7/6/11

Decir/ocultar

La tercera parte de un comentario sobre Crónica de una muerte anunciada. Para leer el texto desde el inicio hacer clic aquí.


Decir/ocultar

“…tenía una manera de hablar que más bien le servía para ocultar que para decir”. Este es un comentario del narrador a propósito de Bayardo San Román. El novelista también parece acudir a esta manera de expresarse. Son las palabras de la seducción. El escritor, como si pusiese en práctica actos de magia, se sirve del lenguaje para crear efectos inquietantes. Las apariencias se revelan como apariencias, ya que dejan entrever un sentido oculto. No importa si en realidad las palabras esconden algo o no. El lenguaje del seductor persigue sugerir lo hermético por medio de palabras diáfanas.

El narrador comparte con Bayardo San Román este manejo del lenguaje. Uno y otro son los seductores de la novela. Sólo que el primero es representado como una figura mefistofélica. Favorecido infaliblemente por el azar, con cierta capacidad para predecir el futuro inmediato, dispuesto a despilfarrar sumas incalculables, como si su poder económico no tuviese límites, puede comprar las almas (como en el caso del viudo Xius), tentar, cautivar a quienes lo miran con desconfianza, cambiar inmediatamente una negativa en una afirmación. Pero, a diferencia de la gran mayoría de los seductores, San Román no es un mujeriego. Es, por el contrario, un amante ferviente, interesado en una sola mujer, a quien no ha cesa de buscar hasta dar con ella en un pueblo recóndito. Sus actos, por diabólicos que fuesen, sólo tienen el cometido de cortejar a la persona con quien desea casarse.

Pero San Román, pese a su carisma, sus buenas intenciones y su fortuna, no acierta a ganarse el afecto de Ángela. Desde luego que podrían existir muchos motivos que permitan explicar el por qué de esta falla (que en el libro es muy llamativa debido a su carácter insólito). En la novela se nos dice que Ángela percibía los gestos románticos de San  Román como ostentaciones. Pero este es un ejemplo del habla que parece ocultar más que decir; ya que es la interpretación de una persona que desprecia los detalles galantes porque no se siente predispuesta a aceptarlos. Una objeción desde el desinterés. El rechazo de Ángela sólo podría explicarse por medio de conjeturas que no hay manera de sustentar. Podrían ser muchas las causas. Sin embargo, una de las más plausibles, sobre todo si se tiene en consideración que ha perdido su virginidad, es que se ha entregado afectivamente a otra persona. Sobre esto el autor no emite comentario alguno. En la novela las omisiones son tan sugerentes como lo que se afirma.

Otros tres detalles son no menos sugestivos. Funcionan sobre todo como conjuntos. Por ejemplo, a menudo el narrador ocupa el lugar de Santiago. La madre lo confunde con el hijo muerto. La amante comparte el goce sexual con él, como si el narrador encarnara en el cuerpo del joven Nasar. En algún momento ella siente a su lado el olor del difunto. Es posible argumentar que esto también funcionaría a la inversa y ocasionalmente –esta vez de manera fatídica- Santiago sustituyese al escritor.
Un segundo detalle: En la noche de la boda, quizás a modo de despecho por ver a su prima contraer nupcias, el narrador le propone matrimonio a otra mujer y luego se esfuma de las celebraciones para pasar la madrugada en el burdel del pueblo, precisamente usurpando la identidad de Santiago (si Bayardo es el amante persistente, el narrador –su contrafigura- es un hombre voluble). Por último, el hecho de que veintitrés años después de los incidentes, San Román todavía se niegue a recibir al narrador para convesar sobre la historia, como si el escritor hubiese incurrido en un agravio imperdonable.

Crónica de una muerte anunciada admite lecturas más complejas. Aquí he querido ceñirme a las superficies del texto, esas superficies donde decir parece más bien un modo de ocultar. Podrían ensayarse otras interpretaciones. Una lectura desde el psicoanálisis, dada la presencia de motivos edípicos, del tema del incesto, lo reprimido, y la figura paterna ausente. Una lectura desde los evangelios –con la significativa llegada del Obispo, anunciada por la muerte de Santiago, vista como un modo de redimir una culpa originaria. Una crítica feminista, a no dudarlo. Pero seguramente no soy la persona adecuada para internarme en esas otras posibilidades interpretativas.  Dejo aquí estos comentarios, con la certeza de no haber agotado el sistema de referencias que apuntan hacia el narrador como el seductor de Ángela Vicario. Sólo quería agregar que la pregunta sobre la iniciación sexual de la joven invita a lecturas más enriquecedoras, placenteras, comparables al desafío de descubrir al criminal en una novela detectivesca. El asesinto de Roger Ackroy, donde el narrador es el asesino oculto, es uno de los referentes de Crónica...

7 comentarios:

  1. Explicación detallada y muy buena. ¡Excelente!

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  2. Magnífico. Aunque el Spóiler de El Asesinato de Roger Ackroy asesinó la ilusión que tenía de leer el libro.

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  3. Excelente análisis, es una de las preguntas de las cuales me hubiera fascinado recibir la respuesta del propio Gabo, quien seguramente hubiera contestado "ocultando mas que diciendo"

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  4. osea que.. la desvirgo el narrador? . Y quien es el narrador?..

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  5. Si fue el narrador, entonces es el cronista o santiago nasar??

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  6. fueron mil y unas palabras....pero quien fue el autor de dicha virginidad

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  7. Gabriel García Marquez la desvirgo, metiéndose en la historia, en la novela el quiere poseer a la mujer, y arruinar al rico pretendiente, aunque fuera sólo por un tiempo. "Fue mi autor", dejo plasmado que dividió su personalidad, introduciendola en los personajes: escritor, narrador y Santiago Nasar.

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