9/6/08

El día que Nietszche lloró (I)


Nunca me imaginé que la historia de Nietszche daría una película como When Nietszche Wept (2007), basada en una novela de Irvin Yalom y dirigida por Pinchas Perry. Tenía muchas expectativas para ir a ver el filme.
Se conoce al menos un día en que Nietszche lloró. Se sabe hasta la fecha exacta. Una representación de la ópera Carmen hizo que las lágrimas acudieran al rostro del filosofo. Llanto memorable porque el pensador alemán no era particularmente dado a llorar, aun cuando afirmaba sufrir indeciblemente (cuánto sufro, sólo Leopardi ha sufrido tanto, le escribió alguna vez a su fiel amigo Peter Gast). Impresionado con la Carmen de Bizet, Nietszche intercambió algunas cartas con la viuda del compositor francés. Bizet fue para el filosofo el ejemplo de la cálida sensibilidad mediterránea frente a las obras tardías de Wagner, cuya pomposidad y pronunciado cristianismo habían terminado por defraudarle.
Nietszche asistió a las representaciones que se celebrarían en el Teatro de Bayreuth, construido por el príncipe Luis de Baviera. El Teatro de Bayreuth -que se consagró a la puesta en escena de los dramas musicales wagnerianos- se inauguró con un ambicioso festival. Para la ocasión, Wagner compuso y estrenó su Tetralogía. Pero, una vez en Bayreuth, Nietszche ni siquiera esperó a que concluyera el ciclo wagneriano y se marchó al segundo día de iniciado el festival. Pese a este distanciamiento, parece ser que Nietszche siempre albergó la esperanza de una conciliación con su amigo de antaño. Al cabo, según relataría su hermana, Nietszche nunca había reído tanto en su vida como cuando tuvo la oportunidad de frecuentar a los Wagner y Cósima había sido una de sus grandes, inconfesadas, pasiones.

Pensé que más o menos esta sería la historia que contaría When Nietszche Wept. Nada que ver.

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