31/10/08

Vanessa Beecroft y Sade.


I
A no ser que se trate de un requisito, como parte de un ritual en el que convenga un determinado disfraz, la desnudez y el silencio son atributos de las víctimas sadiánas en el Castillo de Silling. El libertino siempre está vestido, es quien posee la voz que ordena, interroga y opina. El traje es un signo de jerarquía social, de poder sobre la víctima, de un modo análogo a la palabra con respecto al silencio impuesto. El desnudo, el traje o el uniforme apuntan a una sociedad dividida en estancos sociales todavía rígidos y predominantemente masculinos.
Los performances y fotografías que realiza la artista italiana Vanessa Beecroft tienen que ver con esa relación de poder. Sus modelos deben posar, inmóviles, mientras dura la exhibición. La mujer casi siempre desnuda; el hombre –cuando Beecroft los incluye en sus obras- uniformado. Una diferencia de géneros en la que la mujer, más que el hombre, tiene un rol subalterno, reducida a una dimensión sexual y esteticista.
Las modelos, luego de ser maquilladas a conveniencia, deben ocupar el lugar que les ha asignado la artista –a menudo dispuestas en estructuras triangulares- permanecer en la postura que se les ha pedido que conserven, no relacionarse entre ellas, ni interactuar con el público. El espectador, por su parte, puede presenciar; pero no intervenir (lo cual lo hace formar parte de un orden represivo, que encarna en las instrucciones dadas por la artista).

II
Lara Mulvey en su controversial ensayo –todavía hoy se sigue discutiendo a pesar de que fue publicado hace tres décadas- Visual Pleasure and Narrative Cinema (1975)sostiene que en el filme la imagen de la mujer interrumpe la narración para satisfacer la mirada masculina. Un efecto semejante producen los performances de Vanessa Beecroft: una acción congelada que se ofrece ante el espectador, que –independientemente de si sea hombre o mujer- asume el papel masculino.
¿Esculturas vivientes? En una ingeniosa inversión, la modelo imita al maniquí. La inmovilidad crea un goce visual en el mismo sentido en que puede despertarlo una pintura o una escultura tradicional. La dimensión estética es convocada sólo para denunciarse, para subrayar su carácter represivo.

III
Estar de pie, sin ejecutar ningún movimiento, como parte de un grupo, es un acto que recuerda al castigo, e incluso es o ha sido una forma de castigo muy recurrente. Pero en las obras de Vanesa Beecroft se trata de una puesta en escena, en la que las modelos consienten en asumir el papel de víctimas, como si se aceptaran reglas del juego, momentáneas y placenteras. ¿El castigo representado, en su teatralidad excesiva, no es una forma de goce? Aquí se desliza una ambivalencia: los performances de Vanesa Beecroft oscilan entre la crítica a la cosificación de la mujer, reducida a objeto del deseo, y la acentuación del disfrute que se puede obtener desde la posición de víctima.

8 comentarios:

  1. Demasiado simplista el "artículo"...demasiado mundano...demasiado reductor...Pésimo!

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  2. Que decirle? Muchas gracias. La verdad, la verdad es que creo que usted tiene mucha razon en lo que opina. Seria necesario complejizar mas las ideas. Gracias nuevamente por su critica. Mis saludos.

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  3. La verdad, comparto la opinión del primer anónimo. Creo q lo usted menciona no es la intención d esta artista. Por lo poco q conozco, me atrevería a decir que el papel del cuerpo femenino en la obra de Breecroft, no es de subordinación; al contrario, tiene un papel protagónico en la mayoría de su obra. La desnudez del cuerpo femenino, se presenta como la simbolización del verdadero ser, de la libertad. Un cuerpo vestido, se encuentra determinado por aquello que pueda llegar a representar tal vestido, no es más q una máscara q no permite ver al ser como tal; un cuerpo vestido no es libre... un cuerpo desnudo es un cuerpo libre, es aquí donde se puede contemplar el ser tal cual es; no hay máscaras ni ataduras, ni funciones; sólo hay vida y libertad en su forma más simple y poderosa.

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  4. Muchas gracias Anonimo por su comentario.
    Bueno, primeramente debiera explicar un poco lo que constituye mi insatisfaccion con el texto q escribi hace ya mas de un anno. Yo creo que hay un conjunto de ideas, todas un tanto grandilocuentes, que no estan lo suficientemente desarrolladas. Espero que con la practica haya logrado limar un poco estas deficiencias. Sin animo de justificarme, diria q es uno de los problemas que plantea escribir un blog (y diria q un blog sobre arte muy en particular). Hay que redactar mas o menos apresuradamente, en el tiempo libre del que se dispone y, por ende, no es raro que hayan muchas conjeturas o ideas inconclusas e improvisadas.
    Por otra parte, encuentro muy correcta su interpretacion sobre el papel del cuerpo femenino en la obra de Beecroft. Como usted puede apreciar, yo me apoye en Sade -o en la lectura de Sade que hizo Barthes- para sostener precisamente lo contrario. Lo cual sugiere que ambas interpretaciones son posibles y seguramente ambas sean igualmente validas. Es una de las cosas que me fascinan del arte contemporaneo: su margen para suscitar lecturas, incluso cuando sean diametralmente opuestas, como podria serlo la vision contradictoria sobre el rol del desnudo en la obra de Beecroft.

    Tambien creo que la intencion del artista es un elemento a considerar, siempre y cuando no se convierta en una camisa de fuerza que obligue a leer las creaciones de acuerdo a las concepciones del autor. Siempre he pensado que una obra de arte no puede reducirse a la intencion del autor. La historia del arte y de la literatura proporciona numerosos ejemplos en los que las intenciones del autor son incluso muy precarias con respecto a la obra que realizaron. El mejor ejemplo que se me ocurre ahora es Cervantes. Su Don Quijote, como es bien sabido, aspiraba a ser solo una critica a las novelas de caballerias o al habito de leerlas. Por suerte la novela fue mucho mas lejos y ha permitido las interpretaciones mas disimiles. Dentro de esa inmensa cantidad de lecturas, no hay dudas de que la del propio Cervantes es una de las mas pobres. Creo que con el arte contemporaneo esto ocurre con muchisima frecuencia.
    Para terminar me gustaria volver a su argumento de la desnudez como simbolizacion del verdadero ser. Es muy interesante y, si me permite, me quisiera agregar que la desnudez, durante el Renacimiento Italiano, tuvo un sentido bastante parecido al que usted menciona en la obra de Beecroft. En el Renacimiento, la Venus vestida era una encarnacion del amor sensual, lujurioso y engannoso. El Venus desnuda era una imagen del amor verdadero, espiritual y por ello tambien libre. Perdone esta referencia que tal vez usted ya conozca. Y disculpe tambien mi largo comentario. Muchas gracias por su nota. Saludos.

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  5. Hay algunos errores gramaticales en mi respuesta. Lo siento. Se deben a que debo escribir con cierta prisa.

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  6. Anónimo 1 escribe: en principio quiero confesar q la opinion del otro anónimo (qué afán de no-existir) va muy en la misma direccion de mis percepciones sobre la desnudez en la obra de Beecroft. La desnudez no puede ser un arma de opresión, sino de liberación, un elemento "libertario". sin embargo, mi pregunta ahora es ¿libertad de quién? acaso del espectador q no pasa del cuerpo, de la risa, del cabello? O acaso del artista que no se manifiesta físicamente en la obra, sino que parece reflejar sus intenciones en la desnudez de las modelos (que a su vez refleja su propia desnudez)? O en las modelos que cuya desnudez es producto de la maquinación del artista, mediante la cual-la desnidez- la ausencia de ropa no significa libertad pues están sujetas a reglas previamente acordadas???...Libertad de quién, cuándo? dónde?
    Segundo, el hecho de que las obras se presten para todo tipo de interpretaciones no indica necesariamente, a mi parecer, que todas sean válidas ni acertadas: evidentemente no todas las obras soportan las mismas teorías- en este caso la interpretación de Barthes sobre Sade.
    Gracias por el espacio tan interesante de discusión! Feliz Noche!!!

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  7. bueno, muchas gracias otra vez. Es ciertamente interesante el debate sobre la desnudez. En principio me parece acertada la interpretacion que ustedes dos (anonimos) han defendido. De hecho, lamento no haber podido escribir algo sobre el asunto. Pero, estoy en desacuerdo con usted cuando dice que no todas las obras soportan las mismas teorias. La idea del desnudo femenino puede ser libertaria segun el punto de vista desde el que se mire. Una mujer que esta presionada -digamos economicamente- para ejercer la prostitucion o participar en un filme pornografico, es poco probable que vea la desnudez con esa connotacion de libertad que usted describe.
    Por otra parte, en la novela de Sade -como en la pelicula Salo de Passolini- las victimas estan desnudas. Mi interpretacion podria apoyarse tambien en el hecho de que las modelos deben permanecer inmoviles, exhibiendo su desnudez delante del publico, sin incluso poder interactuar con los espectadores. Entonces, las interdicciones a las que son sometidas las modelos harian pensar que no son totalmente libres, incluso cuando esten desnudas.
    Muchas gracias por sus elogios y ojala que vuelva a participar en el blog. Es una lastima que lo haga anonimamente porque, por lo que puedo ver, usted escribe de una manera muy interesante. Saludos.

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  8. Anónimo 2: pensando en la discusión que tuve con el anónimo 1 sobre la desnudez, llegamos a un problema tan complejo como es el d la libertad. Todos tratamos d hallarla, pero no es un secreto q d ésta sólo podemos alcanzar una parte, no podemos disfrutarla x completo, ya q siempre nos vemos atados o condicionados por nuestro entorno, nuestros lazos con éste u otros e incluso nuestros propios sentimientos y pensamientos... me atrevería a decir q tanto Beecroft como sus modelos son libres con la desnudez. Por un lado, la artista esta realizando su obra y manifestando sus ideas a través d ésta; por el otro lado, las modelos, a pesar d estar sujetas a ciertas exigencias (como el hecho d estar desnudas y asumir cierta posición durante horas y horas, no poder interactuar con los espectadores ni con las demás modelos, entre otras), están haciendo algo q quieren, y aunq suene un poco extraño, encuentran algo d libertad en esta acción, q si bien esta condicionado por los intereses d la artista, finalmente cuenta con el aval d ellas. Bueno, sin dar más rodeos sobre el asunto, para mí la libertad tanto d la artista como de las modelos radica en su deseo, en el querer realizar determinada actividad.
    Gracias por el espacio de discusión y por las respuestas q ha compartido sobre este tema.
    Igualmente me excuso por no ser un poco más fluida y clara en la escritura. Que tenga buena tarde!

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