31/5/08

Mayo del 68. Guy Debord y los Situacionistas.

En una sociedad industrial, que confunde el trabajo con la productividad, la necesidad de producir ha sido siempre hostil hacia el deseo de crear.
Raoul Vaneigem (1967)


Termina el mes de mayo. Reviso las entradas que he puesto en mi blog. Muchas de ellas están relacionadas con los movimientos juveniles de los años sesenta. Fue mi modo, no del todo intencional, de recordar las revueltas que encontraron un punto culminante en el año 68, con los trágicos eventos en Praga y México y los amotinamientos estudiantiles en París. La segunda mitad de los sesenta es un tema casi infinito, que daría para montones de comentarios y blogs. Aquí quería agregar la primera parte de un documental sobre Los Situacionistas, un grupo muy influyente en las protestas francesas de Mayo del 68. Dos libros tuvieron una importancia crucial. La sociedad del espectáculo (1968), de Guy Debord y La revolución de todos los días (1967) de Raoul Veneigem. Los Situacionistas hicieron una crítica de la cosificación de la vida cotidiana bajo el capitalismo y se propusieron cambiar la vida mediante una acción artística vinculada a lo político. Entre sus prácticas se encontraba aprovechar el potencial sígnico de los objetos de consumo para transformarlos en artefactos poéticos, dotados de un contenido contestatario. Algo que llamaron detournement (andaban tras las huellas del ready-made y del object trouve de los surrealistas).
Los Situacionistas intentaron integrar el arte y vida. Como escribió Guy Debord en 1957:

Nuestra acción sobre el comportamiento, en relación con los demás aspectos deseables de una revolución en las costumbres, puede definirse someramente por la invención de juegos de una esencia nueva. El objetivo general tiene que ser la ampliación de la parte no mediocre de la vida, de disminuir, en tanto sea posible, los momentos nulos.


Ideas tal vez no del todo novedosas –experimentos que pretendían socializar el arte fueron ensayados mucho antes por futuristas, dadaístas, surrealistas y abstraccionistas-; pero la diferencia quizás resida en que en el contexto de los sesenta dejaron de ser extravagancias. Las ideas de Debord y Vaneigem, en lo que tenían de incendiarias, se tomaron muy en serio y se propagaron como la pólvora. El célebre lema “la imaginación al poder”, escrito en alguna pared parisina en Mayo del 68, se deriva muy directamente de las actividades de Los Situacionistas.
El documental tiene tres partes.

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