12/2/10

Un pintor indiano del siglo XVII

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El barroco holandés fue, indudablemente, un momento muy fecundo en la historia de la pintura. Pero, más allá de esas grandes individualidades que fueron Veermer de Delf, Rembrandt, Pieter de Hooch, Jacop Ruysdael, Frans Hals, Carel Fabritios y Nicolás Maes, para mi resulta difícil reconocer las pequeñas diferencias que permitirían distinguir los nombres, a veces demasiado enrevesados, de otros pintores. En la pintura holandesa abundan los virtuosos en representar escenas de interiores, retratos, paisajes y naturalezas muertas (donde desplegaban sus destrezas en copiar la corteza de una fruta, los reflejos de las vasijas metálicas o el caparazón de algún crustáceo). Yo diría que esos artistas, por otra parte muy notables, constituyen un conjunto homogéneo, cuyas distinciones estilísticas seguramente resultan deliciosas para alguien especializado en la materia.

Frans Post, sin embargo, es un pintor más bien raro dentro de ese contexto. El artista vivió en Brasil entre 1637 y 1644 (se conservan seis lienzos suyos de su estancia en aquel país). Luego regresó a su tierra natal. Es decir, Post fue lo que en la España de aquel entonces se conocía como un “indiano”. En Holanda continuó pintando escenas de Brasil por otros veinticinco años. Pero sus cuadros holandeses fueron no sólo resultado de sus recuerdos; sino también, presumiblemente, de su imaginación. En un escenario artístico donde predominaba un realismo desmedido, la pintura de Post parece no sólo exótica –por la naturaleza que incluye en sus lienzos o por sus representaciones de aborígenes y mestizos-; sino también un tanto ingenua y onírica.

No sería muy disparatado ver a Post como un precursor de la pintura de Henri Rousseau. Sus cuadros invitan a pensar en los muchos y enredados intercambios que engendraron lo "real maravilloso" en la literatura y el arte latinoamericanos. La pintura de Post permitiría argumentar que lo “real maravilloso” fue en definitiva una mirada eurocéntrica. Una mirada producida por escritores latinoamericanos que se comportaron como “indianos” del siglo XX (no lo digo en sentido peyorativo). En la pintura de Post, como en las obras de los escritores latinoamericanos o las películas de Herzog, la cualidad de lo maravilloso irrumpe a modo de contraste con lo “no-maravilloso” de la cultura europea.

PD: Recomiendo hacer clic para ampliar la imagen. Es una fotografía de excelente calidad.

1 comentario:

  1. Ernesto gracias por recordar a Frans Post, un pintor que los modernistas brasileros tuvieron la perspicacia de recuperar. Has oido hablar de Johan Rugendas? Bueno, ese es otro pintor muy interesante, del siglo XIX que, un poco como Post, tuvo un periplo por el continente americano. Cuando tengas una oportunidad leete la noveleta de Cesar Aira.
    Un abrazo,

    G

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