24/6/08

¿Formado en la Revolución?

El sistema de enseñanza cubano no era, ni podía ser, sólo lo que debía enseñarse en las escuelas, lo que publicaba Huracán, los libros importados desde la URSS o lo que se divulgaba en los programas de la televisión. Era un sistema mucho más heterogeneo, que se complementaba con la herencia de un pasado que no fue posible borrar. Profesores que exponían concepciones diferentes, que hablaban de problemas y autores que no se mencionaban en los planes de estudio. Bibliotecas –tanto personales como estatales- que conservaban libros que no fueron impresos por el gobierno revolucionario o que lo fueron durante los más liberales años sesenta. Bibliotecas que, además, eran enriquecidas por ediciones extranjeras o por adquisiciones -a precios muy módicos- en las librerías de libros usados.
Tampoco el sistema de enseñanza, por sí mismo, lograba necesariamente convertir a los estudiantes en simpatizantes de la ideología de la Revolución. Muchas veces la incomodidad ante la retórica oficialista se manifestaba en una desmedida curiosidad por todo aquello que el sistema de enseñanza ocultaba, descalificaba o eventualmente prohibía.
Tal y como lo veo, las instituciones de la enseñanza en Cuba eran un promisorio punto de partida para una continuar con una formación más bien autodidacta, que se alimentaba con las sugerencias de los amigos y con la circulación de autores que en las escuelas y en los prólogos de los libros eran usualmente considerados como idealistas, reaccionarios, revisionistas, aburguesados o evasivos. La insatisfacción hacia el gobierno estimulaba lecturas alternativas.

2 comentarios:

  1. Muchas veces la incomodidad ante la retórica oficialista se manifestaba en una desmedida curiosidad por todo aquello que el sistema de enseñanza ocultaba, descalificaba o eventualmente prohibía.
    .......este punto me gusto mucho...

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