21/11/08

El yogur y la flor amarilla de Borges.

Nicanor Parra
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I
Alguna vez, mientras explicaba la teoría del valor de Marx ante sus estudiantes, Fredric Jameson se permitió introducir una broma a modo de ejemplo. Al alcance de su mano estaba la lujosa edición de The Arcades Project, de Walter Benjamín, que había publicado Harvard University Press. Jameson tomó el volumen y dijo algo más o menos así:
-Este libro es fascinante y he aprendido mucho con su lectura; pero...¿cuántos helados he dejado de comprarme para poder adquirirlo?

II
Cito este chiste de Jameson, uno de los muchos que condimentan sus clases, para detenerme en un poema de Nicanor Parra:

Quédate con tu Borges

él te ofrece el recuerdo de una flor amarilla
vista al anochecer
años antes que tú nacieras
interesante puchas que interesante
en cambio yo no te prometo nada
ni dinero ni sexo ni poesía
un yogur es lo + que podría ofrecerte

Como en el ejemplo de Jameson, se trata aquí –y en apariencia- del intercambio entre un bien espiritual muy elevado y un superfluo producto alimenticio. ¿Cómo establecer un signo de igualdad en este trueque? La equivalencia entre el helado y el libro puede resolverse mediante la conversión de ambas mercancías a la cantidad de trabajo que es preciso invertir para producirlas. El trabajo es la magnitud común entre estos dos objetos con usos tan disímiles y confeccionados con materias primas tan diferentes. Pero una operación semejante no puede realizarse con los versos de Parra. El recuerdo borgiano, aunque pueda considerarse -al igual que el libro- un capital simbólico, no entra en el ámbito de la producción de bienes materiales. No puede, por tanto, equipararse a un yogur.

La comparación tal vez podría sostenerse a otro nivel: el del deseo. En ese caso habría, a primera vista, un abismo entre el fulgor de la flor amarilla, amplificado por la autoridad de Borges y el intrascendente producto lácteo, que parece dotado de un valor virtualmente nulo. El propio autor aconseja escoger lo primero. ¿Por qué entonces es, o parece ser, más apetecible el ofrecimiento que hace Nicanor Parra?

Tal vez sea necesario retroceder y atribuirle algunos valores, íntimamente relacionados entre sí, al yogur del que habla el poeta. El primero es de la risa. El desenlace del poema de Parra es cómico. El tono burlón está ya enunciado en los versos "interesante puchas que interesante." El humor ridiculiza la oferta sublime, echa abajo la imagen de la belleza para sustituirla por el placer inmediato de reír. El humor vuelve lúgubre la sensibilidad exacerbada y torna vetusta la imagen de la flor amarilla. Hasta la posible dimensión mórbida queda degradada a una evocación kitsch.

En segundo lugar, está el valor de lo inusitado. Un yogur concebido como ofrenda amorosa ensalza sobre todo al amante. Por medio del regalo, el seductor se revela como un ser original, impredecible, desenfadado, opuesto a las convenciones y de alguna manera maldito. El yogur posee una dimensión erótica que vuelve grandilocuente la evocación de Borges.

Parra se las ingenia para hacer deseable su ofrenda, en contraste con la de Borges que -como indica el pronombre personal "tu"- ya se posee y, por lo tanto, no hay que hacer esfuerzo alguno para conquistarla. El banal yogurt –presentado como lo + que puede darse- muestra al poeta como alguien inaccesible, que no concede con facilidad, y que incluso tiene la habilidad de atraer mediante la maliciosa generosidad de anteponer a su rival y venderlo como la opción más conveniente.

Humor, originalidad juguetona, hermetismo son algunos de los rasgos de la imagen del yogur en estos versos. Tal vez la propia fotografía de Parra que he puesto al inicio podría dar pie a otros comentarios relacionados con sus versos.

7 comentarios:

  1. Excelente Ernesto. Es precisamente eso: el humor. Te comento una anecdota: Cuenta Derrida, a proposito de su conferencia sobre la funcion retorica del "Si (Yes!)" de Molly Bloom en Joyce, que cuando estuvo de 'visitor' en Ohio State University alguien le propuso un yogur con un label comercial que decia "YES", Derrida lo miro y dijo 'como decir No a este Yes!". Asi que ahi vemos otro chiste con el yogur. Risa + comida = el placer de la literatura . Alguien tendra que hacer algun dia un buen tratado sobre la comida y la risa en la literatura. Un tema que me gustaria abordar en el futuro.
    saludos,

    G

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  2. uy Erne tu blog siempre me hace reir y reflexionar! porque es tan divertido como interesante! y es que asi somos los cubanos no? ... y a mi me pasa igual con las re-lecturas en ingles lo unico diferente es que yo aca voy en bus! jeje me ha encantado el post sobre Carlos Enriquez y el arte y etica del perdon! y finalmente me he divertido tanto con la broma de Jameson, ese sarcasmo de los intelectuales no?? yo no he sacrificado helados pero si algunas prendas de vestir! jeje un abrazo Erne! y gracias por visitarme aunque yo no ande tan productiva como tu! ando de estudiosa a ver si me saco solo As este semestre!

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  3. uy Erne tu blog siempre me hace reir y reflexionar! porque es tan divertido como interesante! y es que asi somos los cubanos no? ... y a mi me pasa igual con las re-lecturas en ingles lo unico diferente es que yo aca voy en bus! jeje me ha encantado el post sobre Carlos Enriquez y el arte y etica del perdon! y finalmente me he divertido tanto con la broma de Jameson, ese sarcasmo de los intelectuales no?? yo no he sacrificado helados pero si algunas prendas de vestir! jeje un abrazo Erne! y gracias por visitarme aunque yo no ande tan productiva como tu! ando de estudiosa a ver si me saco solo As este semestre!

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  4. Muchas gracias, Gerardo por citar la anecdota de Derrida. Muy apropiada para la entrada que hice. De haberla conocido, seguramente la hubiese agregado de algun modo. En cuanto a la relacion entre la comida y la literatura es un tema fascinante. Habria mucha tela por donde cortar. Aqui, sin darme cuenta he dedicado algunas entradas al asunto.
    Saludos y gracias por pasar por aca.

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  5. Querida Patricia,
    que gusto verte aparecer. Gracias por tu delicadeza de dejar tus impresiones sobre algunos de los posts que hice. Estoy seguro que sacaras A en todas las asignaturas. Si a algun profesor se le ocurre darte un A- me avisas. Yo tengo un par de amigos rusos (Boris y Kornenko) que podrian ir a visitarlo alla a Nevada y despejar cualquier equivoco con tus evaluaciones.
    Saludos.

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  6. jajajaj, que divino eres!! un beso para ti!! jajajajaj

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  7. Vuelvo y quizás porque mis referencias son escasas, a lo que admira y también señala Bolaño sobre Nicanor Parra. Justo como en este post, el foco puesto en el sentido del humor, cuando dice:

    "Los cuatro grandes poetas de Chile
    Son tres
    Alonso de Ercilla y Rubén Darío."

    Ni Alonso de Ercilla ni Rubén Darío, ya se sabe, son chilenos. Y Bolaño se refiere a estos versos para poner la atención en la dejación de la propiedad nacionalista sobre la literatura. Es lo que entiendo. Pero rescato mucho el tono de chiste que Parra le imprime al asunto.
    Saludos.

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