13/7/10

Miró y el Sol

Joan Miró. Mujer ante el sol.

I
André Breton escribió en alguna ocasión que la producción artística de Miró daba fe “de una inocencia y una libertad que no han sido nunca superadas”. De esa frase me gusta la proximidad entre inocencia y libertad, como si una palabra implicara a la otra o como si entre ambas designaran una experiencia muy peculiar y a todas luces dichosa: el momento en el que la inocencia es también libertad.

Joan Miró.Mujeres y pájaros a la salida del sol


II
El mundo de Miró se reduce a representaciones muy simples y casi siempre joviales: el hombre en una insólita proximidad con las estrellas, como si se alterasen caprichosamente las relaciones entre todas las cosas. Miró parece recrear esas horas de la infancia en las que se juega a encontrar figuras entre las nubes o a identificar constelaciones en el firmamento.

Joan Miró. Mujer y pájaro ante el sol

III
Es una dimensión arcaica también presente en las cosmogonías de numerosas culturas de la antigüedad. Quizás no sea tan accidental la similitud entre la representación del sol en un lienzo de Miró y el disco solar en la cornamenta de la divinidad egipcia Hathor, que encarnaba los poderes del amor, la maternidad y la alegría.



IV
Los motivos iconográficos en la pintura de Miró son más bien reducidos y pueden inventariarse con relativa facilidad. La imagen del sol es siempre la misma a lo largo de su obra: una forma oblonga, coloreada con un pigmento rojizo o naranja. La representación del sol no pasa de ser un ideograma cuyo significado está frecuentemente redoblado por la palabra SOL en el título de la imagen. La pintura de Miró es en muchos sentidos una escritura: signos que se reflejan unos en otros, que dialogan entre sí, que se atraen, que emergen entre los chorreados espontáneos, en los palotes trazados juguetonamente o en los brochazos improvisados. Sol: un ideograma demasiado obvio, representado con ingenuidad. Es decir, con una alegría excesiva, como si se aprendiese a nombrar el mundo por vez primera.

Joan Miró. Vuelo de la libélula delante del sol.

8 comentarios:

  1. Hermoso post. Gracias. Buenos días.

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  2. Inocente?. Detras de su aparente inocensia hay un
    genio de las sutilizas de la composicion y sus espacios negativos, del color, armonia, ritmo, contraste, peso y balance, gestualidad, textura...me pregunto donde esta esta la ingenuidad?

    ...es un cabron

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  3. Jajaja. Si que conocia a la perfeccion el oficio.

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  4. Acabo de descubrir este blog, que ha supuesto una muy grata sorpresa para mí. Mi enhorabuena por un trabajo tan bien hecho. Me han interesado, sobre todo, las traducciones.
    Me he permitido enlazarte a mi bitácora TRANSEÚNTE EN POS DEL NORTE (http://transeuntenorte.blogspot.com/)para que mis lectores también puedan conocer tu labor de difusión del arte y de la estética.
    Un saludo cordial.

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  5. recibiste mi SMS? dejame saber o mandame el numero de nuevo! Miro y el Sol! Buenisimo!

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  6. Hace años vi un gato trepar una pared y pararse en el techo de una casita bien particular para mirar la luna llena, a la cual el Sol de Miró me ha recordado gracias a este pequeño texto que has escrito...Casi había borrado esa imagen de mi memoria por efectos del "día a día"...Siempre es un placer.

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