14/8/08

Las rosas de Anya Gallaccio


I
Desde hace varios años, la artista escocesa Anya Gallaccio (1964) trabaja con flores, apelando continuamente a una tensión entre lo trascendente y lo efímero. La dificultad de apreciar algunas de las obras de Gallaccio reside en que es preciso estar allí, dentro del recinto en el que están ubicadas las instalaciones, durante un largo tiempo, inmóvil, atentatemente despierto, segundo tras segundo. Gallaccio propone una contemplación ardua porque más que en el espacio, su arte transcurre en el tiempo: la esencia de sus creaciones es la impermanencia. Las flores de Gallaccio invitan a contemplar el esplendor, la exuberancia, la intensidad de la vida en lo que posee de fugaz y tal vez inaprehensible. Los documentos que queden –fotografías, videos, paneles de flores inertes- son sólo instantáneas, residuos, de una obra de arte que tiene, literalmente hablando, una vida propia. Una vida excesiva, podría agregarse.
II
Primero una intensidad del olfato: en una de sus instalaciones Gallaccio creó un largo rectángulo horizontal, en el suelo, como una alfombra. Diez mil rosas. No sería difícil creer que la sala de la galería debió exhalar un perfume sobrecogedor, de un exceso tal que hasta cierto punto podría parecer irreal. Un perfume como una interrogación, impregando el espacio.
III
Luego una plenitud de la mirada. Algunas de las instalaciones de Gallaccio se han comparado con las pinturas de Mark Rothko. En ambos artistas un espacio cromático para ser contemplado. Rothko solía saturar el color al superponder numerosas capas de pintura y crear franjas horizontales con contornos difusos, como espacios volátiles –¿espacios aéreos?- o como una actitud mental en la que se diluyen los márgenes entre conciencia e intuición. Las abstracciones de Rothko tienen un innegable trasfondo trascendental: El espectador, al mirarlas, se contempla a sí mismo, en una actitud mental que con frecuencia se ha asociado a la meditación Zen.
Las instalaciones de Gallaccio contienen un elemento no menos trascendental, aun en el carácter efímero de las piezas. Mediante las rosas, mediante el pigmento excesivo de sus pétalos, Gallaccio construye un instante fulgurante, embriagador: el instante del éxtasis. Las rosas de Anya Gallaccio son rosas dionisiacas.

7 comentarios:

  1. Magnífico. Gracias. ZV.

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  2. No conocía a Gallaccio, pero me encantó la descripción que hiciste de su obra.
    Hermoso, Ernesto, gracias!!!
    je

    PD: me encantaría ver tu otro blog, pero dice que es sólo para lectores invitados, ¿Cómo hago para verlo?

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  3. Querida Jessi:
    Muchas gracias. Creo que la obra de Anya Gallaccio es muy sugerente. A veces, en su aparente sencillez, el arte contemporaneo es sumamente rico en signficados.
    En mi experiencia es un arte para ser interrogado. Y a veces las respuestas que uno encuentra no son necesariamente las que concibio el artista en un inicio.
    Y esto es lo que yo encuentro realmente deslumbrante en el arte contemporaneo: convierte al espectador en un artista, cuyo arte es el de interpretar.
    Creo que el arte contemporaneo ocurre un poco como en el dialogo el Menon de Platon, que seguramente has leido. Es una de las obras mas instructivas que he leido.
    El otro blog lo hago junto a una amiga cubana que vive en Mexico. Ella y yo trabajamos en un blog conjunto que queremos presentar en una exposicion de arte que se celebrara en octubre. Y estamos tratando de atar todos los cabos. Pero hemos convenido en mantaner un acceso restringido. Es un compromiso que debo respetar. Lo siento.
    Un abrazo,
    E.

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  4. Genial este post Ernesto! Me encanta Rothko! es uno de mis contemporaneos mas queridos! sobre todo por la filosofia de su obra! por todo eso que tan bien explicas en tu blog! a la escocesa no la conocia! muy bonita comparacion! no hay sin duda muchos blogs como este tuyo, pero no te puedes quejar, porque creo que tambien tienes a los mejores lectores! suficiente dicha no? un abrazo!

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  5. Gracias Patricia. Gracias por lo que dices. Es cierto que me siento como un privilegiado por contar con "los mejores" lectores. Gracias por ese elogio que me hace sentir muy a gusto.
    Un abrazo,
    Ernesto.

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  6. Y tambien te digo que Rothko es uno de mis pintores favoritos. Siempre lo fue, desde que estudiaba arte en Cuba.

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