3/12/08

Ser para sí y ser para el otro, un ejemplo.
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Como un preámbulo, como una manera de hacer más comprensible -o al menos más entretenidas- las notas, me gustaría ejemplificar los conceptos de ser para sí y ser para el otro -que son centrales en el texto de Hegel- con un comentario de Proust a propósito del cuadro La vista de Delf de Vermeer.

Se trata de la página sobre la muerte del escritor Bergotte que se encuentra en el volumen La Prisionera. El escritor Bergotte –Proust se inspiró en Anatole France-, ya enfermo, lee en un periódico un comentario sobre La Vista de Delf. El periodista hablaba de un fragmento de pared amarilla que poseía un valor autónomo, como si fuera un cuadro en sí mismo. Bergotte conocía el lienzo de Vermeer, pero no alcanzaba a recordar el pedazo de pared amarilla que se describía en la nota de la prensa. Así que, enfermo como estaba, decide ir a la exposición para ver la pintura. Una vez delante del cuadro, Bergotte se concentra en el fragmento. Aquí Proust describe, por medio de analogías, el pigmento amarillo. Bergotte se queda muy impactado. A su mente acude la imagen de una balanza. De un lado, todos sus libros y en el otro lado, el pedazo de pared amarilla. El detalle de la pintura le pareció más elocuente que todas sus palabras escritas. Y cuando Bergotte está agonizando, Proust dice algo más o menos así “sentía que cambiaba imprudentemente su vida por aquel fragmento de pared amarilla”.

Habría que relativizar un poco la autonomía del color a la que se refiere Proust. Sólo hasta cierto punto puede afirmarse que en la pintura de Vermeer cada color tiene una intensidad propia: dicha intensidad es un efecto de la relación cromática en la que se encuentra.

Sin embargo, la idea descrita por Proust podría servir para ilustrar la noción de ser para sí de Hegel. Cada color autónomo sería equiparable a un ser para sí. Ahora bien, los colores están integrados en una relación, influyen uno sobre el otro. Esta capacidad para influir sobre el resto podría vincularse con el ser para el otro hegeliano. La cualidad de la autonomía que resalta dentro de una unidad podría ser, muy simplificadamente, tal vez muy burdamente explicado, lo que trata de exponer Hegel. Dicha autonomía es impenetrable y esa hermeticidad, al ser común a cada uno de los seres, puede condensarse en el puro ser para sí. Finalmente, el Incondicionado universal vendría a ser la totalidad e interacción de todos los pigmentos en el lienzo.

2 comentarios:

  1. Muy plausible análisis, querido Ernesto.
    Y muy bello texto.
    Gracias.

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  2. Muchas gracias Isis, a veces, cuando un texto filosofico me resulta muy dificil -como es el caso de esta seccion de la Fenomenologia- trato de pensar en como podria ejemplificarse con la pintura. Es un ejercicio que disfruto y al final me parece que he logrado entender algo.

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