7/6/09

Chomsky y Obama



En contra de lo que pudiera esperarse, hasta el momento Noam Chomsky ha sido uno de los más severos críticos de Barack Obama. Sus comentarios pueden resumirse de la siguiente manera. 1)La política económica de Obama es una continuación de la iniciada por Bush. Un saneamiento de las instituciones que no contempla una drástica reforma de las propias instituciones financieras. Los asesores de Obama, por lo demás, fueron los encargados de crear la crisis. De ahí que servirse de estos economistas sea un disparate tan grande como encomendarle a Bin Laden que dirija la lucha contra el terrorismo. 2) Con sus slogans de Change y Hope, Obama manipuló, con mucha más destreza que su rival, una inconformidad generalizada y, sobre todo, recibió el apoyo de las industrias financieras, que son determinantes a la hora de decidir quién saldrá electo como presidente. 3) La política de la administración Obama hacia Irán, si bien respetuosa y propensa al diálogo, se basa en la exigencia “imperial” de que Teherán cumpla con las responsabilidades internacionales de no-proliferación de armamentos nucleares. En cuanto a Pakistán y Afganistán, Obama sigue la política de Bush, según la cual ambos países pueden ser bombardeados con entera libertad. 4) Por último, a propósito del conflicto en la franja de Gaza, a finales de enero Chomsky afirmó que el nuevo presidente hacía una “grosera falsificación” de la iniciativa de paz respaldada por la Liga de Naciones Árabes, ya que pasaba por alto el núcleo de dichos esfuerzos. Es decir, la aceptación de un estado palestino por parte de Israel.

El reciente discurso de Obama en la Universidad de El Cairo ha venido a invalidar este último punto y a demostrar que las opiniones de Chomsky en este sentido fueron, cuando menos, apresuradas. Pero no cabe duda de que las críticas de este prolífico pensador son difíciles de contrarrestar y hasta, creo, tienen la agudeza de presentar a Obama como un continuador de las políticas de Bush (algo que tanto los republicanos como los demócratas y los mass-media esquivan discutir o niegan rotundamente). Sin embargo, el autor de ese importante estudio que es Consenso Manufacturado, no parece prestarle importancia al cambio de discursos del nuevo gabinete. Y las palabras en este caso no son, o no debieran reducirse, a una práctica demagógica, ni a una manipulación mediática. Son, por el contrario, indicadores de un cambio de dirección y anticipaciones de actos futuros, aun cuando luego pueda discutirse cuán acertadas, moderadas o catastróficas hayan sido dichas gestiones. Tampoco Chomsky ha reparado en cómo la nueva administración consiguió transformar, incluso antes de la toma de posesión, la imagen adversa de los Estados Unidos que estaba bastante extendida a escala mundial y que era sistemáticamente desatendida o menospreciada por los propios políticos estadounidenses. No se trata, a mi entender, de un detalle carente de importancia. Desde estas nuevas simpatías, la administración Obama presiona a las administraciones de otros países para que se involucren en proyectos en los que Estados Unidos sigue teniendo un papel hegemónico. Incluso gobiernos -como el cubano, el venezolano y los de otros países de América Latina-, que parecen alimentarse y depender de la hostilidad popular hacia las políticas norteamericanas, se han visto precisados a limar sus asperezas y a involucrarse, aunque con evidentes reticencias, en iniciativas de apertura propuestas desde (y por) los Estados Unidos.

1 comentario:

  1. excelente Ernesto, pero permiteme una leve critica a favor de Chomsky. Aunque siempre he sido anti-chomskiano por excelencia (pienso que su critica siempre se limita al panorama de Estados Unidos y a propuestas poco coherentes. ie. su anarquismo por ejemplo), creo que tiene razon al menos en un punto fundamental: la izquierda siempre lograra menos en Estados Unidos que la derecha. Obama, si bien ha signficado un logro simbolico de la izquierda, puede convertirse en una continuidad de la politica conservadora. Lo que digo es lo siguiente y bastante logico: si alguien de la izquierda trata de implementar politicas progresistas es considerado un traidor en la historia de America post F.Roosevelt. O sea, que la derecha, y es lo mas triste del caso, puede tener la legitimidad para hacer "cambios" substanciales: Nixon y China, Reggean y Gorbachev, etc.
    El espacio para moverse de Obama es extremandamente limitado, y es por esto que creo que Obama pudiese ser otra derecha "in disguise". Ojala que no, pero hay cierta logica en lo que asevera Chomsky.
    un saludo,

    G

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