26/7/08

Dos bromas de Raúl Martínez (actualizado)


En abril colgué una de mis primeras entradas, titulada Dos bromas de Raúl Martínez. Hace unos días recibí un correo electrónico de Michael Casey, quien actualmente concluye su libro Che Afterlife (una historia de la célebre foto de Korda), que será publicado por Vintage Books. Le agradezco mucho sus observaciones y su esfuerzo por establecer si las interpretaciones que hice se corresponden con las intenciones que tuvo Raúl Martínez.
A riesgo de hacer una entrada muy larga, decidí traducir algunos fragmentos de los correos electrónicos que nos hemos escrito durante esta semana.
Muchas gracias, Michael. Espero con ansiedad su próximo libro. Estoy seguro, a priori, de que usted ha realizado un acucioso y fascinante estudio.

I
De Michael Casey
Estoy casi convencido que esa pintura, que está colgada en el Museo de Bellas Artes bajo el nombre de “Fenix, 1968” no fue pintada en ese año; sino durante o antes de Mayo de 1967. Existe una foto de Martínez sentado frente a esa misma pintura en octubre de 1967, publicada en la revista francesa de crítica de arte Opus Internacional. Una edición que le dedicó un largo artículo sobre el Salón de Mayo en la Habana, en octubre de 1967, que se celebró cinco meses antes de que la revista fuera publicada. En dos ensayos de la revista, Alain Jouffroy y Gerard Talabot-Gassiot comentaron extensamente sobre las imágenes del Che de Martínez. Ahora bien, Che no estaba muerto por aquellas fechas. Así que difícilmente uno podría llamar Fenix a la pintura. ¿Fue su nombre cambiado posteriormente para convertirla retroactivamente en un homenaje al martirizado Guerrillero Heroico?,¿Y por quién?, ¿El museo? ¿El gobierno? (o se trata sólo de un error no malintencionado: las fechas de las obras de arte muy a menudo son inexactas).
Una vez que advertí este enredo con las fechas, podrías imaginarte mi disfrute al descubrir que el propio Raúl Martínez pudo ser el que se riera por última vez. Mientras el gobierno distorsionaba el icono para hacer su propaganda, él hacía exactamente lo mismo sin que ellos se dieran por enterados. Después de haber leído tu excelente descripción de algunas pistas en Isla 70 y las que han hecho otros investigadores sobre esta pintura, estoy convencido de que tu análisis de Che América es correcto y Martínez se propuso que aquellos que lo supieran leyeran Chea Marica. Mi pregunta es: ¿Eres tú el único que ha descubierto esto o es algo perfectamente conocido entre los círculos artísticos cubanos? ¿Podrías señalarme a alguien que haya hecho los mismos análisis?. Tengo pensado incluir tu blog en mi libro, pero me gustaría ver cuánto se ha propagado este chiste “oculto”.
II
Mi respuesta:
Hasta donde tengo referencias, nadie conoce de esta broma. El chiste me fue revelado por el pintor Humberto Castro, así que es probable que algunos artistas estén al tanto de estas alusiones. Visité el Museo Nacional de Bellas Artes en el invierno del 2006. Invité a un historiador del arte que había conocido a Raúl Martínez desde los años 50. El no tenía la menor idea de las alusiones que aparecen en el cuadro Isla 70 y quedó muy sorprendido al advertir todos esos detalles (además estuvo de acuerdo en que el retrato de Reinaldo Arenas es el que aparece junto al autorretrato de Martínez). Pero si mi amigo no conocía estas alusiones, posiblemente casi nadie las conozca.
III
Un nuevo correo de Michael Casey:
Acabo de hablar con B. Lamento tener que decirlo; pero él descartó completamente la idea de Chea Marica (...) El dijo que de ninguna manera Martínez habría puesto una referencia tan provocativa sobre una figura latinoamericana tan importante como el Ché. B. Confirmó la interpretación de Isla 70 y hasta añadió que está “lleno de penes”.
De todas maneras yo aún pretendo incluir tu blog en mi libro. Después de todo es una interpretación tan válida como cualquier crítica de arte. Además, es otra maravillosa historia de las que he reunido sobre los giros y torsiones relacionadas con el icono Ché.
Por cierto, si asumimos que Ché América fue efectivamente pintado en Mayo de 1967, como indican las fotos de la revista, ésta posiblemente la primera representación artística de la imagen del Ché. En otras palabras, el comienzo de una larga, colorida, y controversial historia de esas reproducciones. No estamos hablando sólo de una obra de arte en particular. Es LA PRIMERA, la que lo inició todo. Sería maravilloso pensar que esa obra tan importante contenía una broma oculta.
IV
Mi respuesta:
Si B afirma que no fue la intención de Martínez, estoy casi seguro de que es como él dice. Creo que él no tendría miedo de admitir tal cosa.

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