12/1/09

Empire, un filme de Andy Warhol

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Al amigo Gerardo Muñoz, con mi admiración.


Conjeturo que nadie, ni siquiera el propio Andy Warhol -si todavía estuviese entre los mortales- tendría paciencia para ver su película Empire, que realizó en 1964 junto a Jonas Mekas. Se trata de un filme silente. Una larga toma de la aguja del Empire State Building de New York, que se prolonga por ocho horas y cinco minutos.

No sería necesario –tal vez ni siquiera sea posible- disfrutar de las leves transiciones visuales (temporales) que transcurrieron desde las 8:06 PM del 25 de julio de 1964 hasta las 2 y tantas de la madrugada del día siguiente (que fueron las horas durante las cuales se rodó el filme). No obstante, si bien la labor de ver la película tal vez no proporcione un particular placer (y hasta podría resultar exasperante), su existencia misma permite apreciar alguna intencionalidad en este extravagante largometraje.

Empire puede verse como un ejemplo –uno entre muchísimos otros- en los que confluyen las artes visuales, el cine y cierto tipo de literatura.

Perfectamente podría inscribirse Empire dentro de una tradición literaria que, desde Mallarmé, pasando por Proust, hasta el nouveau roman, se propuso suprimir, aletargar o magnificar –como si se mirase a través de una lupa o un microscopio- la narración dentro de la obra literaria. En las artes visuales se emprendió una tentativa análoga: “abstraer” las representaciones icónicas o lo imitativo para acceder así a la plasticidad de la imagen, a la esencia misma de la pintura o la escultura. Con la restricción –e idealmente la anulación- de lo anecdótico la literatura y las artes visuales revelaban su propio Ser, su autonomía: el castillo de la pureza que existía después de la Nada.

En Empire , Warhol redujo, casi hasta el punto de lo inverosímil, la trama del filme. Con este gesto lo que emerge, en su desnudez, es el cine en su materialidad más inmediata. Empire parece una versión contemporánea de la célebre aporía de la flecha de Zenón de Elea (la flecha en el aire no se mueve: permanece en reposo y esto se comprobaría si se segmentara minuciosamente la secuencia temporal en la que se desplaza de un sitio a otro).

El motivo central, casi exclusivo del filme de Warhol es el tiempo en su fluir, en sus minúsculas variaciones. Y sin embargo, por paradoja, lo que contemplaría el espectador es, como la flecha de Zenón, una aparente fijeza, cuyas alteraciones son tan sutiles que se vuelven virtualmente imperceptibles. Warhol, al dilatar un poco el devenir del tiempo real (la proyección se realiza a 16 cuadros por segundo)ofrece la impresión de una cámara excesivamente lenta. Parecería como si quisiera develarse el truco, la “magia del cine”, esa ilusión de movimiento que se crea gracias al rápido desplazamiento de 24 fotogramas por segundo. Empire es una invitación a ver el filme en su objetualidad, como mismo las abstracciones de Frank Stella o del equipo francés Support-Surface perseguían mostrar la pintura como un objeto material (es decir, una superficie que no representa nada salvo su propia cosidad de superficie rellena con un pigmento).

En youtube encontré un fragmento de Empire. Sólo seis minutos; pero, con todo -o para mi al menos- es difícil de ver.

5 comentarios:

  1. si, la verdad esta bastante larga pero igual me entretuve con las fallas de imagen llena de burbujas y asi llegue al final, que es la mejor parte!
    saludos y un abrazo

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  2. Vaya, Patricia, me animaste a mirarla. Yo habia visto otro "pedazo" en el MoMA. Y cual era la mejor parte al final? Que clase de embarque me diste.
    Un abrazo.

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  3. A mi se me quedo no hace mucho la cámara de video encendida y grabando. Tengo una toma del dedo gordo de mi pierna izquierda de más de veinte minutos de duración. Mañana mismo la llevo para el MOMA a ver si me lo exhiben! :)
    Saludopios profe!

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  4. Querido Ernesto,
    Te agradezco por tu cuidadosa dedicatoria. El film de Warhol lo vi hace ya un tiempo en una clase de Historia del Arte, bueno, desde ese tiempo no lo recordaba, asi que doblemente te doy gracias por sacar esto del baul que llevo dentro.
    De mas esta decirte lo interesante de tu analisis, porque se que si me extiendo aqui voy a meterme de lleno en un post. Pero pido licensia para un comentario sobre la relacion cine/literatura. En el film de Warhol, lo que prima es la fijeza, una fijeza en el espaciopero que se diluye en el tiempo. Mencionaste a Mallarme, y me fue imposible entonces, en ese momento, dejar de pensar en la "fijeza" de Lezama Lima, cuyo concepto no es del todo desigual. Incluir lo de Zenon es genial.
    Brillante Maestro!

    -Gerardo

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  5. jajaja lo mejor del final era que se acababa el film erne!! oye porque estaba larguito y eso que era un "pedazo" jajaja! un abrazo pa ti!
    genial post!
    felicitaciones!!
    y ya veo que Gerardo quedo complacido!!
    bien!!

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