11/7/08

Amadeus

Veo nuevamente el filme Amadeus y aventuro estas notas:
I
Mientras conspira para que se retire Don Giovanni de los teatros, Salieri asiste secretamente a cada una de las cinco representaciones de la ópera. Desde su palco cree identificar a la figura del Comendador con la del padre de Mozart. Para Salieri, el convidado de piedra es la encarnación de la figura paterna que viene, desde la ultratumba, a castigar las desobediencias del hijo despilfarrador y voluptuoso. Aquí -le dice al sacerdote que lo confiesa en su celda del manicomio- comienza mi locura.
Estas palabras no sólo apuntan hacia la gestación de un plan siniestro, consistente en atormentar a Mozart con una representación hiperbólica del fantasma del padre; sino que también tienen que ver con la narración del filme. A partir de aquí lo que vemos es una historia contada por un loco. La caída emocional de Mozart, su creciente terror ante los aldabonazos de la máscara que viene a indagar por el Réquiem, es el relato de un paranoico, obsesionado con vengarse de Dios mediante un plan demasiado perfecto para que no resulte por completo inverosímil. Carece de sentido preguntarse si este episodio se ajusta a los documentos históricos o a las biografías de Mozart. Lo que se cuenta en esta segunda mitad de la película es la muerte de Mozart narrada, distorcionadamente, desde el punto de vista de un enfermo mental.
II
Un motivo recurrente en el filme,que aparece como una frasecita musical, es el gesto de comerse un dulce. Una acción que se hace a escondidas porque es una infracción contra la autoridad. Como niños golosos, los personajes vigilan antes de tomar un dulcecito y llevárselo apresuradamente a la boca. Kappelmaister, que participa en las intrigas contra Mozart; pero a quien a veces se le escapan sus simpatias hacia el compositor, mira a su alrededor para cerciorarse de que nadie lo atrapará al robarse una golosina. Otro tanto hace Constanza, cuando Salieri está ensimismado en la lectura de las composiciones musicales de su esposo. Y también los sirvientes del manicomio, al principio de la película.
III
Constanza visita a Salieri. Trae una carpeta con el papel pautado escrito por Mozart. Salieri, interesado en sacarle información sobre su rival, le ofrece un dulce de su tierra: Pezones de Venus. Todo un refinamiento (castañas de Roma en cogñác). Después de extenderle la bandeja a la mujer, toma uno él mismo. Los dulces le hacen honor al nombre que los designa porque, efectivamente, parecen tetas. En una de las escenas iniciales se ve a Salieri, de niño, ofrecerle a Dios su castidad a cambio de convertirse en un gran músico. Nada permite entrever que hubiera traicionado aquel voto. Los pezones de Venus con los que procura agazajar a Constanza son una expresión de su sexualidad dolorosamente reprimida. Parecería como si por medio de la golosina, Salieri realizara su transgresor deseo de tocar los senos, por lo demás demasiado llamativos, de la esposa de Mozart.
IV
Si muy a su pesar Salieri conserva su castidad, Mozart en cambio parece llevar una vida sexual desmedida. Además de acostarse con Katerina, la soprano que tendrá un rol en El rapto en el serrallo, su desenfreno sexual parece estar sugerido en su risa estrepitosa e incontenible, en el desorden de su casa, en algunas de sus bromas (Mozart siempre se rie de sus propios chistes), en los colores brillantes de su ropa, en su carácter juguetón y en su gusto por las pelucas, las fiestas de disfraces y las figuras de animales.

2 comentarios:

  1. A mi me gusta más "Paint it black" sin la coma.
    Indudablemente una de las canciones más importantes del verano del 66, cuando la música era importante.
    Saludos,
    Al Godar

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  2. Coincido con Al, pero la música sigue siendo importante. La música es imprescindible.

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