9/12/09

La Habana, diciembre de 2009

Doce días en la Habana. El tiempo apenas me alcanzó para saludar a antiguas amistades y compartir con algunas nuevas. Me quedé con la impresión de que las noticias que circulan fuera de Cuba, sin ser necesariamente distorsionadas, ofrecen, en su conjunto, una imagen que no se corresponde del todo con lo que se vive en las calles cubanas. Desde luego que existe represión, como se ha visto en las agresiones recientes contra varios bloggers; pero la gente, como nunca antes, participa de un ambiente relajado (sin que por ello falten las precauciones a la hora de hablar). Las rigideces discursivas ya no parecen destinadas a apuntalar valores en los que desde hace mucho nadie cree (y que por otra parte tampoco pueden definirse con nitidez). La retórica oficialista más bien aparenta obedecer al propósito de desviar la sedición hacia los goces que proporcionan la risa y las reuniones festivas. El poder, por agónico que sea, se prolonga de manera indefinida ya que sólo deja margen para una burla que en sí misma es un síntoma de la inercia colectiva, pero también un entretenimiento que permite conservar la ilusión de unas aperturas por venir.
Al presentar su libro, un escritor se deleita en relatar las incomprensiones institucionales que tuvo que padecer (como si todas esas peripecias prometiesen determinadas virtudes literarias). En medio de las escaseces, cada cual se refugia en lo que puede: el sexo, el chisme, el evento artístico, la lectura de libros subversivos, el habitual contrabando y, ahora, también, las irreverencias transformadas en espectáculos juveniles y provocativos más que en enfrentamientos políticos.
Casi todo es insólito para un visitante que, con sus divisas convertibles, sin apenas darse cuenta, disfruta de minúsculos lujos que lo distancian de la realidad precisamente cuando pasea por avenidas casi desiertas, entre edificaciones que están a punto de derrumbarse.

4 comentarios:

  1. Hombre, en hora buena, y welcome back! A casa nunca se vuelve, pero no esta mal contemplar el cambio de las cosas.
    un abrazo,

    G

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  2. Me quedé con la impresión de que las noticias que circulan fuera de Cuba, sin ser necesariamente distorsionadas, ofrecen, en su conjunto, una imagen que no se corresponde del todo con lo que se vive en las calles cubanas.

    ...CLARO ESTA DESDE TU PUNTO DE VISTA ..SOLO EL TUYO...NO HAY QUE CREERTE..VERDAD? TU LO SABES!

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  3. Ajustada crónica, Ernesto. Por justa, I mean.
    Gracias y buenos días, en este lado austral del mundo.

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  4. Ah, los regresos! Muchos saludos,
    Elaine

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