20/12/09

Art Street, Street Life*

A continuación la traducción de un texto mío que fue inicialmente publicado, en inglés, en Wynwood Magazine April/May 2009, Vol. 2 No 4, pp. 16-20


Desde al menos la poesía de Baudelaire –en poemas como a A une passante- las calles de las ciudades modernas han sido un motivo recurrente tanto en la literatura como en las artes visuales. Con la llegada de las vanguardias, las calles se convirtieron en un espacio privilegiado para ensayar experimentos orientados hacia la socialización del arte. Los intentos por integrar el arte a la vida, iniciados por Dadaístas, Futuristas y Surrealistas fueron enriquecidos desde mediados de los cincuenta en lo adelante. Muchos artistas desafiaron las instituciones de arte tradicionales (como los museos o las galerías) para abrir el arte hacia lugares menos convencionales.

Street Art, Street Life, la exposición celebrada en el Bronx Museum of Art de New York (septiembre de 2008-enero de 2009), concebida por la curadora invitada Lydia Lee, ofrece una visión, tal vez muy general, sobre los entramados entre el arte, la vida y las calles en las ciudades contemporáneas. La muestra incluyó algunos de los más controversiales experimentos artísticos de las últimas cinco décadas. Sin embargo, parece poco menos que imposible ofrecer una bosquejo más amplio de las innumerables prácticas del arte contemporáneo en las calles. Por ejemplo, podría advertirse la ausencia de cierto arte público, como los billboards de Felix González-Torres, las intervenciones de Christo en sitios arquitectónicos y parques citadinos, las marcas ocultas de Robert Barry en las aceras y los murales de los artistas chicanos, entre muchos otros relevantes proyectos artísticos. Pero la curadora Lydia Lee consiguió mostrar las calles como un lugar para las intervenciones artísticas, la representación de los marginales y de las minorías sexuales y étnicas. Su mayor logro consistió en abordar el arte en las calles como un modo de desafiar los discursos dominantes. En Street Art, Street Life, prevaleció una dimensión política, que estaba vinculada a visiones desde la subalternidad.

Había dos motivos dominantes. El primero era la visión de las calles como un espacio vigilado, en el cual se pierde la privacidad. En el video instalación de Yoko Ono titulado Rape (Violación) dos camarógrafos siguen a una extranjera. En un comienzo ella se siente elogiada al ser entrevista, pero a partir de cierto momento, la filmación se transforma en un asedio, que la hace sentirse amenazada. La artista francesa Sophie Calle muestra documentos que le proporciona un detective que fue contratado para vigilarla. En las fotografías de Lee Friedlander, la sombra de un hombre se proyecta sobre la espalda de una mujer que camina. Las Following Pieces (Piezas de Perseguir) de Vito Acconci consistían en seguir los pasos de un transeúnte desconocido. Los artistas participan e imitan de un modo irónico, y a veces juguetón, la idea de paranoia y el sentido de vigilancia que es un medio de control oculto en las sociedades contemporáneas.

















Otro de los motivos que prevaleció en la exposición fue la representación de minorías étnicas y sexuales. Latinos, afro americanos, e imágenes de artistas africanos y asiáticos. Tehching Hsieh pasó todo un año (desde septiembre de 1981 hasta septiembre de 1982) viviendo a la intemperie. Su proyecto consistió en no entrar en un lugar techado durante todo ese periodo de tiempo. Una manera de transformar la vida cotidiana en una práctica artista. Vivir en las calles es también una manera de encarar la experiencia de los vagabundos.


Adrian Piper se disfrazó de hombre. Encarnó el personaje de un hombre negro que abordaba a mujeres blancas de una manera provocativa. Amy Arbus tomó fotos de mujeres vistiendo bikiis de piel. Durante los conservadores años de la administración Reagan (las imágenes están fechadas en 1987), Arbus acudió a sus modelos como una manera de promover un desenfado que fuese estridente en las calles.
Jamel Shabazz muestra una serie de instantáneas centradas en adolescentes latinoamericanos y afro-americanos, miembros de comunidades pobres, retratados con cierto sentido de orgullo y con un carácter identitario. Fátimah Tuggar, una artista nacida en Nigeria, hace fotomontajes en los que combina imágenes de New York con parajes de África. Tuggar propone visiones que se derivan de la colisión entre un mundo muy sofisticado y las sociedades tradicionales africanas.



Street Art, Street Life incluyó a cuarenta artistas y una amplia variedad de formatos y medios: videos, fotografías, documentos escritos, posters, dibujos y hasta pinturas, hechas por Martín Wong. La exposición es un revival ecléctico de los sesenta y los tempranos setenta, momentos de revuelta contra las instituciones y las estructuras de poder.


*Este trabajo se publicó inicialmente en inglés, en Wyndwood Magazine (Febrero de 2009).

3 comentarios:

  1. ¿Tiene algo que ver Amy Arbus con Diane Arbus?

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  2. buena pregunta. Acabo de buscarlo en Wikipedia y parece que es la hija. Saludos.

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  3. Un nuevo relato:

    http://losrelatosdemauricesparks.blogspot.com/2009/12/ana-la-jefa-nueva.html

    Gracias.

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