23/3/10

El efecto Zapata Tamayo (II)

Estas líneas pretenden ser una segunda parte o un complemento a un texto que publiqué el domingo pasado en Diario de Cuba. Allí hablé de cómo la muerte del disidente Zapata Tamayo aceleraría la caída del régimen. Sobre este punto existieron algunas reacciones. Una de ellas me pareció interesante. La copio de inmediato y luego me gustaría incorporar algunos comentarios. La escribió un anónimo que firmó como Disparate y encabezó su nota con la palabra Mayúsculo. Dice lo siguiente:

Primero que todo, por favor, arreglen eso de "La muerte de Zapata Tamayo...", en este enésimo texto de un agorero del "fin". "Fin" ¿de qué? Llevamos más de medio siglo augurando el fin del castrismo. Bueno, esta claro que el fin de la vida de los Castro esta más cerca ahora que en el 59, pero de eso a que sea el fin del castrismo, va un largo trecho. A estas alturas del cuento deberíamos habernos dado cuenta que "el castrismo" estará con nosotros bastante tiempo, después de que ambos Castros estén bajo tierra. ¿Por qué?, pues porque la prole del "castrismo", entiéndase no sólo sus hijos biológicos, sino, sobre todo, sus hijos ideológicos, se han apropiado del futuro del país.


La historia ha demostrado que, infaliblemente, todos los sistemas totalitarios caen. Y sin embargo, el gobierno cubano se ha enquistado de tal modo que ha dejado en una posición embarazosa a los que han vaticinado su final. Casi desde el inicio de la Revolución han existido los que han profetizado su caída. Estos “agoreros”, para emplear la palabra del comentarista, con frecuencia se apoyaron argumentos que, luego, la realidad vino a desvirtuar.

Existen al menos tres ejemplos bastante célebres de estas predicciones. Los dos primeros coincidieron con el derrumbe del bloque socialista y la crisis económica e ideológica por la que atravesó la sociedad cubana a comienzos de los noventa. La canción “Ya viene llegando” de Willy Chirino fue un verdadero hit dentro de Cuba. Recuerdo que en las celebraciones por el fin de año, el 31 de diciembre de 1991, se puso en muchísimas fiestas, de manera evidentemente clandestina (lo cual, según escuché decir, desató no pocas intervenciones policiales). El segundo ejemplo que acude a mi mente es La hora final de Castro, de Andrés Oppenheimer. El libro circuló, igualmente de forma clandestina, en La Habana. Era una investigación fascinante, que los habaneros devoraron y en donde muchos pudieron enterarse de montones de detalles que fueron ocultados por la prensa cubana. Pero "la hora final" se ha dilatado por unos veinte años, lo cual viene a ser algo así como un 40 por ciento de la historia del proceso iniciado en 1959. Finalmente, Penúltimos días. El autor de este popular blog escogió un título muy ingenioso que a un mismo tiempo aludía al "último día" y dejaba un margen indefinido entre el presente y el advenimiento de la “hora final”. Un título muy acertado. Sin embargo –y no digo esto con intención de polemizar- si se tiene en cuenta que el blog comenzó en agosto del 2006, muy bien podría ya llamarse “penúltimos años”.Tanto Oppenheimer, como Willy Chirino y Hernández Busto acudieron a criterios que cualquiera habría encontrado relevantes (la caída del bloque socialista, la entrada en un agónico período especial, los desajustes en la cúpula gobernante y la enfermad de Fidel Castro, que en julio de 2006 lo obligó a distanciarse del ejercicio público del poder).

Como quise argumentar en mi texto, la muerte de Zapata Tamayo creó una situación nueva o al menos indica que se asiste a un nuevo problema: la consagración de los grupos opositores políticos y el papel protagónico que empiezan a desempeñar en las tensiones de la sociedad cubana. Este es un elemento nuevo, sobre el que conviene insistir. El fallecimiento de Zapata Tamayo marcó el momento en el que los disidentes cubanos fueron tomados en serio por la prensa internacional, y también por muchos gobiernos que, hasta hace unas pocas semanas, pretendían ignorar sus reclamos. Dentro de Cuba han conquistado un espacio mediático que las autoridades se han visto forzadas a abrirle. Con las habituales descalificaciones de “delincuentes" y "mercenarios”, sin que todavía se escuchen sus voces, Zapata Tamayo, Guillermo Fariñas y las Damas de Blanco aparecieron en la prensa nacional y en los programas informativos de la televisión cubana (Noticiero de Televisión y Mesa Redonda). Es cierto que los opositores se habían mencionado antes en estos medios; pero nunca con la intensidad con la que se ha hecho en estas semanas. Lo mismo puede decirse de los mítines organizados por el gobierno. Desde el momento del Mariel, en 1980, no se habían visto con tal fuerza. Como a todas luces indica la consigna “esta calle es de Fidel” los mítines obedecen al propósito de defender el espacio urbano. Las propias experiencias revolucionarias, desde las barricadas parisinas del siglo XIX, hasta las protestas en Irán, han demostrado que las calles son el espacio por excelencia de la revuelta (un lugar que en la actualidad, en sociedades que subsisten a contracorriente del mundo global -mediante la estrategia política de cerrarse al exterior- encuentra una resonancia en el Internet y las emergentes tecnologías de comunicación).

La semana de protestas de las Damas de Blanco fue un forcejeo entre la oposición y el gobierno. Vistas en su conjunto, las manifestaciones permiten distinguir un cambio en las réplicas oficialistas. Las primeras fueron más ruidosas, se ejerció la fuerza y la multitud usurpó los lugares; mientras los uniformes de las autoridades eran menos visibles. En la última jornada, sin embargo, un llamativo cordón policial protegió a las Damas de Blanco y las aísló de la multitud que las agredió verbalmente. Claro que aquí hay algo de puesta en escena. El gobierno procuró evitar los disturbios violentos que el propio gobierno hacía posibles. Pero si se observa bien, aceptando incluso todo el carácter histriónico de la escena, las autoridades tuvieron que ceder un poco y permitir la protesta, incluso cuando hayan convocado a las mismas turbas –frecuentemente hasta a los mismos participantes- de los días anteriores. Es decir, aunque se trate de un simulacro, las autoridades cubanas protegieron el espacio –y la voz- de las opositoras.

Otro síntoma: el propio domingo un oficial del gobierno se entrevistó con el opositor Guillermo Fariñas, en huelga de hambre desde hace varias semanas. No hubo negociación. El emisario no trajo ninguna propuesta. Sólo acudió al hospital para pedirle que depusiera su huelga. Pero al final del encuentro, el representante de la jefatura cubana afirmó que transmitiría las posiciones del disidente a sus superiores. Por último, ese mismo día, un candidato opositor se presentó a las elecciones municipales del Poder Popular. La bloguera Yoani Sánchez argumentó que se trataba de una victoria, a pesar de que a su favor sólo votó un pequeño por ciento de los electores. Según Sánchez, este partidario del cambio consiguió al menos que la mitad de los votantes se abstuvieran.

Estas reacciones del gobierno, cuyo carácter histriónico parece confirmarse por el hecho de que todas ocurriesen en el mismo día, sugieren que la dirigencia cubana podría estar dispuesta a reconocer a la oposición política. De ser así, podría asistirse a una transición similar a la que ocurrió en Polonia, cuando finalmente el sindicato Solidaridad tuvo que ser aceptado como un partido político alternativo. Ya sé que es proverbial la intolerancia del gobierno cubano y no hay que pasar por alto sus simulacros, destinados a ganar tiempo y a confundir; pero el reconocimiento de la oposición política, si llegase a ocurrir, no sería ningún acto de benevolencia; sino una maniobra que cuesta muchísimo trabajo postergar. La huelga de hambre de Fariñas y su posible relevo por parte de otros opositores funciona como una verdadera bomba de tiempo. Las protestas de las Damas de Blanco evidencian cuántas dificultades se experimentan para controlar las calles.

Con una enorme impopularidad, el gobierno no dispone de demasiados recursos para contener a la oposición sin incurrir en (poco convenientes) enfrentamientos violentos. Es posible que el domingo pasado, el 20 de marzo, se hayan dado los primeros pasos para reconocer a la disidencia. De ser así, se estaría en un momento definitorio. El momento en el que se iniciaría una transición. Y si no fuese de este modo, entonces, igualmente, no es difícil pronosticar nuevos enfrentamientos, bastante desestabilizadores (huelgas de hambre de los disidentes, manifestaciones de inconformidad en las calles, más personas que pierden el temor a las represalias, descrédito casi absoluto de las autoridades, acusaciones virtualmente unánimes de la comunidad mundial). ¿Tendría sentido entonces hablar de un final? Posiblemente. ¿Dos o tres años más? Lo encuentro excesivo. Esa sería mi predicción de agorero sólo en el mejor escenario: el del reconocimiento oficial de la oposición.

3 comentarios:

  1. Garrix y Anonimo, por un error que cometi se borraron los comentarios de ustedes. Mis disculpas. Voy a ver si por casualidad pasaron a mi email. Lo siento mucho. Saludos.

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  2. (El texto se me quedo en la memoria de command copy... aqui lo tienes)

    Bueno en las supuestas protestas en contra de las Damas de Blanco se sabe que son promovidas por el mismo gobierno. Mas lo que custodianban tal protesta tambien son agentes del gobierno cubano. Inclusive una panelistas ex- disidente y hoy en Miami en el programa de Oscar Haza pudo detectar en la multitud a una supuesta agente del ministerio que participo en el registro de su casa en la primavera negra donde su exposo fue arrestado.

Todo esto es para consumo internacional donde se hace creer al mundo que aun el pueblo en su mayoria apoya al regimen con una excepcion de una minoria de condicion moral mercenaria y que ellos son buenos al permitir la protesta mas para colmo las protegen. ESO NO SE LO CREE NI EL BOBO DE LA YUCA!

El regimen a estas alturas ha de saber que ha PERDIDO, que ya es muy tarde para negociaciones. Para los disidentes y incluyedo Fariñas esta descartado una marcha atras, ellos los disidentes saben que estan en el ojo del mundo, mundo que en este momento busca comprobar la veracidad de estas huelgas en contra del regimen y su veracidad; una marcha atras disolveria todo con el pasar del tiempo. A estas altura tambien el precio que se ha pagado ha sido muy alto uno con la muerte de Zatapa y segundo Fariñas sino me equivoco en esto momentos ha de tener daños a nivel organico ya irreversibles. La disidencia tiene mucho que gana y la dictadura mucho que perder. Recuerden que existe otros dispuesto a seguir a Fariñas.

A un cuando no quisiera ser un pesimista me atreveria a decir que la transicion no sucedera y me acojo mas bien al plan "B" donde como uste dice veremos un aumento de las huelgas de hambre protestas del pueblo y una lucha que llevara a la desaparicion finalmente de esa dictadura. Las condiciones estan creadas y la semilla de la disidencia finalmente ha florecio esta nueva realida no la puede detener ni el mismo regimen con sus tanques. La guerra no es de balas sino de dignidades y ellos como no la tienen no podran hacer esa batalla.

TODO TIENE UN COMIENZO Y UN FINAL...
Saludos

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  3. Defile en apoyo a las Damas de Blanco en la Calle 8 de Miami.(PHOTOS)

    Ayer y con mis propios ojos pude confirmar que el exilio no esta nada dividido cuando se trata de causas justas. Al parecer TODOS queremos lo mismo... LA LIBERTAD DE CUBA.

    (fotos)
    http://www.angelmiguelphotography.blogspot.com/

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