1/11/08

Yes, We Can(t)

A unos pocos días de las elecciones en los Estados Unidos, parece imposible no opinar. Personalmente soy de los que simpatizo con Obama, aunque con un trasfondo escéptico, que es el que me gustaría exponer aquí.
En una contienda electoral más que agotadora, Obama y su equipo de asesores han conservado el optimismo, han logrado hacerle frente a la propaganda negativa y han sabido reservar sus piezas de ataque para el momento oportuno.
Comparado con los anteriores aspirantes a la presidencia, Al Gore y John Kerry, el entusiasmo que ha despertado Obama ha sido cualitativamente distinto. La principal destreza del nuevo candidato demócrata ha consistido en aprovechar la inconformidad con el presente y alimentar la esperanza de un cambio (change y hope han sido sus palabras mágicas). El momento actual, como la segunda mitad de los sesenta, tiene algo de incendiario; si bien no parece que ahora exista un espacio para las revueltas juveniles de aquellos años. La guerra en Iraq ha sido, como lo fue Vietnam hace cuatro décadas, el resorte fundamental para que se reanimen inquietudes, tensiones y aspiraciones revolucionarias en las que ahora, al igual que antaño, los jóvenes, los izquierdistas y los negros parecen tener un papel protagónico. La campaña de Obama ha logrado convertirse en la voz de ese movimiento que hasta ahora había carecido de una representación sólida en el escenario político estadounidense. Hillary Clinton no fue, no pudo ser, esa voz. Tampoco Sarah Palin consiguió arrebatársela al senador de Illinois. Cuando Palin entró al escenario político de Estados Unidos, la imagen de Obama estaba ya demasiado consolidada, mientras McCain había quedado injustamente asociado a Bush. La incompetencia de Palin terminó por hundirla y contribuir aún más al desánimo y la falta de inspiración que parece prevalecer entre las filas de los republicanos.
Obama tuvo el mérico político de canalizar ese espacio de malestar generalizado. En esto seguramente contribuyó no poco su carisma, el color de su piel, su juventud y su proclamado distanciamiento de Washington.

Pero la apuesta por un cambio quizás sea también, a mediado y largo plazo, la debilidad mayor de Obama. No creo que sea tan simple permanecer a la altura de las esperanzas que ha sabido enarbolar, ni que tampoco se perciban –y mucho menos de manera inmediata- grandes reformas en la vida económica y política de los norteamericanos. Sobre el Yes, we can que lo conducirá –a no ser que ocurra un imprevisto de última hora- al gobierno, creo ver también la figura espectral del No, we can’t con la que tendrá que lidiar su triunfante administración. Obama tiene montones de papeletas para defraudar (ojalá que no ocurra así) porque posiblemente ningún político pueda resolver los agudos conflictos que angustian al norteamericano medio (guerra en Iraq, dependencia del petróleo, crisis financiera, bancarrota del sistema de salud)y menos hacerlo desde una perspectiva tan optimista.
Apostar por Obama es un poco como pedirle peras al olmo; pero aun así, es una apuesta que merece la pena intentarse. Como leí hace varios meses en el editorial de un periódico: "Estoy por Obama, aun cuando sepa que habrá de desilusionarme".
Por lo menos, creo que ha demostrado ser un político competente y sagaz. Por lo menos, me gusta su intención de ponerle fin a la guerra de Iraq lo antes posible, apelar más a la diplomacia –y menos a la brutalidad- en la política exterior, reformar el sistema de salud y hacer ajustes fiscales que favorezcan a la gran mayoría de la población. Y tampoco creo que Obama o los demócratas vayan a llevar a la economía estadounidense a la catástrofe, ni a conducir al gobierno hacia un socialismo ineficiente. Una de las virtudes de la democracia estadounidense es que admite tanteos y riesgos, sin que su estructura pueda, en esencia, ser afectada.

4 comentarios:

  1. Buenísimo Ernesto, y estoy totalmente de acuerdo contigo. Supongo que tú lo vives mucho más en carne propia que yo, pero las elecciones se siguen muy en detalle desde Buenos Aires.
    Un beso enorme, y espero que Obama no nos desilusione, y el "Yes, we can" sea llevado a la práctica con un "See? We DO can!!"
    Salu2, j

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  2. Excelente articulo Ernesto. Esperemos que Obama gane, yo votare por el este lunes. Aunque le tengo un poco de miedo al Bradley effect, y pienso que afectara un poco la recta final. Ahora, no imagino, ni quiero imaginar, cuatro anos mas de una derecha incompetente.
    El espectro del "Yes we can", siempre puede desdoblar sobre si en el 'no, we cant, or dont want'.
    Esperemos que las masas esta vez pueda decidir juiciosamente.

    Saludos,

    Gerardo

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  3. Jejejeje…Bueno, aparentemente la re-contra-pelusa de nuestro desacuerdo se ha visto repentinamente resuelta…Lo que parece diferenciarnos es que yo nunca he ni siquiera considerado la posibilidad de “pedirle peras al olmo”…No se, algo me dice que no es una buena apuesta.
    Saludos brother!

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  4. Hey mister Bauta,
    Si, me temo que tal vez eso de las peras al olmo no fue la expresion mas afortunada. A veces, cuando se escribe apresuradamente uno corre el riesgo de no expresarse con la mayor claridad. Lo que quise decir fue que muchas personas que votan por Obama, depositan en el la esperanza de resolver problemas que Obama no podra resolver. Lo siento. Afirmar que "votar por Obama es un poco como pedirle peras al olmo" se puede interpretar de un modo que no fue el que yo quise transmitir con mis palabras.
    De todas maneras, la recontra pelusa del desacuerdo, sin resolverse, es uno de los tantos benos motivos para unas cervezas, brothel.
    Gracias Jessi y Gerardo. Creo que hoy veremos, finalmente, la victoria de Obama. Y aqui, en New York, ya mucha gente se prepara para celebrarlo. Satisface ver emerger la posibilidad de algo distinto a lo que hemos tenido hasta ahora.
    Saludos.

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