8/1/09

La marginalidad del intelectual saidiano.

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A Ariana.

Parecería que el pensador palestino Edward Said trata de hacer un retrato de sí mismo en Representations of the Intellectual, el conjunto de conferencias que dictó en 1993 a solicitud de la cadena BBC. Es una operación muy lícita y de la que, de todas maneras, seguramente no hay escapatoria. Las figuras literarias, filosóficas o artísticas que se disfrutan y se elogian se eligen porque de manera muy directa son un modo expresar las visiones personales del autor que las defiende. Habría posiblemente que hablar de un intelectual saidiano, como mismo Gramsci defendió la noción de un intelectual orgánico.
El eje central de la definición de Said es la marginalidad. El intelectual saidiano no pertenece propiamente hablando ni a la izquierda ni a la derecha política. Sin embargo, tiende a comulgar con aquellos que la sociedad oprime o les niega un espacio. La (o)posición del intelectual saidiano es una ininterrumpida crítica al orden imperante, o más bien una permanente voluntad de no dejar verdades a medias o sin enunciar. El intelectual saidiano se dirige contra el abuso de poder en cualquiera de sus manifestaciones. Una actitud que paga con la marginalidad, la escasa divulgación, el deficiente reconocimiento institucional y a menudo la difamación.
Pero esta condición de marginal deviene en un privilegio. El intelectual encuentra su lugar en la soledad, en el exilio o en la ausencia de hogar.

Escribe Said:

[...] el intelectual como exiliado tiende a ser feliz con la idea de la infelicidad, de manera tal que la insatisfacción, que colinda con la dispepsia, y que es una especie de desacuerdo gruñón, puede convertirse no sólo en un estilo de pensamiento, sino en una nueva, si bien temporal, morada.

Más adelante se refiere a cuáles son los placeres que aporta dicha marginalidad. En primer lugar, el placer de no dar nada por sentado, sacudir y desestabilizar las convenciones. Un intelectual, afirma Said, está fundamentalmente por el conocimiento y la libertad (y nunca por el temor infundido desde posiciones de fuerza). En segundo lugar, su tendencia a ver las cosas no como irreversibles y permanentes; sino en su devenir, preguntarse cómo han llegado a esa situación y cómo podrían comportarse en el futuro. Por último, está su cualidad de no aferrarse a lo que perdió en el pasado (su tierra natal, por ejemplo); sino adaptar su insatisfacción a las nuevas circunstancias. El intelectual descrito por Said es un nihilista. Su tarea consiste en derrumbar estereotipos y categorías reduccionistas que empobrecen la comunicación. Said ve en Adorno uno de esos prototipos. Adorno fue siempre un outsider. Se opuso al socialismo, al nazismo y también a la industria cultural de las sociedades capitalistas.

Esta felicidad de no pertenecer a ningún lugar posiblemente explique el hecho de que, para Said, uno de los rasgos del intelectual sea su sentido del humor. La ironía, acompañada de su erudición, es una de sus armas más contundentes.

4 comentarios:

  1. Se trata, mas que nada, de una aproximacion foucauldiana. O sea, el intelectual como una voz que critica, desde las afueras (o desde la periferia) las insticiones, las estructuras, y la violencia que produce el poder, y que reproducen al poder. No se trata de una defensa de una ideologia. Me imagino que hayas leido el ensayo de Said sobre el exiliado. Said nos recuerda que el subtitulo de la autobiografia de Adorno es fundamental: 'reflections on a damaged life". La vida danada. El espacio del intelectual, como bien dejas claro tu, ya es 'post-gramsci'. Es saidiana.
    Te pido permiso Ernesto para colgar este importante y profundo texto en mi espacio.
    Te saluda como siempre,

    Gerardo

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  2. Si, muchas gracias. Puedes poner el texto en tu blog. Con mucho gusto, Gerardo. Muchas gracias. Efectivamente, la cita que inclui la he tomado del ensayo que mencionas. Igualmente Said se refiere a Foucault. Saludos y me leere lo que escribiste sobre Fischer y Castro. Esta manana estuve mirandolo muy por encima.

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  3. Ernesto, yo estudié mucho a Edward Said y su "Orientalism" cuando cursé antropología. Como te conté, es una disciplina que me dio vuelta la cabeza, me dotó de un relativismo bastante exasperante (todos me odian por mis comentarios), y me fascinó.
    Creo que el intelectual de hoy es inevitablemente un outsider.
    Yo siempre compré mis propios libros, de mis ahorros. Si le pedía a mis viejos uno, me decían "no, necesitas un par de zapatos". Cuando les dije que quería estudiar filo, letras o antropología, querían matarme.
    Estas disciplinas son muy subvaluadas y subestimadas, en el mundo consumista y globalizado.
    Pero tampoco hay que adoptar una postura pasiva, porque es muy fácil... Yo soy algo idealista (a pesar de mi escepticismo y nihilismo), y enseño. Así intento cambiar las cosas un poco...
    Muchos besos Ernesto, y gracias por este artículo!!!

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  4. No creo que haya nada realmente que cambiar en este mundo, mas bien nosotros como individuo podemos cambiar. El resto, el mundo, no es mas que una expresion de nuestra mente fragmentada. que nada tiene que ver con la realida, solo tu imaginacion, un ego en resistencia se siente un outsider. Los intelectuales y los artistas no son "OUTSIDER" que te guste creertelo o que sea parte de tu necesidad no quiere decir que esta sea la realidad de todos. Recuerda que eres idealista y antes de cambiar algo por favor consulta con los demas primero Este ha sido el gran problema de la humanida. nos gusta pensar por los demas y creemos siempre estar correcto. Mejor cambie usted.
    Saludos...

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