26/5/10

Todas las personas con las que he dormido


I
Ya no tiene ningún de sentido hablar de distinciones entre high and low culture. Se ha producido una hibridez y una fusión virtualmente absoluta. La distinción entre arte y mass-media, en cambio, quizás todavía pueda conservarse, a pesar de la llamada mediatización del museo –un fenómeno que ya a comienzos de los sesenta advirtió el crítico de arte norteamericano Harold Rosenberg-, la apropiación intencional del kitsch en la obra de arte (que tuvo su momento de eclosión con el pop art) y la aparición en los mass-media de lo que Rosenberg denominó dobles del arte (posters, souvenirs, objetos de consumo con reproducciones de obras famosas, diseños con soluciones formales derivadas de complejos problemas estéticos, libros de arte, la influencia de los creadores visuales sobre las modas, la celebridad mediática de muchísimos artistas, etc). Pero este problema de las diferencias entre arte y mass-media es un fenómeno complejo, con fronteras frecuentemente borrosas y que daría para discusiones muy extensas, sobre las cuales podría ser difícil lograr un entendimiento.
II
Lo que quisiera mencionar aquí es que algunos artistas han basado sus creaciones precisamente en el cuestionamiento de esos márgenes entre obra de arte e imágenes mediáticas. Al hacerlo, han integrado sus propios gestos (burlones, transgresores, ambivalentes y también atractivos para el mercado y la publicidad) a sus creaciones artísticas. Sus comportamientos y sus esfuerzos por erigirse en estrellas mediáticas no pueden disociarse de sus obras. Ellos le han dado otro sentido a la figura del dandy. Su gran precursor es Oscar Wilde. Y Warhol es el gran icono que parece inspirar a otros continuadores como Jeff Koons, Damien Hirst o a uno de los grandes mitos de los 80, como lo fue Jean-Michel Basquiat. De ellos es habitual esperar excentricidades, posturas chocantes o gestos que pongan en crisis o preferentemente degraden las fronteras del arte. Son los malditos de la institución arte ya que el sentido de sus creaciones consiste presentar desenfadadamente sus producciones artísticas como objetos de consumo y espectáculos mediáticos totalmente banales y desacralizados. Aunque se trata de una analogía dudosa, arriesgaría que ellos son, en el escenario de las artes visuales, estrellas comparables a Madonna, Michael Jackson, Paris Hilton o la cantante británica Amy Winehouse en el mundo del entretenimiento.
III

A veces, son más bien sus controvertidas trayectorias las que tornan inquietantes a las imágenes. Las pinturas que recientemente expuso Damien Hirst, no habrían tenido apenas resonancia de no ser porque fueron realizadas por Damien Hirst. No es lo que las pinturas representan (mucho menos importante sería aquí su valor estético) sino el propio acto de regresar a una forma de expresión desde hace mucho convencional (y para muchos defensores del arte contemporáneo ya totalmente anacrónica), lo que debe entenderse como un gesto artístico perturbador dentro de la carrera de Hirst. Al negar su obra anterior, el artista británico no hace sino continuarla porque su trabajo –y buena parte de las concepciones que articulan de su obra- consiste en hacer estallar, mediante lo impredecible, los bordes entre la figura del artista y la estrella mediática.



Del mismo modo, las instalaciones de grandes formatos, con representaciones de figuras de mascotas, de Jeff Koons, no serían tan inquietantes si no provinieran de un artista que previamente había realizado una serie de esculturas y fotografías pornográficas (y ostentosamente kitsch), donde exhibía sus prácticas sexuales con la actriz porno y activista política Ilona Staller (Cicciolina), con quien contrajo matrimonio en 1991(la pareja rompió al año siguiente).


IV
La artista británica Tracey Emin, perteneciente a la misma generación de Damien Hirst, es otro ejemplo de este tipo de creadores. Su instalación Every person I have ever slept with 1963-1995(Todas las personas con las que he dormido, 1963-1995), consiste es una tienda de campaña que en su interior contiene los nombres de ciento dos personas con las que se había acostado la artista, desde su nacimiento hasta 1995. La tienda de campaña alude desenfadadamente a aventuras pasajeras y divertidas, incluso cuando entre los nombres figuren parientes suyos –como su abuela- y otras personas queridas.



En otra instalación, titulada My Bed, Emin expuso su cama con las sábanas desordenadas y manchadas con secreciones. En el suelo un amontonamiento de condones, almohadillas sanitarias, ropa interior y otros objetos. Emin expone su vida afectiva de manera indiscreta y alardosa, del mismo modo en que un hombre promiscuo haría gala (imprudentemente)de sus numerosas conquistas. Every person I have ever slept with, es una versión femenina, en primera persona, de ese listado de Leporello, el lacayo de Don Giovanni que, en la ópera de Mozart, enumera las conquistas de su amo.

En I’ve got it all(2000), Emin celebra cínicamente su éxito comercial. Una fotografía de la artista, sentada con las piernas abiertas y su sexo cubierto por monedas, notas bancarias y billetes, como si los hubiese gestado con su vagina.

2 comentarios:

  1. Interesante el título que me llamó la atención porque me hizo preguntarme: ¿Con cuántas habré dormido -léase habré tenido sexo- yo? No tengo respuesta porque el tener sexo por dinero fue mi única ocupación una buena parte de mi vida.
    Claro, como una obra de arte puede tener muchas interpretaciones, de una mujer que tiene sexo por dinero puede haber distintas versiones conceptuales. Así muchos dirán de mi que fui una puta -es lo más veraz- mientras otros, que fui una mujer libre y sin inhibiciones -cierto también-.
    De todas formas ser puta, una puta de lujo, es un arte. No solo de las artes buco-lingüísticas y copulatorias sino un compendio de las artes humanas para, sin ser una una erudita, tener la representatividad que la profesión requiere y saber lucirse fuera de la cama. Igual sucede con la pornografía.
    Me gusta el arte elevado y también me gusta el kitsch pues es bueno equilibrar las percepciones y las sensaciones entre lo exquisito y lo grotesco.
    Tengo un blog, El Desnudo en el Arte, donde mezclo desde una pintura sublime para la que he posado hasta un video porno -al duro- en el que he actuado. Para algunos es una maravilla, otros lo consideran eminentemente kitsch y a algunos le sirve para masturbarse.
    Para mi, sencillamente, es un sitio en el cual me expreso desnuda sin pudor ni inhibiciones.
    De su artículo no solo me ha llamado la atención el título sino su contenido me ha agradado.
    Gracias.
    Y voy a seguir su blog.

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  2. Hay gente que necesita siempre, hacer público lo privado...

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