “por todos y para el bien de todo” recibieron una rotunda negativa. Un NO con mayúsculas, decepcionante y demoledor. Rodríguez cierra la puerta, como dice muy apropiadamente el titular de DDCuba. El gobierno cubano no parece tener intención de permitir que el exilio invierta económicamente en la isla, ni de hacer ajustes en sus abusivas regulaciones migratorias, ni está dispuesto a propiciar ningún tipo de reconciliación nacional, ni tiene interés alguno en que los artistas y académicos del exilio sean divulgados en la isla.

No es necesario detenerse a comentar las réplicas, para nada convincentes, del canciller cubano. El cinismo de su “Nadie va a financiar con los pasaportes el desarrollo económico de Cuba” difícilmente pueda ser menos irritante. Rodríguez ni siquiera se tomó la molestia de alentar falsas expectativas. Incluso fue tan lejos como para decir que no existiría reconciliación sin ajustes de cuentas. 

Sorprende que a estas alturas un funcionario del rango de Rodríguez rechace de manera tan explícita cualquier tentativa de intercambio. Al parecer la estrategia política del gobierno cubano está trazada con bastante nitidez: subsistir mediante el aislamiento y la represión económica, además de conservar a un enemigo político a quien culpar por la ineficiencia, la falta de libertades y el abuso del poder.

Alfonso cierra su reporte con una nota optimista. Es, afirma la autora, un paso para continuar un diálogo de buena voluntad. Creo que aquí Alfonso tiene y no tiene razón. Habría algunos motivos para  recibir con entusiasmo ese encuentro si se hubiese realizado a comienzos de los años sesenta. Cincuenta años más tarde, en pleno 2012, no lo valoro como un gesto minúsculo y ni siquiera como un intercambio tardío; sino como un humillante acto de hostilidad contra quienes albergan la creencia en un diálogo. ¿Qué hacer, entonces? ¿Poner la otra mejilla? Posiblemente. Y esto, me parece, es lo que acertadamente ha hecho Alfonso. En este caso, son los bravucones y todos aquellos que enarbolan un patriotismo y una moral intransigentes,  los que pasarían por "tontos útiles". Los esfuerzos por continuar un intercambio, por forzar a un diálogo, son los actos que, paradojamente, el gobierno cubano encuentra desestabilizadores, como si fuesen los que verdaderamente podrían dinamitar a ese régimen, tan decididamente rígido y enquistado. 

Por lo pronto, lo pernicioso de un grupo como CAFE es que pone a los representantes del gobierno cubano en una tesitura incómoda. CAFE revela (una vez más) que el diálogo con el régimen de los hermanos Castro no es posible porque sencillamente el gobierno cubano no lo desea y se siente amenazado con dicho intercambio. También permite ver que para la dictadura cubana lo más temible no es la continuidad o el recrudecimiento del embargo, ni mucho menos la extema derecha, sino por el contrario, la voluntad de diálogo y el levantamiento de las sanciones económicas impuestas por los Estados Unidos.

22/9/12

Las fotografías de Ángel Hernández



El fotógrafo y diseñador Ángel Hernández era vecino mío en la Habana. Hace más de treinta años coincidimos en el taller de artes visuales Eduardo Abela (actualmente Taller de Manero, en homenaje a su fundador, el poco recordado y talentoso muralista Heriberto Manero). Por aquel entonces Ángel Hernández se dedicaba obsesivamente a la pintura. Su destreza en el manejo del oficio y su sensibilidad para captar la plasticidad de las formas, eran, en mi opinión, extraordinarias, como podía advertirse en sus docenas de abstracciones y en sus lienzos de naturalezas muertas.




Esa vigorosa plasticidad hoy puede apreciarse en sus fotografías, que transmiten un mundo existencial y tal vez un sentido de alienación no muy frecuente en el arte contemporáneo. Son fotografías que me hacen recordar a la pintura de Hooper o las novelas de Carson McCullers.


Por desgracia, su trabajo es apenas conocido y yo diría que Hernández es un artista que todavía está por descubrirse. Personalmente debo agradecerle por su diseño del logo de ArtExperience:NYC, por la realización de la portada del primer número y por concebir toda la estructura gráfica de la revista. 



21/9/12

El entusiasmo y lo descolorido.



Si no ocurre ningún colosal imprevisto, sólo nos queda esperar que el próximo mandato de Barack Obama no sea tan gris como sus primeros cuatro años de gobierno. La propaganda demócrata insiste en que el logro fundamental del actual presidente consistió en contener una inminente catástrofe  económica. Es un argumento que permite justificar casi cualquier cosa. Anoche mismo, por ejemplo, en su comparecencia ante Univisión, Obama acudió a este subterfugio a la hora de explicar su incumplimiento de una promesa sobre las reformas migratorias.

 ¿En qué quedaron los “cambios”, tan fervientemente prometidos en su anterior campaña electoral? No por gusto los demócratas evitan recordarnos la palabra Change, al igual que dejan discretamente a un lado aquello de Yes, we can y Hope. Los aportes de la administración Obama pudieran enumerarse muy sucintamente. 
1 La retirada del ejército norteamericano de Iraq (algo que muy probablemente habría ocurrido de todas maneras y que coincidió con un aumento de la presencia militar en Afganistán). 

2 La reforma en la salud, que fue una legislación largamente peleada, a pesar de resultar bastante meliflua y de dejar sin resolver las numerosísimas quejas de los norteamericanos sobre el sistema de salud en los Estados Unidos. 

3 El rescate de la industria automovilística, que impidió la pérdida de más de un millón de empleos. 
Sin embargo, el problema del desempleo sigue siendo acuciante, tan grave como hace cuatro años, y coincide con el deterioro de la calidad en muchos servicios. Obama posiblemente evitó un colapso económico a escala mundial, pero no hay muchos indicios que permitan hablar de una recuperación. En todo caso la  recuperación ocurre de un modo tan lento, que la crisis se ha convertido en algo más bien estable y amenaza con prolongarse de manera indefinida.

4 Finalmente, la captura y muerte de Bin Laden, con el consiguiente debilitamiento de Al Qaeda. Esto fue una punta de iceberg en un enfrentamiento al terrorismo llevado a cabo por la administración anterior.  Ninguno de esos aciertos podrían verse como “cambios”. En muchos sentidos fueron logros timoratos.  No solo han aumentado la decepción hacia el proceso electoral norteamericano; sino que también alimentaron el escepticismo de los votantes hacia las gestiones del gobierno y hacia sus representantes en el Congreso y el Senado.

Aun así, la segunda administración de Obama debiera acogerse con entusiasmo. Al menos no se impondrá el candidato republicano, que es todavía más gris, y que no parece prometer nada en concreto, salvo un incondicional respaldo a los sectores más pudientes de la sociedad norteamericana. La campaña electoral de Mitt Romney ha sido esencialmente torpe e improvisada, con sucesivas meteduras de pata que solo dejan ver a un magnate desconectado de la realidad e incompetente para el cargo al que aspira. El triunfo de Obama tiene fundamentalmente el mérito de librarnos de su oponente republicano. Y esto no es poca cosa, por descolorida que pudiera ser su futura estancia en la Casa Blanca. 

19/9/12

Cambios en el website.



Durante los últimos tres meses apenas he encontrado un segundo para sentarme y escribir algo en mi blog. La mayor parte del tiempo que he tenido disponible lo he invertido en actualizar el website de la revista digital ArtExperience:NYC. Hemos hecho numerosísimos cambios y el sitio todavía se encuentra en una fase de remodelación. Espero que pronto pueda verse su versión definitiva.
Aquí les dejo un enlace a este proyecto en el que he invertido un poco más de dos años, y que tanto debo agradecer a la amistad, el entusiasmo y la generosidad de no pocas personas. Pronto pondremos un dossier dedicado a la fotografía. Aquí les anticipo la portada del pdf. 


Para visitar el website ir a: https://www.artexperiencenyc.com/





La versión en castellano, todavía con traduciones por agregarse, se puede ver en:

12/8/12

ArtExperience:NYC, Verano 2012

María José Arjona, Virus, Performance en Madre Museum, Nápoles, Italia, 2011. Foto: Lucia Dovere.
Cortesía: La artista y Galería Anita Beckers


El número 8 de ArtExperience:NYC, correspondiente al verano de 2012 ya se encuentra en nuestro sitio web. Ha sido la revista más extensa que hemos publicado hasta el momento. Ahora pueden descargarse los pdf de los números 3, 4, 5 y 6 que comprenden desde el verano de 2011 hasta el invierno de 2012. Pronto haremos drásticos cambios en el sitio web.

Para ver la revista ir a

7/7/12

Wonderland


Esta tarde se inaugurará  WONDERLAND en 17 Frost St., Brooklyn, NY, 11211 el sábado 7 de julio, de 7:00 p.m. a 11:00 p.m., con los trabajos recientes de Rafael Lopez-Ramoy y una presentación musical de Lenna Pierce a las 8:00 p.m. y Roberto Poveda a las 9:00 p.m.


A continuación un fragmento del texto Wonderland. Consumismo y erotismo en los collages de Rafael López-Ramos, que saldrá próximamente en Arte al Día.




Los situacionistas llamaron détournement a una práctica artística que consistía en tomar una mercancía y transformarla en un objeto artístico, de forma tal que  se negara a sí misma como mercancía y, por lo tanto, subvirtiera el imperativo de consumir que caracteriza al capitalismo contemporáneo. Los collages recientes de Rafael López-Ramos parecen seguir una lógica semejante. En su caso son las estrategias publicitarias las que se vuelven contra sí mismas. López-Ramos se sirve de los anuncios que aparecen en las revistas, los recorta y los traslada a sus lienzos. En particular, acude al desnudo femenino para desmontar el carácter de mercancía sexual que distorsiona el erotismo. Como han observado numerosos pensadores contemporáneos, en la actualidad lo que genera complejos de culpa no son las prohibiciones sobre el goce; sino el hecho de no haber disfrutado lo suficiente y no satisfacer las demandas del placer. López-Ramos presenta un mundo banalizado y opresivo precisamente porque está inundado de contenidos sexuales.
López-Ramos aspira a mostrar cuánto hay de pesadilla en las imágenes publicitarias. Sus collages son inusuales formas de un erotismo atractivo y al mismo tiempo chocante. Los cuerpos sensuales de las modelos, las zonas erógenas de la mujer, aparecen descarnadamente asociadas a productos cosméticos, a precios de mercancías y a frases que nos ordenan comprar.



Aquí el anuncio de la exposición.



20/6/12

Lope de Rueda, nuestro contemporáneo.

Cuesta trabajo creer que la primera edición de Los pasos, de Lope de Rueda, se publicó hace más de cuatro siglos y medios.En el libro quinto, La tierra de Jauja, uno de los timadores dice:

Panarizo: En la tierra de Jauja hay unos árboles que son de tocino.

Mendrugo: ¡Oh, benditos árboles! ¡Dios os bendiga, amén!

Panarizo: Y las hojas son de pan fino, y los frutos de estos árboles son de buñuelos, y caen en el río de la miel, y ellos mismos están diciendo: «máscame, máscame».

Satélite de Brendan Lynch


Brendan Lynch, Satellite, 2011.

Satélite de Brendan Lynch, es otra instalación adaptada al lugar. Consiste, sencillamente, en un lapiz clavado en el techo. Dispuesto así, queda potencialmente asociado a un pequeño artefacto volador, un cohete o un proyectil. El objeto, que alude al acto de tomar notas, escribir versos o hacer dibujos, podría sugerir la idea de la actividad creativa o intelectual como un ascenso. Por un momento, mientras miraba Satélite unos versos del poeta cubano José Lezama Lima acudieron a mi mente:

Lápiz a su nube,
Di prosigue
Borra lo que sigue
Tacha lo que sube

Satélite es una pieza mínima, de una cuasi obviedad y que, no obstante, consigue enrarecer el espacio de la galería. También es una nueva manera de convocar esa pregunta profana –y de difícil respuesta- que desde hace más de una centuria ha acompañado a las creaciones artísticas de avanzada. ¿Y esto es arte? 

18/6/12

Wonderland


El goce en sí, que nosotros experimentamos como  “transgresión” es, en su estatuto más profundo, algo impuesto, ordenado, cuando gozamos nunca lo hacemos “espontáneamente”, siempre seguimos un cierto mandato.
Slavov Zizek.

¿El goce contemporáneo es más una imposición que un acto libertario? Esta frase de Zizek muy bien pudiera servir como introducción a Wonderland la próxima muestra del artista Rafael López-Ramos, que se inaugurará en una galería de Brooklyn, el 7 de julio próximo. 


WONDERLAND, se inaugurará en 17 Frost St., Brooklyn, NY, 11211 el sábado 7 de julio, de 7:00 p.m. a 11:00 p.m., con los trabajos recientes de Rafael Lopez-Ramoy y una presentación musical de Lenna Pierce a las 8:00 p.m. y Roberto Poveda a las 9:00 p.m.
Aquí el anuncio de la exposición.



14/6/12

El bosque escrito



Una trágica noticia me llevó al blog El bosque escrito. Su autor –un joven poeta cubano a quien nunca llegué a conocer- murió en Ciudad México, a manos de unos delincuentes que asaltaron la casa en la que se encontraba. Llevaba apenas tres semanas en el D.F.

He leído con fruición muchas de sus páginas. Félix Ernesto Chávez López supo encontrar una voz muy personal, de un intimismo poco frecuente en nuestros días. Ojalá que en el futuro inmediato salgan a la luz otros trabajos suyos.  

Aquí un fragmento de su último post, titulado Impasse, con fecha 3 de junio del 2012.

Estoy en la Ciudad de México y llueve. El silencio de mi estancia se interrumpe por estridentes tonos telefónicos o por la cercanía con que parecen volar los aviones, no sé si despegando o a punto de aterrizar. Cumplo mi cuarto día en un sitio donde pude una vez emigrar, y que hoy me recibe de paso; una ciudad monumental, caótica, desmesurada, como si la extensión sobre la altiplanicie pretendiera llenar un vacío en una forma barroca contemporánea. De día, sentado en la cocina mientras tomo una taza de chocolate, he sentido repicar en la calle las estridencias del carro de la basura. Todo en el Distrito Federal es estridencia: las voces de los comerciantes, los conductores gritando, los atestados comercios, los colores y los olores, la brutal uniformidad de ciertas expresiones, la risa y la alegría, el horizonte volcánico, la fértil imaginación. También las esperanzas y los silencios.

Un museo imaginario. Arte Cubano en Nueva York


Tania Bruguera, Immigrant Movement International, 2011-2015.


A continuación un resumen de la presentación que hice el pasado viernes 8 de junio, en New York University, como parte del coloquio Cuba por fuera, organizado por el escritor Enrique del Risco y patrocinado por CANY (Cuban Art New York)

Coco Fusco, Bared Life, 2006.


El título de este panel, Arte cubano en Nueva York, me hizo pensar inmediatamente en una exposición colectiva. Un poco más tarde caí en la cuenta de que también merecía ser el tema de algún proyecto de investigación. Hasta donde tengo referencias, no existe ni una ni otra cosa, si uno descuenta la tesis de licenciatura en Historia del Arte de la Universidad, del ahora curador Elvis Fuentes, fechada en 1998 y dedicada al caribeño en Nueva York. El hecho de que tanto la muestra colectiva, como el proyecto de investigación pertenezcan al dominio de lo imaginario resulta bastante sorprendente, si se tiene en cuenta la fecundidad de Nueva York como sede del arte cubano.

Caridad Sola, Looking for Mr. Right, 2010.

No sé si tenga algún sentido, pero si hoy tuviésemos que definir qué es lo cubano, entonces tendríamos que convenir en que, cualquiera que sea la respuesta, es algo que trasciende las fronteras de la isla, con núcleos más o menos fuertes en ciudades como Barcelona, París, Ciudad México, Caracas, Miami y desde luego La Habana. Entre todos esos centros culturales Nueva York ofrece una pluralidad como la que no pudiera encontrarse en ningún otro sitio del planeta. Pensemos que el arte cubano en la ciudad incluiría a artistas como Bedia y Carlos Garaicoa, Tomás Sánchez y Los Carpinteros, Carlos Rodríguez Cárdenas y José Ángel Toirac, Luis Mallo y Yoan Capote. Incluso habría que mencionar al curador y crítico de arte Gerardo Mosquera. Es decir, no habría manera de sustentar las divisiones entre los que residen dentro y fuera de Cuba, como tampoco serían muy claras las diferencias ideológicas. Por otro lado habría que incluir a creadores cubano-americanos como Coco Fusco, Teresita Fernández, Luis Gisperg y Caridad Sola; por no mencionar a Ana Mendieta, Felix González-Torres y Andrés Serrano, que son figuras que ya pertenecen a la historia del arte contemporáneo.

De un modo muy general –y aquí sólo sería posible una aproximación muy básica- la presencia del arte cubano en Nueva York podría verse como la conjunción de tres importantes rasgos. El primero es la inmigración. El segundo los intercambios culturales con Cuba y, finalmente, la influencia de contexto artístico que la ciudad ha ejercido sobre los creadores.

Luis Gispert, Red Blasterettes, 2004


El triunfo de la Revolución Cubana coincidió históricamente con el declinar del expresionismo abstracto y el triunfo del Pop art, la aparición de los happenings, el hard-edge y algunas otras vertientes que supusieron una ruptura con la tradición vanguardista. Junto a estos cambios culturales, el ascenso al poder del gobierno revolucionario de 1959 creó una comunidad de artistas exiliados. Muchos de ellos se establecieron en la Gran Manzana.

Luis Mallo, in Camera, 2007

Dando un salto hacia el presente, la presencia de los emigrantes puede apreciarse en las generaciones de cubano-americanos que se han formado en Nueva York o que en la actualidad realizan sus obras en la ciudad. En ellos, el problema de la búsqueda de una identidad perdida es un motivo fundamental. Atraviesa la obra de creadores tan disímiles como Ernesto Pujol, Caridad Sola y Coco Fusco. Junto a los cubano-americanos tendríamos a los que emigraron de Cuba, a partir de 1959. Varias hornadas de artistas han pasado por Nueva York, comenzando en los años sesenta, cuando Emilio Sánchez, Carmen Herrera, Luis Azaceta y muchos otros que se establecieron en la ciudad. Luego le seguirían muchos otros creadores, entre los que sobresalen Ana Mendieta, Félix González-Torres y Ernesto Pujol que tuvieron una participación muy activa en el panorama artístico de la ciudad, entre años los setenta y los noventa. Finalmente, una nueva oleada, comenzando por Florencio Gelabert y terminando por Pavel Acosta, de artistas que se formaron en Cuba. Son creadores que participaron en las orientaciones artísticas que se iniciaron con Volumen I y que conservan muchas de las concepciones estéticas bajo las que se formaron en el entorno artístico habanero.

Carlos Garaicoa, Now let's play to disappear, 2002.


Luego estarían las exposiciones de artistas promovidos por instituciones cubanas o por centros culturales que tienen interés en creadores que residen en la Isla, muchas veces desestimando a los autores que trabajan desde el exilio o que de forma manifiesta han declarado su adversión al gobierno de los hermanos Castro. La primera de esas organizaciones fue el Center for Cuban Studies, fundado por Sandra Levinson en 1972 y que inicialmente se dedicó a comercializar el “cartel revolucionario” y la pintura naif. Como es perfectamente conocido, Levinson ha sido una incondicional del régimen cubano. Pero no puede decirse lo mismo de otros artistas que han expuesto en la ciudad, como Los Carpinteros, Carlos Garaicoa, Yoan Capote y todo un grupo de artistas, incluidos figuras no tan conocidas como José Luis Fariñas y Arnolkis Turro. Kcho es posiblemente uno de los pocos que ha expresado una abierta adhesión al gobierno cubano y aun así su propia obra, relacionada con los balseros y la inmigración ilegal, parece estar en conflicto con dichas simpatías.

 Carlos Rodríguez Cárdenas, Cruise South Beach, 2006

He mencionado demasiados nombres y temo que alguien no muy familiarizado con el tema pueda sentirse un poco abrumado. Ojalá que haya conseguido transmitir la idea de cuán fascinante podría ser una historia del arte cubano en Nueva York, con sus dramas de la identidades perdidas, sus intercambios culturales, sus tensas visiones ideológicas y sus concepciones estéticas, herederas, en no pocos casos, del contexto artístico cubano. Me gustaría insistir en esta singularidad, apenas explorada, de Nueva York, donde confluyen artistas con formaciones culturales diversas, que trabajan desde contextos distintos. Ni La Habana, ni Miami, ni ninguna otra ciudad podrían exhibir tal diversidad.  Desde el punto de vista de lo museable –entendido como un archivo histórico y también como espacio abierto al presente-esto es algo excepcional.

Claudia Paneca, Intuigrams, 2011.

Un museo de arte cubano en Nueva York, con el consiguiente cuerpo de investigaciones y de proyectos curatoriales que pudiera desarrollar, no existe hasta el momento. Habría primeramente que suprimir todas las barreras que desde el punto de vista institucional y financiero, enfrentan innecesariamente y de manera artificial, a los artistas cubanos del exilio y a los que conservan lazos con la Isla. En esto Killing Time, proyecto curatorial de Elvis Fuentes y Villalonga, puede verse como un punto de partida. Luego han existido otras exposiciones que han integrado a artistas del exilio junto a otros que todavía residen en Cuba. Tal es el caso de Queloide y Ajiaco, precedida de una muestra más modesta, como lo fue Tenía que ser negro (2001) organizada por Alexis Romay, entre muy pocas otras. Es muy interesante que el problema racial haya propiciado este tipo de eventos conjuntos. Y no cabe duda de que son iniciativas a seguir. Es probable que los creadores cubanos tengan muchas otras cosas que compartir, además de la identidad racial.