15/9/11

Flashmob en la Habana


En Cuba, algunos eventos culturales eran fiestas multitudinarias. Pienso en los festivales de cine latinoamericano, donde el entusiasmo inundaba las calles habaneras. Las largas colas en las entradas de las salas cinematográficas eran espacios de socialización y la gente iba ávidamente de un filme a otro, en jornadas maratónicas. Las propias noches invernales parecían conspirar para convertir aquella semana en una celebración. Recuerdo el Festival de música coral en Santiago de Cuba. Las agrupaciones de estudiantes de canto, en los parques, entonando piezas de la trova tradicional o una orquesta, igualmente conformada por estudiantes, interpretando la Fantasía Coral de Beethoven, un domingo, bajo el sol matinal. Para los interesados en las artes visuales, alguna que otra Bienal de la Habana tuvo también ese encanto. Eventos culturales que, si bien eran patrocinados por el estado, esquivaban convertirse en actos de propaganda política y contribuían a enajenarnos, aunque sea por unos días, de todos aquellos discursos narcisistas sobre el sacrificio, el deber, el orgullo y la patria. Más bien parecían continuaciones de esas festividades caseras, donde se cantaba hasta la madrugada, entre guitarras, conversaciones íntimas, chistes y tragos de aguardiente.

En el sitio web DDCuba veo este Flashmob, filmado en la Habana, el 20 de noviembre del 2010. La coreografía me hizo pensar en la vitalidad y el carácter juvenil que yo disfrutaba en aquellas actividades culturales. Está claro que no representa la realidad de Cuba, pero al menos para mí es un delicioso antídoto contra esas miserias cotidianas –como el reciente altercado entre Pablo Milanés y Silvio Rodríguez- que, de tan insistentes, se han vuelto enajenantes.

1 comentario:

  1. Erne, les quedó muy bien, pero esto no es un flasmob en el estricto sentido; es una coreografía bien orquestada que da el aire de algo informal. Detrás de eso hay muchos ensayos. No obstante, comparto tu opnión, ¡qué imágenes tan frescas de una Cuba joven, con swing! No la decadencia de los vejestorios de siempre. Me gustó que lo hayan hecho para la Unicef. Un abrazo.

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