16/6/08

La felicidad de ser esquimal (I)



El mes pasado escuché un discurso de corte ecologista. Lo pronunciaba una invitada de honor a la ceremonia de graduación de los estudiantes de Duke University. La señora habló en el stadium, ante la multitud de familiares y estudiantes que asistían el evento. Hubo un inconveniente. Una lloviznita incesante vino a sabotear su discurso. Todo el mundo estaba de pie, con los paraguas en la mano, sin tener donde sentarse porque las gradas estaban mojadas. Aquella mañana dominical no era la más apropiada para explicaciones sobre cómo contribuir a sanear el medioambiente, qué dietas llevar, la novelística de Jules Verne, la psicología social y muchos otros asuntos de los que hablaba aquella invitada. Todo eso era muy interesante... siempre y cuando no lloviera. Estoy convencido que, de haber sido esquimal, la distinguida invitada nos hubiese ahorrado empaparnos aún más nuestros zapatos y habría dejado para otra ocasión sus argumentos en favor de una saludable dieta de zanahorias y verduras orgánicas.

Pero, yendo al grano, en algún momento la mujer citó una encuesta según la cual la felicidad no era necesariamente proporcional al desarrollo social. La investigación arrojaba algunos datos entretenidos. Los mexicanos eran las personas más felices, seguidos por los puertorriqueños. No lo pongo en duda y además creo que los cubanos tendríamos un lugar bastante aceptable, aunque también me parece que ese género de estudios es casi siempre discutible y en todo caso arbitrario. Ignoro si los esquimales fueron consultados en esa encuesta. Sospecho que no, porque, de ser así, creo que se habrían llevado el primer lugar, destronando a los fiesteros mexicanos y a los salseros boricuas. Es verdad que no tengo la menor idea de cómo viven los esquimales; pero, por lo poco que sé, pienso que merecen estar entre las personas más dichosas del planeta:
1)Los esquimales tienen 48 palabras para lo que nosotros llamamos “nube”. ¿Cómo podría traducirse tanta riqueza lingüística a cualquiera de las lenguas contemporáneas? Nuestro lenguaje carece de vocablos como, digamos, “nube-casa”, “nube-demonio enfurecido” o “nube-iceberg indomable”. Sólo los niños, cuando juegan a encontrar figuras en las nubes, podrían dar con una felicidad más o menos parecida a la que proporciona este sutil vocabulario.
2)Los esquimales tienen unas setenta palabras para designar la nieve. Imagino que muchas de ellas sirvan para nombrar nevadas espantosas. Nieves temibles ante las que sería prudente permanecer resguardado, nieves como maldiciones celestiales; pero otras, muchas otras palabras, se referirían seguramente a acontecimientos felices. Reconocer en la mañana, justo al despertar, que cae una nieve de voces sagradas, una nieve de estrellas minúsculas o una nieve de despedidas. Y cuando llega la oscuridad, súbitamente, encontrar en el suelo un copo de nieve que se querría cargar de regreso a casa como una extraña joya cuyo encanto se apagará al amanecer.
3)Los esquimales se besan mediante el roce de sus narices. ¿No sería este un delicado juego erótico antes de adentrarse en las caricias sobre las zonas erógenas, incluida la boca? Y, teniendo en cuenta la manera en que parece estar articulada la lengua de los esquimales, cuántas palabras no tendrían para describir las narices, cuántos insospechados elogios de la nariz.

6 comentarios:

  1. Ernesto:
    ‘Ta rico este post!...Btw..Yo el domingo también me mojé, pero al compás de otros hipangos empedernidos consumidores de hortalizas y repartidores de pulovitos de Obama. Por lo menos aquellos rockearon bien.
    En cuanto a tu análisis, una pregunta: Entonces la felicidad es directamente proporcional al léxico?....Si logramos convencer a la gente de eso, podríamos ponernos a vender diccionarios y hacer un baro!!..Que tu crees? :)
    Y una observación personal desde mi idiosincrasia caribeña: A mi me parece que los pobres esquimales, apretando con la nariz y durmiendo en un iglú deben tener tantos motivos para reír como los que tiene la hiena del cuento :)
    Saludos!

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  2. Sí, es una felicidad contar con muchas palabras para designar tanto una misma cosa, como un mismo estado de ánimo. Pero creo haber leido un día, que a la misma vez que los esquimales tenían decenas de palabras para "nieve" o para el color "blanco", carecían también de términos para designar el color verde. Para nosotros no es lo mismo el verde limón que el verde olivo, por ejemplo. (Aunque en algunos casos en Cuba desaparezcan a la vez). Creo que cada cultura contará con tantos términos para hablar de algo, en tanto le haga demasiada falta tener un claro discernimiento entre las cosas o tonalidades de lo mismo, ya sea material, o del alma... Ah, lo del roce de las narices es una de las costumbres más tiernas que sabemos, y hacemos, de los esquimales.
    Saludos,
    Verónica

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  3. pues si Erne! para mi la felicidad seria algo colmado de palabras y significados, pero todo esto no son mas que simbolos dentro de nuestras mentes, simbolos que traducimos en algo preciso pero aun asi seguimos a la busqueda de nuevas formas, con estos pocos sentidos que nos fueron dados intentamos hasta lo imposible, que bien que hables de este viejito que es como una enciclopedia ah y me ha encantado que usaras a Man Ray para la ocacion!

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  4. Conociste a ese viejito? Su nombre es Antonio Alejo. Hace poco cumplio 90annos. Es como parte de mi familia.

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  5. ojala tuviera la dicha de conocerlo! pero se a que te refieres cuando hablas de el!

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  6. XD __maxiiiihaxxth__XD29 de junio de 2009, 13:49

    pongan mas cosas sobre los esquimales

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