20/11/08

Un tucán


Buena parte de la obra gráfica de Antonio Eligio Fernández (Tonel) invita a la sonrisa que proporciona la alegría de vivir. La sonrisa de una noche de verano, más que la carcajada estrepitosa. Las bromas sexuales o las imágenes escatológicas no son nunca representaciones obscenas ni pornográficas, aun cuando exista mucho de picante o de grotesco. Los dibujos de Tonel poseen un toque de ingenuidad, un acento poético, que muchas veces tiene que ver con la irrupción de lo absurdo en una escena cotidiana.
En Un tucán la aparición del ave por la ventana es una presencia casi mágica, que queda asociada al acto sexual. Al atravesar la oquedad de la pared (como una vagina), el tucán adquiere una connotación fálica y suscita una analogía con el momento de la penetración. La equivalencia visual entre la luz que irradia la lámpara del techo y el amarillo del pico del pájaro, establece una correspondencia entre el color brillante y el placer de los cuerpos. La figura del tucán es más bien irreal o poética, como una metáfora del goce que experimentan los personajes. Veo Un tucán y recuerdo unos versos de William Carlos Williams:

This sparrow
xxxxxxxxwho comes to sit at my window
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxis a poetic truth
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmore than a natural one.

(Este gorrión
xxxxxxxxque viene a posarse en mi ventana
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmás que un ser natural
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes una verdad poética)

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