4/6/10

El misterio de Picasso


I
Hoy ya casi nadie habla del misterio de Picasso. Yo creo que en sentido general ya casi nadie habla de misterio al referirse a una obra de arte. Baudrillard se preguntaba si había, en la actualidad, sitio para los enigmas de la percepción. Parece responder negativamente, si bien admite que no sabe cómo contestar dicha interrogante:

Nos acercamos cada vez más a eso que llaman la “alta definición” de la imagen, es decir, a la perfección inútil de la imagen. A fuerza de ser real, a fuerza de producirse en tiempo real, mientras más lograda la definición absoluta, la perfección realista de la imagen, más se pierde el poder de la ilusión.


En un mundo apenas provisto de ilusión estética, donde los objetos industriales, técnicos y mediáticos se han vuelto representaciones invasivas, irónicas en su hiperrealidad, y las obras de arte se han transformado en ideas o signos que ya no significan nada –una de las pesadillas contemporáneas, magistralmente descrita por Baudrillard- el supuesto misterio de Picasso se ha vuelto cada vez más difícil de apreciar. En la década de los cincuenta, cuando el cineasta francés Henri Georges Clouzot filmó al artista malagueño mientras dibujaba contra soportes semi-transparentes, el misterio de Picasso era excesivamente visible, ostentoso como un acto de magia (que deslumbra, sin que lleguemos a saber exactamente cómo el prestidigitador se las ingenió para producir la ilusión delante de nuestros ojos).

En la actualidad, el misterio de Picasso se ha vuelto, para muchos, imperceptible. Si no se consigue percibir dicho enigma, entonces las pinturas quedan despojadas de su vitalidad como si fuesen sólo una distorsión más o menos graciosa de rostros femeninos, minotauros, bañistas y danzantes. No es raro tropezar con personas que dicen “Picasso es un mito” o, peor aún, con los que simulan estar fascinados con la firma Picasso –ya existían en vida del pintor- sin experimentar ningún tipo de goce ante las pinturas mismas.

II

Las creaciones de Picasso se han reproducido tanto, se han elogiado tan incondicionalmente, se han vuelto tan familiares, que cuesta trabajo pensar que gran parte de su obra es bastante hermética, repleta de guiños a otros artistas, enfrascada en cuestiones formales que resultaban bastante objetivas para un minúsculo grupo de pintores, poetas y críticos de arte de comienzos del siglo XX; pero cuya pretendida verdad se ha relativizado, como una ficción en la que creía fervientemente una cofradía, o se ha conservado como expresión de las concepciones estéticas de un determinado momento histórico.

El misterio de Picasso, sin embargo, iba mucho más allá porque incluso aquellos problemas pictóricos, de por sí demasiado especializados y complejos, Picasso los resolvía de manera misteriosa, agregando una expresión excesiva. Picasso es, en ocasiones, intensamente trágico y la mayor parte de las veces desmedidamente dichoso. Picasso es ante todo dionisiaco, orgiástico y embriagador; pero también, en otros momentos, mesurado, apolíneo y lírico.

El misterio de Picasso pertenece al dominio de lo visual: sentir, por medio de la mirada -en los trazos, en las manchas de las tintas, en los empastes de color- el acto mismo de crear. La dicha de crear abundantemente, intuitivamente, en un estado de trance, poseído por una desinhibición tal que parece como si gran parte de su trabajo consistiese en improvisar sin tener que hacer el menor esfuerzo. Cubrir una tela o hacer algunas incisiones en la arcilla para saltar de inmediato a la próxima superficie por transformar. Muchas veces las imágenes están aparentemente inacabadas; pero éste es sólo uno de los efectos ilusorios de Picasso -uno de los varios enigmas que conforman su misterio- porque si se miran sus obras con más detenimiento, entonces parece que, por el contrario, el artista las ha ejecutado con los gestos imprescindibles. Picasso no es nunca sombrío ni tampoco rígido. Es más bien como un niño que juega, llora o se ríe. Su vitalidad es contagiosa.



III
En la próxima entrada me gustaría añadir fotografías de algunas de las piezas que se incluyen en la muestra Picasso, que realiza el Metropolitan Museum de New York (hasta el 1ro de agosto). El museo exhibe, por vez primera, todas obras que conserva del artista español. Centenares de dibujos y grabados, docenas de lienzos en los que se pueden seguir muchas de las etapas por las que atravesó Picasso.

2 comentarios:

  1. No cabe duda que Picasso fue un genio de la pintura. Pero en videos como este pintando sobre vidrio se me parece un poco a Varela cuando aparecia haciendo caricaturas en el canal 41.

    No entiendo como pudo caer en tal boberia alguien que como el sabia muy bien lo que hacia cuando pintaba...se estaria burlando de la gente...no lo dudo.

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  2. No he visto a Varela haciendo caricaturas en el Canal 41, asi que no puedo opinar al respecto. Este filme de 1949, anterior en 7 annos al trabajo muchos mas logrado que hiciera Glouzot en El misterio de Picasso, es por lo menos un testimonio cinematografico de la manera en que trabajaba el pintor. No estoy muy seguro de que se burlara. Yo tendria mis dudas. La tecnologia en el cine no estaba tan desarrollada como hoy y posiblemente -no estoy seguro sobre esto- la idea pareciera bastante ingeniosa.
    Personalmente disfruto esos cortos en los que aparecen grandes artistas del pasado, filmados en plena faena y en sus estudios. Hace poco vi un filme que en los creditos finales ponian imagenes de Tolstoi, filmadas en su hacienda. Hay un documental frances -lo vi en Cuba hace ya tiempo y por desgracia no recuerdo el titulo- en el que se compilaron fragmentos de muchos artistas e intelectuales franceses de fines del XIX y comienzos del siglo XX (entre ellos Monet y Rodin). Una lastima que no puedan verse esas tomas en youtube. Al menos yo no he podido localizarlas. Saludos.

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