5/7/08

Isla y Utopía (I)



Desde la novela griega, la isla se ha concebido como un espacio idílico, como un escenario idóneo para el galanteo y los placeres sensuales. Pero el ambiente sensual que se le atribuye a la isla, por idílico que sea, no puede confundirse con el escenario sobre el que se sueña la sociedad utópica. Como es sabido, muchas utopías tienen lugar en una isla. Una razón para ello es que la utopía debe ser siempre una sociedad cerrada al exterior, sin que se vea expuesta a contaminaciones de otras sociedades. Marx comprendió la importancia de esta “pureza” como requisito de lo utópico. En su breve crítica al proyecto de emigración del “ciudadano Cabet” (1848), mencionó, entre las causas del fracaso de la iniciativa de fundar la Icaria:
todos los que quieran emigrar con Cabet bien pueden ser ardientes comunistas, pero están todavía, por su educación, demasiado inficionados con los defectos y los prejuicios de la sociedad actual para poder deshacerse inmediatamente de ellos a su entrada a la Icaria.
Según se infiere de las palabras de Marx, no sólo es necesario que el espacio utópico esté aislado, sino que - para que la utopía pueda realizarse- ni siquiera el hombre que habita dicho espacio debiera estar contagiado por la ideología de sociedades coetáneas. El morador de la utopía ha de ser un hombre carente de prejuicios que vengan a corromper el idilio. La utopía no admite ni coexistencia ni diálogo con el presente. Es siempre un más allá, un espacio de aislamiento absoluto. La sociedad utópica comparte con las sociedades insulares una cuota de otredad, de distancia, de soledad. Es por eso tal vez que, hasta cierto punto, las utopías -incluyendo aquellas sociedades concebidas por esos escritores que Barthes llamó “logotetas”- podrían contribuir a una comprensión de lo insular. Sin embargo, a pesar de los vínculos entre isla y utopía, lo insular no es forzosamente el espacio de lo utópico. Si hemos de creer a Mañach, en lo insular no se constata ese estricto aislamiento que parece, en cambio, condicionar toda utopía. Mañach reaccionó contra la afirmación de Angel Ganivet “El insular sabe que tiene su defensa más firme en su aislamiento”, aduciendo que la isla, por su abundancia de costas está completamente abierta al exterior. "Una isla -escribió- es toda poros". Así, a diferencia de la utopía, que es un espacio hermético e incontaminado, la isla participa de una peculiar dialéctica de aislamiento-apertura.

8 comentarios:

  1. muy bueno ernesto, sigue asi!

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  2. me ha recordado a la insula barataria. thank you ernest.

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  3. muy lindo post- que vivan los ernestos.

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  4. Hola Ernesto! es hermoso lo que te ha escrito. soy Ines, que vengo del blog de Ivis (que está en candela porque tiró un post donde habla bastante mal de los cubanos). Estoy preparándole una respuesta. Gracias por tu comentario cohesionador aquel día del "diálogo" en lo de Ivis. Este trabajo es muy interesante... y claro despues te dejaré alguna notita sobre la Utopía... Un beso.

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  5. Ines,
    Conoci a una Ines en Cuba, que ahora vive en Argentina. Ella daba clases de danza.
    Saludos,
    Ernesto.

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  6. Danzo pero no soy esa Inés. Gustosa de conocerte y ya nos estamos conociendo. Al final me he rendido en la nota de Ivis. Ya no vale la pena, dió frutos, leí la tuya y es muy buena. Te felicito. Igual, ya nos vamos conociendo. Gusto de tu blog. Todo toma su nivel y eso es lo más importante. Malos son los desequilibrios porque siempre cobran los desequilibrados.
    Ya vendrás a Argentina ¿como nó?. Yo conozco por aquí a varios Ernestos... Grandes Ernestos! Dice Galeano en "Las palabras andantes":
    'Ventana sobre la utopía'
    -Ella está en el horizonte -dice Fernando Birri-. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
    ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.

    -fin de la cita-

    ¡saludos, espero sea de tu agrado!

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  7. Gracias por la cita. Le he disfrutado.
    Por desgracia veo con escepticismo las utopias, que me parecen sociedades rigidas y opresivas. A lo sumo, las utopias me parecen bellas ficciones que nunca debieran llevarse a la practica.
    No tengo planes inmediatos de ir a Argentina; pero si muchos deseos de conocer ese pais, del que me han hablado siempre con tantas simpatias. Alli aterrizare en algun momento. Saludos.

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