9/2/09

¿Contra el arte contemporáneo?

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Damien Hirst, Home Sweet Home, 1996.

No pude contener la risa al leer la anécdota que traduciré enseguida. Pensé en un problema legal al que tal vez no se le haya prestado la suficiente atención. Si el arte actual tiende a ser participativo, si suele incluir las reacciones del público como parte de las creaciones, entonces ¿serían punibles las interacciones que constituyan una agresión o incluso una destrucción de la obra hecha por el artista?

Damien Hirst supo lanzar una carcajada cuando se enteró del incidente; pero supongamos que el artista o la galería hubiesen optado por llevar el caso ante los tribunales, ¿cómo establecer que se trata de un delito?, ¿quién debería pagar los cientos de miles de dólares?

He aquí la noticia, incluida como una cita en el libro The end of art, de Donald Kuspid:

Una instalación que el popular y cotizado artista británico Damien Hirst montó en la ventana de una galería de Mayfair fue desmantelada y deshecha esa misma noche por un empleado de limpieza que afirmó haber creído que eran desperdicios.
El trabajo –una colección de tazas de café a medio llenar, cenizas con colillas de cigarro, botellas de cerveza vacías, una paleta embadurnada con pintura, unos pinceles, envolturas de caramelos y páginas de periódicos esparcidas por el suelo –era la pieza central de una exposición de ediciones limitadas de arte que la Eyestorm Gallery mostró en una fiesta pre-inaugural para V.I.P (very important persons).
Hirst, el más célebre integrante de una generación de artistas conceptuales conocida como Young British Artists, la ubicó allí sin ninguna otra referencia y Heidi Reitmaier, jefa de la sección de proyectos especiales de la galería, había puesto a la venta estas "seis figuras" a un valor de cientos de miles de dólares. "Es un original de Damien Hirst", explicó.
El empleado de limpieza, Emmanuel Asare, de 54 años, declaró a The Evening Standard: tan pronto como deslicé mi mirada, suspiré porque había un reguero enorme. En modo alguno me pareció que fuese una obra de arte. Entonces lo limpié todo, lo puse en unas bolsas y lo tiré a la basura.
…lejos de molestarse por la confusión, Hirst acogió la noticia como “histéricamente graciosa” , dijo Reitmaier..."como su arte es sobre la relación entre el arte y la vida cotidiana se rió más fuertemente que nadie".

4 comentarios:

  1. Siendo Hirst, ya no leo la noticia como un incidente azaroso, sino como un plan mismo de su arte. O sea, el 'punch line' es tan brillante que dudo haya sido un incidente de "descuido". De todos modos, si no lo fue, es una gran obra de arte. No la instalacion, sino el acto del tio que tiro todo a la basura. Jajaja.

    Gerardo

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  2. Eso mismo pense yo. El acto de arrojar la instalacion a la basura es un gesto artistico mucho mas ingenioso que la propia obra de Hirst. Tambien me quede con la sospecha de que solo fuese parte de un rejuego del artista.
    Ahora se me ocurre que la anecdota es una interrogacion contra el mercado de arte contemporaneo. Me parece que nadie se reiria si un desconocido lanza a la basura cientos de miles de dolares, asi sea por negligencia.
    Gracias por tu comentario. Saludos.

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  3. Si el empleado de limpieza, en lugar de tirar todo a la basura, hubiese depositado en la obra la colilla del cigarro que se estaba fumando, la habría enriquecido o echado a perder para siempre??

    Le hizo un favor a los visitantes de la casa de quien iba a pagar tanto dinero, sería capaz de poner la obra en medio de la sala. Qué horror!!

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  4. Jajaja, Dedalus, me hace reir eso de hacerle un favor a uno de los visitantes. Una buena broma.
    Pero tu otro comentario es muy interesante. Dejar un poco de colilla de cigarro, seguirle el juego al autor, como podria verse? No tengo una respuesta. Quizas nadie la tenga. Es, creo, una de las contradicciones del arte contemporaneo que quiere ser abierto y participativo y sin embargo no puede perder su caracter de objeto exclusivo, venerado e intocable, como a cada rato nos recuerda el vigilante de un museo cuando acercamos demasiado las narices a la obra de arte. Saludos.

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