17/6/11

Dos citas


…una filosofía influye menos por su moral y por su sapiencia doctrinal, las cuales son la flor intelectual de su vitalidad, que por esa vitalidad misma, por lo que en ella es esencial y personal, por su pasión, pues, más que por su sabiduría. De esta manera, los artistas se convierten a menudo en ‘traidores’ de una filosofía. (Thomas Mann)
No es casual que el novelista escriba esta frase a propósito de Schopenhauer. Mann lo leyó con fruición, de lo que pueden dar constancia muchas páginas de sus novelas (además del largo ensayo que le dedicara en 1939). En cambio, al igual que el propio Schopenhauer, Mann encontraba gran parte de la filosofía alemana –sobre todo a Hegel-, pretenciosa, aburrida y artificialmente oscura.

A pesar de títulos enrevesados como La raíz cuadruple del principio de la razón suficiente Parerga y Paralipómena, a pesar de su gusto por no traducir las citas que incluía en sus textos, tomadas del griego, el latín, el francés, el ingles, el italiano y el español (Schopenhauer era un lector de los dramas de Calderón) ,el autor de El mundo como voluntad y representación escribía con una claridad difícilmente igualable.

Si los escritores o los artistas 'traicionan' a la filosofía es sobre todo porque están interesados en el disfrute  mismo de la lectura, relegando a un segundo plano el sistema de pensamiento. El texto filosófico como un modo de decir y no tanto como una interpretación del mundo.

Pero las diferencias y contrastes de estilo también suelen enfrentar a los filosofos mismos. Podrían enumerarse muchísimos ejemplos de estas rivalidades que no debieran disociarse de la forma de escribir. Especialmente divertida es la burla de Voltaire contra Leibniz, personificado en el Profesor Pangloss de la novela Cándido. El delicioso humor de Voltaire cuando habla de la ‘física experimental’ y la ‘razón suficiente’
....el doctor Pangloss estaba impartiendo una lección de física experimental a la doncella de su madre, una morenita muy guapa y muy dócil. Como la señorita Cunegunda tenía mucho gusto por las ciencias, observó sin rechistar los repetidos experimentos de los que fue testigo; vio con toda claridad la razón suficiente del doctor.

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