1/8/09

Las fotografías blasfemas de Andy Craddock.

xxxxxxxx


I
Un joven fotógrafo inglés ha tomado una serie de imágenes eróticas en una iglesia medieval. Leo la noticia en El Mundo y es probable que a estas alturas, gracias al revuelo causado por los voceros de la diócesis, las imágenes estén circulando aceleradamente por Internet. Yo visité el sitio web de Craddock y he disfrutado mucho las fotografías.
II
En las imágenes de Craddock los motivos religiosos, y de un evidente carácter ultramundano –como la ventana inundada de luz, la cruz, las tumbas o La Biblia- me parecen muy justificados, sobre todo si se comparan con las representaciones pornográficas, donde los ambientes eclesiásticos, cuando aparecen, en todo caso tendrían el encanto de lo kitsch. En la pornografía la banalidad de la escena disocia los escenarios de cualquier posible sentido trasgresor. Otro tanto ocurre con los disfraces. Los rostros maquillados, las máscaras, los atuendos de las monjas, los uniformes de las enfermeras o de los policías no alcanzan a escandalizar por heréticos o subversivos que pretendan ser.

En las fotos de Craddock el ambiente de la iglesia medieval es provocativo porque está relacionado con la psicología de los personajes y, por ende, perfectamente integrado a las escenas: contribuye a encender el contenido íntimo, existencial e inconsciente de la experiencia erótica. Los símbolos religiosos agregan una dimensión de juego y crueldad, de absurdo y ensueño. Las tumbas, las cruces, los pulpitos, las piedras esculpidas y los libros sagrados trasladan al mundo de lo irracional y a las obsesiones inexplicablemente placenteras. Si las representaciones pornográficas tienden a mostrar a cuerpos cosificados, reducidos a su avidez por proporcionar o exhibir el placer, las imágenes de Craddock tienen un marcado contenido psicológico, relacionado con el inconsciente y lo reprimido.

III
Como observó Jean Baudrillard, en las representaciones pornográficas –sobre todo en las imágenes de las últimas décadas- los genitales se muestran en un exceso de realidad, ampliados desmedidamente, ocupando a veces todo el espacio de la imagen. La pornografía es demasiado explícita, obvia y repetitiva. Las imágenes eróticas, en cambio, son sugerentes. En lugar de exhibir excesivamente, muestran que ocultan, dejan un espacio a la imaginación. A diferencia de las representaciones pornográficas, las fotografías de Craddock nunca provocan hartazgo ni saturación. Son ambivalentes, como si no pudiesen definirse los límites entre ingenuidad y blasfemia, entre angustia y goce.

1 comentario: