24/6/08

¿Formado (en) por la Revolución?


Alguna vez, mientras estaba leyendo en la biblioteca de la universidad, se acercó una colega de mi clase de historia del arte. Luego de una de esas conversaciones entrecortadas, donde ninguna de las dos personas tiene el menor interés por continuar dialogando, ella me dijo un "mijo, deja de leer y vive". Para alguien que disfrute leer resulta casi incomprensible esta pretendida oposición entre la literatura y la vida, como si la operación de sentarse y deslizar la mirada ante las páginas de una novela interrumpiese el tiempo o alinease a las personas de otras experiencias cualitativamente distintas que cabría llamar “vitales”. Veo en esto una vulgarización del Sartre de Las palabras, que proponía una disyuntiva entre el oficio de escribir y la acción revolucionaria. Dentro de ese Sartre mal interpretado, algunos autores, en la medida en que se alejaban de una literatura socialmente comprometida, eran considerados herméticos o evasivos.
Pero resultaba que con frecuencia eran precisamente esos autores tildados de enajenantes los que contribuían a cambiar mi manera de percibir o comprender la realidad, los que contribuían a esclarecer mis propios sentimientos y mis relaciones con las otras personas. Si en efecto se trataba de autores evasivos, lo eran sólo en la medida en que me permitían –como muchas otras obras de arte- hacer más llevaderas las dificultades de la vida cotidiana y al mismo tiempo tornaban más fatigosa la propaganda política del gobierno.
Existía cierta correlación entre la avidez por leer a aquellos autores y el hastío ante la crisis social y política por la que atravesaba el país –y que se agudizó a comienzos de los años noventa. En tal sentido, la Revolución contribuyó, de manera indirecta a fomentar determinado tipo de lecturas
Y, por último, la Revolución contribuyó a ampliar el círculo de lectores, en la medida en que existía un abundante tiempo para el ocio y pocas opciones para salir a divertirse.

1 comentario:

  1. nada hay mas grande que una buena lectura! y esto lo pensamos ciertamente los que de veras amamos ese arte de juntar letras y palabras hasta conseguir un efecto magico y sublime! yo recuerdo en Cuba haber tenido mucho tiempo para recrearme leyendo, y es uno de esos vicios que aun conservo y alimento! celosamente!

    ResponderEliminar