25/12/11

Lo mejor de tu año




Así se titula la columna que durante las últimas dos semanas ha venido publicando el sitio web Diario de Cuba. Un significativo número de autores, mayormente cubanos, contestan a la pregunta: ¿Qué libro, filme o música brindó mejor compañía este año?  Agradezco mucho la invitación a participar en esa iniciativa, que comenzó el año pasado. Mi respuesta apareció esta mañana y puede leerse aquí: http://www.ddcuba.com/cultura/8730-lo-mejor-de-tu-ano-xii. (también la copio a continuación)


Tomo nota de algunas de las sugerencias que van haciendo los encuestados. Filmes que no he visto, escritores que no he leído o de quienes incluso no tenía referencias. En otros casos me deleita encontrar afinidades o si se quiere complicidades. Es muy instructivo disponer de un espacio así, donde pueden compartirse este tipo de recomendaciones. 










 The State of Art Criticism (Routledge, 2008), editado por James Elkins y Michel Newman 
Entre las lecturas que más he disfrutado este año, mencionaría ésta. El libro tiene la estructura de un seminario. Cinco autores presentaron temas de discusión, como puntos de partida sobre los que otros prominentes críticos agregaron sus comentarios. Además contiene la transcripción de dos coloquios, celebrados en el Burren College of Arten junio del 2005 y en el Art Institute of Chicago, en octubre de ese mismo año.
Un juicio parece prevalecer a lo largo de las más de cuatrocientas páginas que conforman el volumen: la crítica de arte está en crisis. The State of Art Criticism, si bien debe leerse como un obra colectiva, es una prolongación de un libro anterior de Elkins, What Happened to Art Criticism? (2003). La paradoja que propone Elkins en ambos textos consiste en afirmar que la crisis de la crítica se debe, entre otras cosas, a su fecundidad y a su masificación: una sobreabundancia —en catálogos, monografías, periódicos, revistas especializadas, blogs, páginas web— que ni los lectores más ávidos conseguirían digerir. Para opinar o escribir sobre arte no se requiere de ninguna formación ni especialización previa, ya que la disciplina se ha divorciado significativamente de la historia del arte y la tradición formalista. Además, la incidencia del pensamiento teórico contemporáneo —desde el psicoanálisis lacaniano y la crítica feminista, hasta el post-estructuralismo y el neo-marxismo— le ha conferido un carácter especulativo, provisto de una amplia gama de enfoques, frecuentemente entremezclados. La crítica de arte, al igual que la creación artística, se ha deshecho de sus ataduras. Pero la apertura hacia el infinito ha evidenciado una especie de orfandad.
Otros autores ven la crisis de la crítica de arte en una relación muy directa con los problemas por los que atraviesa el arte contemporáneo. Así, Peter Plagens observa que durante los últimos años se ha consolidado el mercado de arte, mientras que —en contra de lo que pudiera esperarse— ha disminuido el interés por la crítica en los diarios y revistas. De acuerdo con el ya retirado columnista de Newsweek, esto se debe a que las creaciones recientes posiblemente hayan dejado de ser vistas como arte y, por ende, han perdido el atractivo mediático que pudieron tener en el pasado.
En la cuarta parte del libro —donde figura el texto de Plagens— opinan quienes ejercen la crítica de arte en las publicaciones periódicas, con frecuencia distantes de los discursos universitarios. En este segmento aparecen numerosos puntos de vista opuestos a las posiciones presentadas en las ponencias y pueden leerse duros ataques, en particular contra Elkins. Esta sección agrega nuevas aristas y convierte el libro en una animada polémica, como las que no suelen aparecer ni en los periódicos ni mucho menos en los predios universitarios norteamericanos.
El libro brinda la oportunidad de disfrutar a pensadores —como el propio Elkins, Irit Rogoff y Boris Groys— que manejan el lenguaje de manera admirable. The State of Art Criticism proporciona también el placer de la lectura.

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