30/6/11

Inventario (II) Luis Dulzaídes Noda

En las páginas de Inventario publicaron, entre otros, Joaquín Texidor, Marcelo Salinas, Tomás Gutiérrez Alea, Edgardo Marín, Emilio Ballagas, Ximenez Arroyo y Samuel Feijoo; pero, a no dudarlo, el gran protagonista fue el propio Luis Dulzaídes Noda, quien firmó una significativa cantidad de los textos que salieron en la revista.
Hugo Consuegra, en Elapso Tempore, ofrece la imagen del director de Inventario, como un periodista que perseguía escandalizar mediante ataques personales, frecuentemente mordaces, contra relevantes figuras del ambiente artístico y literario habanero (2002, 135). En algún momento Consuegra afirma que Dulzaides Noda era el verdugo de de Los Once (112). Habría tal vez que agregar, que el crítico la emprendía contra casi todo el mundo. Lam fue, según parece, el único artista por el que el director de Inventario, sintió una admiración incondicional. Mijares era otro de sus pintores respetados. Y punto. Los demás creadores no escapaban de las malas pulgas de Dulzaides Noda. Sus escritos solían ser de un humor hiriente, con los que ridiculizaba a casi todos los creadores del momento. Aquí algunos, entre muchísimos otros ejemplos.

A propósito del pintor Fayad Jamis:

Lo sigo prefiriendo como poeta cuando más abandone la vanidad de serlo y escriba sin temores, ese terrible mal que azota a un grupo que prefiere la palmadita del GRAN MARICON a la sinceridad de una poesía encendida de natural apasionamiento (Noviembre, 1952, No.25)

(El GRAN MARICON era una referencia muy directa al poeta José Lezama Lima).

Sobre René Portocarrero:

Todo era beatitud y éxito para el callado e ingenuo René. Sólo faltaba en aquel ambiente de euforia la opinión de Klee, de Picasso, de Roault, de Lam, que tan escandalosamente habían sido saqueados por el callado e ingenuo René. ( Febrero. 1949, No. 6)

Con motivo de una exposición de Luis Martínez Pedro:

Luis Martínez Pedro se dignó exhibirle al público sus últimos hurtos plásticos. No sabemos como se atrevió, porque el público cubano sabe mucho de esas cosas y lo ha descubierto siempre. Por algo quería limitarse a la exposición en casa de Miguel Gastón, donde sólo acudió el cretinismo social, cuya ilustración no pasa más allá de conocer el nombre de los “cocktails” y de las variedades de bocaditos que pueden hacerse con el “foi-gras”. Pero el hombre, envanecido por los adjetivos de los ignorantes, que sólo acuden a esas cosas cuando va el reportero de la crónica social, autorizó su exposición y allí fueron sacando, uno a uno, los lugares de origen. ¡Que asco! (No. 26, sin fechar)

En otros momentos habla del “desteñido” Julio Girona o del “relamido” Cundo Bermúdez. (Julio, 1949, No.11).Los salones de arte y las exposiciones tampoco escapaban a las burlas. Dulzaides Noda ni siquiera tenía reparos en publicar los ataques que se lanzaban contra él y su revista. Sin embargo, a pesar de las lacerantes palabras, su crítica es de una agudeza admirable y en todo caso controversial. Dulzaides Noda no dejaba de reconocer el talento de jóvenes artistas como Antonio Vidal, Cárdenas y Llinás. Además de escribir un formidable ensayo sobre Wifredo Lam. Inventario poseía una identidad muy notable: los artículos oscilaban entre la crítica especializada y el “choteo”. Posiblemente no haya existido en Cuba otro crítico de arte tan nihilista, tan desenfado y tan inconforme con el escenario artístico de su tiempo. Dulzaides Noda es uno -no hay muchos otros- de los “malditos” de la crítica de arte cubana. Podría hasta verse como un precursor del Arenas de El color del verano y, más recientemente, del Fermín Gabor de La lengua suelta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario