13/5/10

Skin Fruit



A continuación la traducción de un texto mío que será publicado próximamente en ArtPulse magazine, en el número correspondiente al verano de 2010


Una vez más Jeff Koons logró crear un escándalo. Pero esta vez no como artista. Su proyecto curatorial Skin Fruit -integrado por selecciones de la Dakis Jannou Collection- y que en estos momentos se muestra en el New Museum de New York, ha suscitado no pocas objeciones y reseñas negativas. Esto me parece formidable y estimulante. Muy a menudo el arte contemporáneo no consigue encender la pasión que uno podría esperar de su carácter eminentemente provocativo. Por otra parte, todo el mundo sabe cuán fructuosas son las polémicas para promover un determinado producto. En el escenario artístico contemporáneo, un escándalo es, en la práctica, un síntoma de éxito. Es irónico, sin embargo, que el New Museum, una institución que ha establecido su identidad mediante la promoción de artistas que todavía no han alcanzado el mainstream, lograra crear una controversia precisamente cuando exhibe una constelación de estrellas : Cindy Sherman, Jenny Holzer, Mathew Barney, Kara Walker, Mike Kelley, Charles Ray, Richard Prince, Maurizio Cattelan, Chris Offili, Robert Gober, Cady Noland, Paul McCarthy, Vanessa Beecroft, Kiki Smith, Christopher Wool, Urs Fisher, Takashi Murakami, y al propio Jeff Koons, entre otros.

También está la discutible alianza entre el museo y el coleccionista privado. Parecería como si Dakis Jannou se hubiera limitado a subalquilar el lobby y tres plantas del museo para divulgar su propia colección; pero ya la institución ha anunciado que, bajo el título El museo imaginario, organizará una serie de exposiciones dedicadas a colecciones particulares (supuestamente se persigue el objetivo de hacer asequibles a un público más amplio obras importantes o poco vistas).

En resumidas cuentas, Skin Fruit es un proyecto provocativo no tanto por las obras que se exhiben –por lamentables que puedan parecer los dibujos de Kara Walter, entre algunas otras piezas- ; como por todo el engranaje institucional y por el desempeño de Koons (él mismo un coleccionista de arte que, ahora, por vez primera, incursiona en la labor curatorial).

En las próximas entradas, haré comentarios más detallados sobre la labor de Koons, que, a mi juicio, no debiera desestimarse sin más ni más.

3 comentarios:

  1. No Zoe. Yo tome fotografias de las obras aisladas y luego, cuando escribi el post, me parecio que era mejor poner una imagen del conjunto, donde pueda verse lo caotico del trabajo del curador. Saludos.

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  2. Gracias. Es Kara Walker, solo eso.

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