23/7/08

La correspondencia entre Pasternak y Rilke

En 1960, tras la muerte de Boris Pasternak, se encontró, entre sus pertenencias personales, guardada en un bolsillo de su chaqueta, una billetera con un sobre donde el poeta había anotado: lo más querido. Allí estaban  las dos páginas de una carta que le escribiera  Rainer Maria Rilke en mayo de 1926.

Los siguientes fragmentos fueron tomados del libro Cartas del verano de 1926, intercambio epistolar entre Rilke, Pasternak y Marina Tsvietáieva.


Boris Pasternak-R. M. Rilke (fragmentos)
12 de Abril de 1926, Moscú

Grandioso y adorado poeta:
No sé dónde terminaría esta carta, ni de qué modo se diferenciaría de la vida, si liberase yo todos los sentimientos de amor, admiración y agradecimiento que siento por usted desde hace ya dos décadas.
A usted debo los rasgos fundamentales de mi carácter, toda la estructura de mi existencia espiritual. Todo es creación suya. Me dirijo a usted con las palabras que se usan para hablar de lo ocurrido en un lejano pasado, que se percibe como la fuente del acontecer presente, como si manara de ahí. Me inquieta la felicidad de confesarme poeta, precisamente frente a usted. Me resulta tan increíble como si fuese frente a Pushkin o a Esquilo.
La sensación de lo inimaginable de este encadenamiento de destinos que me penetra en su dolorosa imposibilidad mientras escribo estas líneas no se somete a ninguna forma de expresión. El hecho milagroso que me hizo aparecer ante sus ojos, me ha estremecido. La noticia ha causado en mi alma un efecto similar al de un cortocircuito.
Todos habían salido de casa. Me había quedado solo en la habitación, cuando leí algunas líneas sobre este suceso en la carta de L. O. Corrí la ventana. Nevaba, por la calle transitaban algunas personas. No percibía lo que sucedía alrededor, lloraba. Regresaron del paseo mi hijo con su nana, después llegó también mi mujer. Yo guardaba silencio, durante varias horas no pude pronunciar una sola palabra.
(...)
Ahora siento haber nacido de nuevo. Son dos las razones. Sobre la primera he hablado ya. Ella me hace enmudecer de agradecimiento, y no importa cuánto intentara escribir sobre esto, nada puede ser comparable a mis sentimientos.
Permítame ahora hablarle de la segunda razón, tanto más que ambas están íntimamente ligadas, ya que se trata de una poetisa que siente por usted un amor no inferior ni diferente del que yo siento, y quien (entiéndase esto limitada o ilimitadamente) puede, exactamente como yo, ser vista como una parte de la biografía de usted como poeta, en su expansión y resonancia.
El mismo día que recibí la noticia sobre usted, recibí por las vías indirectas de aquí, un poema escrito con una autenticidad y veracidad tales, como aquí en la URSS ya nadie de nosotros pudiera escribir. Fue la segunda conmoción del día. Se trata de Marina Tsvietáieva, poeta innata y de gran talento, por su estructura espiritual semejante a Desbordes-Valmore. Vive emigrada en París. Yo quisiera –por el amor de Dios, discúlpeme la audacia y la evidente molestia- yo quisiera, me permitiera desearle que pueda vivir algo semejante a la alegría que gracias a usted se ha volcado sobre mí. Me imagino qué significaría para ella un libro con su dedicatoria, quizá las Elegías de Duino, que yo conozco únicamente de oídas. ¡Por favor, discúlpeme!, pero en la luz refractada de esta profunda y profética coincidencia, en la ceguera de mi alegre estado de ánimo, quisiera imaginarme que la refracción es una verdad, que mi súplica puede ser escuchada y que no carece de sentido. ¿Para quién? ¿Para qué? A esto yo no podría dar respuesta. Quizá para el poeta, que es el contenido eterno de la poesía y que, en tiempos diferentes, recibe nombres diferentes.


Rainer M. Rilke-B. Pasternak
Val-Mont, Glion (Vaud)
Mi querido Boris Pasternak:
Su deseo fue cumplido apenas la espontaneidad de su carta me rozó como el soplo de un batir de alas: las Elegías y los Sonetos a Orfeo están ya en manos de la poetisa. Estos mismos libros le serán enviados a usted, en otros ejemplares. Cómo agradecerle: usted me ha brindado la posibilidad de ver y sentir aquello que tan milagrosamente ha acrecentado en sí mismo. Haberme concedido un lugar tan grande en su alma, es acorde a la gloria de su generoso corazón.!Sea usted colmado de bendiciones!
Lo abrazo,
Suyo,
Rainer Maria Rilke

1 comentario:

  1. Memorables gaznatones hoy en:

    http://tromponmetabiotico.blogspot.com/

    Reserve su asiento.

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