19/11/09

¿Altermoderno? (III)

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El Postmodernismo ha terminado. El Postmodernismo ha muerto. Desde 1989, si no antes, algunos investigadores y críticos de arte han hablado sobre la necesidad de ir más allá del término. Eso sin mencionar a los que desde un inicio –como Rosalind Krauss- permanecieron escépticos ante la palabra. No hay duda de que los debates sobre la Postmodernidad fueron apagándose a comienzos de la década de los noventa. Aún así, las tentativas por definir el concepto no sólo produjeron un significativo número de textos sobre la emergencia de una nueva sensibilidad y nuevo sistema de producciones culturales, sino que también lograron crear una distinción entre el pasado (lo Moderno) y el nuevo momento cultural (lo Postmoderno). Como observó Frédric Jameson, desde la estética hasta las relaciones sociales, desde la ciencia hasta las modas y las ideologías, lo postmoderno afectó cada aspecto de la sociedad. ¿Se encuentra este Postmodernismo, entendido como una dominante cultural, realmente agotado? ¿Podría hablarse de un momento cultural cualitativamente diferente? De ser así –y esto es de por sí discutible, a pesar de que según parece la globalización está generando un nuevo conjunto de complejidades- ¿cómo podríamos definir este presente cultural?

La globalización es un fenómeno sin precedentes y Bourriaud intenta explorar cómo está transformando las producciones culturales. Este es el desafío fundamental –especulativo y provocativo- de la exposición en la Tate Triennal. Pero, en mi opinión, como hipótesis teórica, la descripción del término fracasa a la hora de establecer una diferencia con respecto a lo Postmoderno.

Y ¿qué tal si la muerte del Postmodernismo es paradójicamente una de los muchos certificados de defunción emitidos por la Postmodernidad? Nestor García Canclini es cauteloso sobre la idea de etiquetar el nuevo momento cultural con sólo una palabra, como si fuese necesario, por lo pronto, describir fenómenos que todavía no consiguen engarzar en un sistema. Quizás nuestro presente está todavía demasiado anclado en el pasado inmediato y no puede asirse sin caer en las telarañas de la Postmodernidad. En resumidas cuentas, no estamos todavía tan lejos del Postmodernismo y quizás la nueva era cultural esté todavía por llegar, mostrando nuevos signos, o nuevos síntomas, pero sin haber nacido aún, germinando todavía en el vientre materno de la Postmodernidad.

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