24/5/08

Southern Man (I)

Elliott Erwitt, Segregated Water Fountains, 1950

Innecesario decir que Estados Unidos, con todas las injusticias sociales que puedan –o quieran- achacársele, se encuentra a años luz de esta conocida imagen, captada en 1950 por el fotógrafo Elliott Erwitt, en algún lugar de North Carolina. No digo que no existan prejuicios y tensiones raciales. Siglos de exasperación no pueden borrarse de un plumazo; pero esta imagen de la infamia es, desde hace tiempo, un capítulo definitivamente cerrado. Una ironía del destino quiso que fuese precisamente el voto de North Carolina el que le permitiera a Barack Obama afianzarse de una vez y por todas como vencedor en la fatigosa contienda electoral contra los Clinton. El senador de Illinois, con sus multitudes de seguidores, encarna lo que tal vez sea el momento culminante de una ineludible redención histórica. Y es una redención que se ha consumado en un lapso de tiempo relativamente breve. Hace apenas cuatro décadas nadie habría podido soñar que un día pudiese asistirse –como todo parece indicar que ocurrirá- a la primera victoria electoral de un candidato negro a la presidencia de los Estados Unidos. Ni siquiera el célebre I have a dream, de Martin Luther King Jr. pudo llegar tan lejos. En los Estados Unidos, país que suele asociarse con el conservadurismo político, ocurren aperturas sociales de tales magnitudes que sólo desde la distancia pueden percibirse con nítidez.

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