12/6/08

El nombre de la Rosa. Bernardo Gui, George Bush y la Guerra en Iraq.

El inquisidor Bernardo Gui es la figura que complementa a Jorge de Burgos. Dos caras de una misma moneda. Si éste último juega a ocultar su identidad en signos que parecen confirmar las visiones del Apocalipsis, Gui es el maestro de ceremonia del terror convertido en espectáculo. Un poder desmedido que exhibe sus propias fuerzas frente a víctimas más o menos despreciables.
En la traducción al inglés de la novela, en la que Guillermo de Brasketville pasa a ser William, se escapa la relación entre el apellido del inquisidor y el nombre del investigador (Gui y Guillermo). La coincidencia no es arbitraria. Revela que uno y otro tienen algo en común: el afán por encontrar la verdad y establecer la justicia, incluso hasta trabajaron juntos en alguna ocasión. En cierto momento, Guillermo le cuenta a Ubertino las causas que lo llevaron a distanciarse del inquisidor. Bernardo Gui no estaba tan preocupado en conocer la verdad y sancionar a los culpables, como en dar un escarmiento e imponer un castigo que atemorice. Por el contrario, Guillermo sostuvo que era posible acceder a la verdad con métodos como escuchar, dialogar e indagar, que son radicalmente opuestos a la tortura. El rival de Bernardo Gui no es Salvatore o la muchacha que el inquisidor hace pasar por una encarnación del demonio, sino Guillermo, a quien indirectamente se persigue intimidar mediante el despliegue de fuerzas.

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