24/6/08

¿Formado por la Revolución?



Creo que una persona que hubiese seguido al pie de la letra la enseñanza que recibía en las instituciones cubanas, habría tenido, probablemente, una formación muy aceptable, al menos en lo referente a esas disciplinas que mal que bien se han agrupado bajo el nombre, nada preciso, de ciencias sociales. Esa persona posiblemente habría estado familiarizada con los novelistas rusos y franceses del siglo XIX, leídos en aquellas precarias ediciones Huracán. También habría conocido a algunos autores latinoamericanos (Carpentier, Benedetti, García Márquez, Cortazar). Le habrían inculcado, desde el octavo o el noveno grado, un marxismo esquemático, salido de los manuales soviéticos y que, con todas las críticas que deban hacérsele, encuentro útil, aunque sólo sea porque permitiese familiarizarse con las categorías fundamentales de la dialéctica y el materialismo histórico. Por ultimo, esa persona habría accedido -gracias a programas televisivos como Historia del Cine- a filmes imprescindibles para cualquiera de los interesados en el llamado séptimo arte. Claro que también habría tenido que dispararse las películas soviéticas sobre la Segunda Guerra Mundial y algunas novelas del realismo socialista, incluido nuestro difícilmente rescatable Manuel Cofiño.
Gústeme o no, creo que hasta cierto punto podría reconocerme en este retrato, salvo que no pude terminar La última mujer y el próximo combate. Y en cuanto a Mikhail Sholojov ni siquiera me tomé el trabajo de comprar sus novelas.

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