18/12/08

La Habana de los 50, vista por Carlos Franqui.

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I
Hacia fines de los cuarenta se aceleró la modernización de La Habana. La circulación de automóviles, en su gran mayoría marcas importadas desde los Estados Unidos, aumentó estrepitosamente. El último tranvía dejó de circular en 1952, reemplazado por los ómnibus Leyland y General Motors, que volverían obsoletos a sus antecesores de madera, de fabricación nacional. Se construyeron amplias avenidas como Línea –por aquel entonces se llamaba General Batista-, Ayesterán, 23 y La Rampa, que pasaron a ser los nuevos centros arteriales de la ciudad. Se erigieron numerosos rascacielos, a menudo dotados de aire acondicionado, que era un importante avance tecnológico por aquellas fechas.
Había tiendas lujosas, entre las que sobresalía El Encanto, de cinco plantas, que ocupaba toda una manzana. La vida nocturna se animaba con las luces de neón de Conney Island, un inmenso de parque de diversiones, y los letreros lumínicos de las tiendas, los clubs y los cabarets.


II
La actividad cultural capitalina era también muy intensa. En octubre de 1950, Unión Radio Televisión inició las transmisiones televisivas. Cuba sería, junto a Brasil y México, uno de los primeros países latinoamericanos en tener canales de televisión. Para finales de 1958, la Habana contaba con más de un centenar de salas cinematográficas, excediendo en número a las que existían en París y en New York . El Cine Club de La Habana, fundado en 1948, proyectaba y coleccionaba los filmes más avanzados del momento . En las salas de teatro se montaban obras de Ionesco y Genet. Gracias a las gestiones de la sociedad Pro Arte Musical desfilaron por el teatro Auditórium importantes directores de orquesta –como Leopold Stokowsky, Bruno Walter, Herbert Von Karajan, Hector Villa-Lobos, Joaquin Turina, Igor Stravinsky y Serguei Rachmaninov- y prestigiosos cantantes de ópera como Zinka Milanov, María Victoria de los Angeles y Renata Tebaldi. La música serial y dodecafónica también contaba con un grupo de cultores entre los cubanos.

III
En Septiembre de 1949, el artista rumano Sandú Darie inauguró su exposición Composiciones en el Lyceum de la Habana , que sería la primera muestra de arte abstracto que se realizaría en Cuba. A partir de ese momento se desarrollaría un notable movimiento abstraccionista que, hacia 1953, llegó a convertirse en la tendencia artística más pujante de su tiempo.

IV
Es verdad que no todo era color de rosa. En La Habana existían asentamientos urbanos como Cayo Hueso y Palo Cagao donde de manera improvisada se levantaban precarias viviendas, conocidas como “llega y pon”. Además estaban los consabidos burdeles y casas de juego, negocios en los que se hacía sentir el control de la mafía. Pero, incluso si se cuentan estas y algunas otras calamidades, aquello no andaba tan mal.

V
A continuación un documental que filmó Carlos Franqui sobre esa Habana de los 50.





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