29/11/08

The Man Who Knew Too Much

I
La escena en el Royal Albert Hall, del filme The Man Who Knew Too Much(1956), es uno de mis fragmentos favoritos en el cine de Alfred Hitchcock.

James Steward y Doris Day intentan desactivar un complot para asesinar a una importante figura política. El plan consistía en aprovechar el momento en el que suenan los platillos durante una interpretación de la Storm Clouds Cantata, de Arthur Benjamin. El sonido del instrumento de percusión serviría para ocultar el ruido del disparo del criminal.

Varios leitmotiv van tejiendo, en una espiral ascendente, el suspense: la angustia de la protagonista, que está al tanto de lo que ocurrirá; pero no se atreve a actuar por temor a las represalias contra su hijo secuestrado, las tomas de los platillos y las partituras, anunciando la inminencia de la muerte y el paso aterrador de los instantes, el coro cada vez más enaltecedor, los esfuerzos de James Steward por frustrar la conspiración y la célebre pistola que sale de la cortina.

Todas estas imágenes, como si se tratara de frases musicales que van apareciendo, se articulan siguiendo el crescendo de la cantata. La orquesta y el coro avanzan imperturbablemente, mientras entre el silencio del público se desarrolla una trama angustiosa y subterránea, que terminará por estallar en el grito de Doris Day.




II
Siempre hay excepciones que podrían confirmar aquella regla que asegura que “las segundas partes nunca fueron buenas”. Veintidós años antes, en 1934, Hitchcock había filmado The Man Who Knew Too Much. No quedó satisfecho con esta primera película y durante largo tiempo quiso realizar un re-make. Repitió la escena de la cantata –con la misma música de Arthur Benjamín-; pero si se comparan una y otra, la versión de 1956 es mucho más lograda. Aquí un link a ese momento del filme de 1934.

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