15/7/08

Jugar con un texto

No repito porque reprimo. Reprimo porque repito, olvido porque repito. Reprimo porque no puedo vivir ciertas cosas o ciertas experiencias más que en el modo de la repetición. Tengo la determinación de reprimir cualquier cosa que me prevendría de vivirlas como repeticiones: en particular, la representación que media en lo vivido al relacionarlo a la forma de un objeto similar o idéntico. Eros y Tánatos se distinguen en que Eros debe repetirse, sólo puede ser vivido por medio de la repetición, mientras que Tánatos (como un principio trascendental) es lo que hace que Eros se repita, lo que somete a Eros a la repetición. Sólo un punto de vista semejante podría permitir adentrarnos en el oscuro problema del origen de la represión, su naturaleza, sus causas y los términos exactos que puede admitir.
Este es un fragmento, muy conocido, de Diferencia y Repetición, de Gilles Deleuze (lo he traducido del inglés porque es el libro que tengo a mano, si alguien puede facilitarme la versión al español, lo agradeceré). Ensayaré aquí las siguientes sustituciones. Donde Deleuze escribió repetir, pondré reprimir. Donde dice reprimir escribiré lo que posiblemente sea su antónimo: desear. Encuentro curioso que puedan cambiarse algunas palabras y que, aun cuando se altere su sentido, el texto parezca sustentar una idea por completo plausible y tal vez inobjetable si se pronunciara desde la autoridad de Deleuze. He tomado sólo un fragmento; pero si se ensaya en toda la página, podría constatarse la misma coherencia. ¿Cómo explicar esta posibilidad de manipular los conceptos?
No reprimo porque deseo. Deseo porque reprimo, olvido porque reprimo. Deseo porque no puedo vivir ciertas cosas o ciertas experiencias más que en el modo de la represión. Tengo la determinación de desear cualquier cosa que me prevendría de vivirlas como represiones: en particular, la representación que media en lo vivido al relacionarlo a la forma de un objeto similar o idéntico. Eros y Tánatos se distinguen en que Eros debe desearse, sólo puede ser vivido por medio de la represión, mientras que Tánatos (como un principio trascendental) es lo que hace que Eros se reprima, lo que somete a Eros a la represión. Sólo un punto de vista semejante podría permitir adentrarnos en el oscuro problema del origen del deseo, su naturaleza, sus causas y los términos exactos que puede admitir.

1 comentario:

  1. Menudo ejercicio, Ernesto. Me parece que podría pasar incontables horas jugando con textos de este modo...

    ResponderEliminar