12/6/08

El Nombre de la Rosa, Jorge de Burgos, George Bush y muchos otros.



Entre las muchas connotaciones que tiene un título como El nombre de la rosa, una de las que más salta a la vista es el sentido de la pureza. Sabemos que la cadena de crímenes que ocurren en la abadía tienen como móvil el esfuerzo de Jorge de Burgos por ocultar un manuscrito de Aristóteles sobre la risa. Para el responsable de la biblioteca la risa es esencialmente subversiva, mundana y nociva. Jorge de Burgos quiere unos valores incontaminados con esa amenaza que es la burla.

Jorge no ignora que el sueño de una humanidad fundada en el amor, la piedad y el sacrificio por el prójimo es, entre otras cosas, una herramienta del poder político. De ahí su interpretación de la risa como un mecanismo de resistencia frente a ese poder y como un arma contra la rigidez del orden establecido.

Sin embargo, su defensa de la pureza es un modo de profanarla. La lucha por salvaguardar ideales elevados conduce al crimen y virtualmente a la destrucción de la biblioteca de la abadía. Como escribe el narrador, por un exceso de virtud prevalecen las fuerzas del infierno (1983, 584)

Los crímenes de Jorge de Burgos pueden ser leídos de acuerdo con las profecías de San Juan, a las que remedan casi como si fuesen una puesta en escena. Jorge de Burgos aspira a desaparecer en los signos que dejan sus crímenes. No sólo, o no tanto, para evadir el castigo de la justicia como para imponer un terror absoluto,inflexible y, sobre todo, anónimo. En su lucha contra la risa, el encargado de la biblioteca instaura el Apocalipsis en la vida cotidiana de la abadía. Un terror que reside no ya en la irrupción de lo demoníaco sino en el propio enfrentamiento contra la subversión. La lucha contra el terror es la instauración del terror.

Si por un lado Jorge trata de conservar un sistema de valores, por otro asocia el terror apocalíptico a la imagen de la oposición. De este modo toda posible pluralidad queda reducida a alternativas radicales entre el bien y el mal. Para Jorge no hay mediastintas. Todo tiende a plantearse como disyuntivas entre el bien y el terror, entre el orden establecido y la pesadilla apocalíptica. Su solemnidad obstruye la posibilidad de diálogo. Su pureza sólo puede definirse sobre el trasfondo del terror.

4 comentarios:

  1. Esta comunión entre la pureza y el horror que describes a propósito de El nombre..., me ha puesto a pensar sobre el poder de la belleza para cubrir el horror,un concepto lacaniano. Como si el último velo que esté más cerca del abismo de horror sea precisamente la belleza. Lo estrictamente bello es perturbador, inquietante, porque evoca precisamente lo terrorífico (de la castración). Entiendo tu frase "la pureza sólo puede definirse sobre el trasfondo del terror", como que ahí se mezcla una misma ferocidad cuando se trata de defender lo más puro. Como un reverso, como casi dos puntas de lo mismo. Es un tema exquisito, da para mucho más...
    Saludos desde México,
    Verónica

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  2. Muchas gracias Veronica,
    las veces que he tratado de leer a Lacan, he tenido que dejarlo al cabo de unas pocas paginas. Lo encuentro muy dificil de comprender. Sin embargo, tu comentario me ha gustado tanto que quisiera por lo menos localizar el momento en el que Lacan toca el tema. Asi que creo que nuevamente tratare de "meterle el diente", como decimos en Cuba, a Lacan.
    Es muy interesante lo que afirmas y creo que puede relacionarse con muchas otras lecturas, aunque no directamente vinculadas con el psicoanalisis (pienso en el famoso primer verso de las Elegias del Duino, de Rilke, por ejemplo).
    Es un modo muy revelador de interpretar la belleza. Creo que algunas obras de arte logran suscitar una emocion que, entre otras cosas, podria ser proxima al miedo; pero tambien creo que se trata de un temor agradable, como puede serlo la experiencia del amor a primera vista. Es tal vez una de las funciones del arte y quizas de lo bello: hacer mas o menos asimilable lo terrible, sublimarlo o quizas envolver -devolver- ese miedo a la castracion del que hablas en formas bellas y digeribles. Un amigo cubano -el escritor Antonio Jose Ponte- una vez, mientras conversaba conmigo, observo que los filmes de terror dejaban de inspirar miedo despues de que se habian tenido las primeras experiencias sexuales. Me parecio que tenia razon. Como dices es un tema que da para mucho mas.
    Saludos. Por cierto, que dos de mis mas grandes amigos son mexicanos. Mucha gente linda por alla.

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  3. Ernesto, puedo mostrarle un pequeño atajo en su búsqueda del desarrollo de ese concepto de la belleza velando el horror, de Lacan: puedes buscar su Seminario VII, texto establecido como La ética del psicoanálisis. Es fascinante, porque hacia el final, desarrolla el tema de que tanto el Bien (con mayúscula, visto desde la ética) como lo Bello tienen esa función de velo ante el horror de lo que ahí él llama Das Ding o la Cosa (lo real, lo inefable, el hueco negro)...
    Le escribo desde México, pero soy cubana, ya sabe Ud, la diáspora, los palitos... Una vez más, me gusta mucho su blog,
    Saludos,
    Verónica

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  4. Muchas gracias por este atajo. Pronto tratare de leer el Seminario VII. Tienes hecho algun blog que se pueda visitar? Saludos,
    Ernesto

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