24/1/09

Tehching Hsieh














I
Tal vez nadie como el artista taiwanés Tehching Hsieh haya llevado hasta extremos tan insólitos la tentativa por fusionar el arte a la vida. A continuación traduciré algunos fragmentos de cuatro propuestas artísticas suyas, a cada una de las cuales le consagró un año de su vida.

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One Year Performance. Cage Piece 1978-1979 (Performance de un año. La pieza de la jaula)
Me encerraré en mi estudio, en un confinamiento solitario, en una celda que mide 11.6 x 9 x 11 pulgadas.
No conversaré, ni leeré, ni escribiré, ni escucharé la radio, ni miraré el televisor hasta que no me libere a mí mismo.
Me alimentaré diariamente.

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One Year Performance.Time Clock Piece 1980-1981(Performance de un año. La pieza del reloj)
Durante un año marcaré una tarjeta en un reloj ubicado en mi estudio, cada hora del día cuando dé la hora.
Saldré inmediatamente de la habitación en la que se encuentra el reloj, después de cada vez en la haya marcado el reloj.

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One Year Performance. Outdoor Piece 1981-1982 (La pieza de la Intemperie)
Permaneceré a la INTEMPERIE durante un año, nunca iré a un interior.
Nunca entraré a un edificio, a un metro, a un tren, a un automóvil, avión, barco, cueva o tienda de campaña.
Tendré una bolsa para dormir.




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Art/ Life. One Year Performance. The rope piece 1983-1984 (La pieza de la cuerda)

Nosotros, Linda Montano y Tehching Hsieh hemos planeado hacer un performance que durará un año.
Estaremos juntos durante un año y nunca estaremos solos.
Estaremos en la misma habitación, al mismo tiempo, cuando estemos adentro.
Estaremos atados juntos por la cintura con una cuerda de 8 pies.
Nunca nos tocaremos al uno al otro durante todo el año.










II
Un requisito que se autoimpone Hsieh es buscar a un testigo que certifique que, en efecto, ha cumplido exitosamente su plan. Performances en los que queda auto-prohibida cualquier aparente posibilidad de disfrute, que ofrecen el tiempo en su sinsentido, en su despropósito, como un despilfarro absurdo, que va en contra de cualquier manera convencional de diseñar la vida personal.
Desde ese punto de vista, en lo que poseen de improductivos, los performances de Tehching Hsieh parecen adoptar una postura crítica frente al capitalismo, parecen una protesta contra aquello que Michel Foucault denominó “microfísica del poder” (dispositivos de poder –como la disciplina- socialmente impuestos sobre el individuo y que tienen el propósito de hacerlo más productivo y más rentable para el ejercicio de poder).
Los performances de Tehching Hsieh me recuerdan también a la noción de “lo carcelario” igualmente descrita por Michel Foucault. Aunque sea a modo de simulacro, de representación irónica o de disciplina espiritual, Hsieh ofrece versiones de lo carcelario que están presentes en la existencia cotidiana (la convivencia en pareja en lo que tiene de opresiva, el carácter de vigilancia que tiene el registro de la puntualidad en la jornada laboral, la censura y el encierro).

4 comentarios:

  1. Extremo.
    Revolucionario.
    Concretizador.
    Sintético.
    Subversivo.
    Raro.
    ¿Masoquista?

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  2. Gracias Ernesto. No conocía su obra. Emplea una gran cantidad de energía y tiempo para sugerir esos contenidos foucaultianos que apuntas. Lo veo en el linaje de Beuys, por esa intensidad y total implicación física de la vida del artista. Como diría una amiga, totalmente kafkiano.

    Un abrazo

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  3. Si, Jessi, un poco masoquista. O medio loco tal vez. Yo nunca habria hecho ninguno de estos cuatro performances.
    Gracias, Rafael. Un gusto leer tu comentario. Me alegra que menciones a Kafka. Yo había escrito un fragmento en el que mencionaba el parentesco con el relato de Kafka El artista del hambre; pero lo retire a ultima hora. Me alegra ver que no era solo una ilusion mia esa proximidad a Kafka en Hsieh.

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  4. Muy bueno Ernesto, creo que Hsieh, como aquel otro (te acordaras del nombre? yo no me acuerdo en estos momentos) que se disparo en el brazo en un performance, han llegado mas lejos que nadie a la hora de poner e instalar el cuerpo en vida a favor de un discurso estetico. Es cierto: es una manera de romper los dominios de la microfisica del poder de la cual habla Foucault, pero me pregunto si Foucault estaria conforme de este performance como "exit" de las redes del poder. Por mi parte, creo que no. Habria que ver si el poder no se invierte en si mismo para llegar a "crear y producir" el discurso estetico que se propone Hsieh. No se cae en un circulo hermeneutico?
    En suma, hay algo de locura aqui; pero esa locura esta en todo el arte.
    un abrazo,

    Gerardo

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